"Between joke and joke... the truth is shown"

psychoanalysis, culture, art and technology

Wednesday, July 18, 2007


("El trabajo -los- hace libres, o libera". Inscripción a las puertas de los campos de concentración, como Auschwitz)

Educación y Holocausto
o
Educación de Holocausto


Por
Camilo Ernesto Ramírez Garza

Sobre el maestro asesinado en Virginia Tech, sobreviviente a los campos de concentración Nazi:
Liviu Librescu (1931-2007)

“Mi padre bloqueó la puerta con su cuerpo y le pidió a los estudiantes que huyeran... Los estudiantes comenzaron a abrir las ventanas y a saltar”

Joe Librescu,
Hijo del profesor Liviu Librescu

El lunes 16 de abril de 2007, a 60 años de la liberación del campo de concentración Nazi, el profesor Liviu Librescu muere asesinado, junto a otras 33 personas en una Universidad Tecnológica Norteamericana:

No lo mató el campo de concentración Nazi, sino que vino a morir en un campo de concentración educativo, en la Universidad Politécnica del Estado de Virginia, conocida como Virginia Tech.

Tal suceso requiere una lecura a la letra: hay algo en los campos de concentración educativos que despersonaliza, aplasta el deseo, unde a maestros y alumnos en la indiferencia y la sola instrumentalización del cumplimiento de un proceso, de un programa que deteriora el diálogo, la singularidad, algo no se está escuchando ni recibiendo. ¿Por qué solo se puede hacer alguien oir con pistola en mano? ¿La respuesta? Igualmente des-personalizada y des-contextualizada: "El es el malo, nosotros los buenos, victimas de un loco o enfermo mental"
El mensaje es para quien logre leer los indicios del mismo.


Tuesday, July 10, 2007


ANTI-DOPING ESCOLAR


Por
Camilo Ernesto Ramírez Garza


“En las principales ciudades de México, incluido Monterrey, más del 40 por ciento,
es decir, casi la mitad de los alumnos han visto físicamente la droga, han visto la marihuana, han visto la cocaína, han visto las drogas sintéticas…


Juntos, sociedad y Gobierno limpiemos México,
limpiemos México de las drogas, del crimen y de la delincuencia”
[1]

Felipe Calderón, presidente de México
Discurso de apertura programa Limpiemos México

"A grandes males, grandes remedios, tenemos que buscar formas inéditas que nos permitan enfrentar ese problema”
José Natividad Gonzáles Paras, gobernador de Nuevo León


El día lunes 2 de julio de 2007, a un año de las dudosas elecciones que le llevaran al poder, el presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien como candidato ostentaba el slogan: “De manos limpias” con las calcomanías de unas manos blancas, inició este lunes en Monterrey, N.L. la campaña “Limpiemos México” como parte de una Estrategia Nacional de Seguridad y El Programa en Zona de Recuperación. Que consiste en tres ejes: 1) Rescatar los espacios públicos dominados por los delincuentes y criminales 2) Escuela segura, “esto incluye acciones para impulsar desde los salones una cultura de prevención del delito y promover un clima de seguridad en el entorno escolar” –declara Calderón. 3) Estrategia Nacional en el Programa Nacional Contra las Adicciones. (Discurso presidente Calderón, 2.07.07. Monterrey, N.L. Sala de Prensa Presidencia de la Republica)

Posteriormente se habla en concreto de la realización de una prueba Anti-doping en las escuelas, pero siempre contando con el consentimiento de los padres. A fin de detectar y prevenir las adicciones a las drogas. La sociedad no se deja esperar, funcionarios, maestros, alumnos y padres de familia, opinan al respecto. Se inicia el debate: que si debe ser una prueba en el formato de un cuestionario o una prueba de sangre o de orina; que si solo debe aplicarse a los alumnos o a “todo mundo” –después de todo estamos en los tiempos de los discursos políticamente correctos, como lo es la democracia la transparencia- personal desde maestros, directivos, personal administrativo, hasta de apoyo e intendencia; funcionarios de gobierno, políticos, etc., etc.

Algunos padres de familia declaran se trata de una buena medida, pues a veces no saben en que andan sus hijos, y con la prueba de Anti-Doping podrán darse cuenta de lo que hacen. Uno de los síntomas que parece nadie advertir: la abstracción o completa ignorancia de los padres en la vida de sus hijos, la desclocalizaicón de su función de padres, cediéndosela al estado, así como la inmensa carencia de un plan o al menos idea de educación. Y no me refiero a que exista un plan de educación en las escuelas, descrito formalmente con su justificación, objetivos generales, objetivos específicos, agentes, métodos, sujetos, instrumentos, evaluación, que de hecho operacionalmente en todo plantel existe, puesto que está escrito, forma parte de sus estatutos, de su evaluación y políticas de calidad. Sino a la carencia de la pregunta y el interés amoroso ¿Cómo deseo educar a mis hijos? ¿Deseo que el Estado y el colegio asuman la posición de autoridad? ¿La visión de los especialistas que me digan que hacer y que no hacer con mis hijos? ¿Desvincular del contexto familiar y social lo que le sucede –hace o no hace- mi hijo, reduciendo las explicaciones al funcionamiento –por ejemplo- de su cerebro? ¿A sus genes? ¿Defecto de fábrica?


Tal medida –Anti-doping- se propone para la realización de una detección: ¿quién consume drogas? Y ¿cuáles? Sin por ello desplegar ni explicar un plan posterior ¿Qué se hará una vez realizada la prueba con los alumnos que den positivo? ¿Se les expulsa? ¿Se le canaliza al médico, psicólogo, psiquiatra, trabajadoras sociales, a un centro especializado…? ¿Deberán decir quien le vendió la droga para así dar con los vendedores, y entonces seguir la línea que los lleve hasta los grandes capos, los cabecillas de los cárteles? En ese sentido, ¿Se buscará que los alumnos detectados positivo en el consumo de drogas se conviertan en pistas o pseudos-detectives que “soplen” acerca de quien, cómo, cuándo, dónde y a cuánto, les han vendido las drogas?

Sin embargo antes de que se lance la campaña “Anti-doping” ya en forma, los medios de comunicación y diversos organismos (SEP y la Secretaría de Seguridad Pública) insisten repetidamente en los alarmantes índices y efectos de la drogadicción en nuestro país y en particular en nuestro estado y ciudad “del conocimiento” Monterrey. No se sabe si creando las condiciones de “miedo permanente” que faciliten la recepción de tal programa,[1] pues mayores índices se reportan en obesidad o en deficiente rendimiento escolar, que los alumnos –de primaria a postgrado- están sumidos en la indiferencia, sin embargo de esos problemas no se habla. Se ofrecen diariamente a la ciudadanía diversas estadísticas sobre el consumo de droga: “El 5.4 por ciento de los estudiantes –en México y Monterrey- admitió haber consumido alguna vez algún tipo de droga” según declaraciones de la Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota (Ojalá que no le vayan a solicitar modificar su apellido materno por considerarlo que sugiere y alienta el consumo de drogas) 32% de los estudiantes tienen amigos adictos fuera de la escuela; el 5% reconoce haber consumido alguna droga; el 38% de los padres han presenciado violencia entre alumnos dentro de la escuela (Nótese que no se les pregunta ¿Qué hicieron los padres ante eso que veían?) un 9 % conoce algún lugar cerca de la escuela donde venden drogas; 76 % de los directores han visto pandillas dentro de la escuela; 65% de los mismos, reconoce hechos violentos entre alumnos; el 28% de los directores ha visto alumnos bajo el efecto de alguna droga en la escuela; el 25% de los directores ha visto alumnos bajo el efecto de alguna droga en la escuela; un 8% ha visto a alumnos alcoholizados en la escuela.


Lo que aparece en cada una de estas estadísticas es “algo que se ve y se presencia” peleas, consumo, pandillas, sin hacer nada en el instante. Es la misma lógica del reportero y camarógrafo que ve algo y solo lo capta, sin hacer nada, suponiendo que el lente de su cámara no participa ni condiciona lo que supuestamente está captando en “puro”. Se ven cosas pero no se hace nada. Al igual que las pruebas anti-doping: se plantea que se realicen bajo ciertos criterios, como el permiso y consentimiento de los padres, el cuidado de la información.[1] Y ¿Qué pasará con los padres que se nieguen, que no den su consentimiento a que se les realice dicho análisis a sus hijos? ¿Habrá margen para que los padres se nieguen y tengan autoridad sobre los cuerpos de sus hijos o es el cuerpo de sus hijos un espacio más inaccesible a su influencia, un lugar que ahora controla el IFAI, el Gobierno, la SEP, la Secretaría de Salud? (Es curioso, uno de los ejes de acción de la campaña “Limpiemos México” - más adelante comentaremos sobre la noción biopolítica[2] de “Higiene” en la “limpia” social de “los cánceres”- es el de recuperar los espacios públicos: parques y plazas, para que los ciudadanos, niños y jóvenes puedan realizar en ellos deportes, ser felices. ¿Y si la drogadicción es el único deporte que algunos saben y pueden practicar? ¿Se podría hacer una campaña de recuperar los espacios privados que se han hecho públicos: el cuerpo reducido al Bíos, los hijos, la familia, la pareja, la escuela, la relación y el lugar del maestro en la relación con sus alumnos, etc.?


¿Qué sucederá con aquellos que presenten positivo a algunas drogas “legales” que precisamente la escuela, al canalizar a sus alumnos con algún médico, neurólogo o psiquiatra por problemas de conducta, afectivos o de rendimiento, se les han prescrito psicofármacos que consumen regularmente para poder funcionar “bien” en la escuela o en su casa? E insisto ¿Habrá margen para negarse? ¿Habrá represalias? Como sucede con las cuotas escolares, donde la constitución dice que la educación debe ser obligatoria, laica y gratuita, y sin embargo se otorga cierta autonomía a los grupos y asociaciones de padres de familia y no solo en cuanto al manejo de recursos económicos (cobrar cuotas o no) sino en cuanto a los uniformes, contenidos de los textos, como fue el caso de los libros de primaria y secundaria, donde se hablaba de sexualidad de una forma amplia: del amor, el noviazgo, la identidad sexual, las preferencias, y ya no la sosa presentación esquemática de la fisiología de la maduración de las gónadas, los caracteres sexuales secundarios, las enfermedades de transmisión sexual.

Por su parte el secretario de educación en Nuevo León, Reyes Taméz Guerra, también ex funcionario federal, declaró en el mismo sentido sobnre la co-participación: "…como estamos hablando de menores de edad, también los padres de familia tienen que participar de manera activa en todo el diseño para poder llevar a la realidad una propuesta como ésta", afirmó (El Norte. 5.07.07)


¿Por qué la referencia a “Limpiar”?

“Limpiemos México” es una frase que en el campo del psicoanálisis diríamos “obsesiva”, pues vincula ciertos problemas humanos con la limpieza, esa que se realiza con escoba y recogedor en mano, añadiéndole un poco de jabón, que no es más que la separación y exclusión de lo considerado como mugre que enturbia lo social, para que pueda aparecer “Lo limpio”. Así, que desaparezca lo negativo y que salga a la luz lo positivo.[1] ¿Qué son todas estás nociones lo limpio y lo positivo, el bien y el mal? Pero en este caso no se trata de una campaña ecológica, sino pro-salud -¿Mental? ¿Social?- y de seguridad nacional. Y si no se habla de basura o mugre literalmente ¿Qué es “Eso” considerado en el horizonte de lo que ensucia, que habría que limpiar? ¿Una ideología? ¿Una religión? ¿Una moral? ¿A dónde se enviará lo “sucio”?

Lo último que pensaba escuchar es que la droga ensucia, mancha y enturbia a México. ¿Qué es México en última instancia sino una noción imaginaria desplegada de una geografía? Lo mismo sucede con la metáfora de enfermedad o de patologías aplicadas a lo social, como cuando se habla de un cáncer social, político o educativo, estableciendo un paralelismo con lo biológico, como si se tratara de un cuerpo-organismo, pero no un cuerpo en sentido humano, simbólico, sino como un cuerpo reducido a sus elementos celulares básicos de tejidos, órganos y funciones; un cuerpo que está enfermo y requiere, no un analgésico (aspirina) sino una operación, una cirugía mayor. Figura que fue empleada por el presidente George W. Bush para explicar y justificar la invasión a Afganistán “Se trata de una cirugía preventiva para llevar la democracia a aquellas tierras” –declaro. A lo que un medico cirujano respondió cabalmente explicándole que en su campo de trabajo, la cirugía, no existe tal noción de operación preventiva, y que mejor habría de llamarle a las cosas por su nombre.


Aplicar la palabra ¡Limpiemo México!, limpiemos a las familias, a las escuelas, a las corporaciones, a las conciencias, etc. Equivale a validar un discurso de Normalidad-Anormalidad; Sanos-Enfermos; Buenos-Malos; Promedio-Diferentes, etc. Moral o ideológico, con un sustento aparentemente objetivo, científico y limpio, o como se llama hoy, desarrollo sustentable en base a evidencia, una evidencia que se apoya en el cuerpo biológico: “Por el bien y salud del cuerpo” estrategia que ha marcado este sexenio, como lo muestran sus slogans y spots de la Secretaria de Hacienda y Crédito Publico y el SAT: “Declarar es sano, pero hacerlo a tiempo es mejor” Ahora resulta que declarar y pagar los impuestos es cuestión de salud, ¿Recomendación o amenaza?

El que un discurso se mantenga más allá de sus orígenes ideológicos en parte es gracias al pasaje de una visión ideológica moral, como puede ser de una religión equis al discurso de la ciencia, al que se le suponen objetividad, limpieza y bienestar, y sobre todo desarrollo tecnológico y económico. De ahí que la mayoría de productos y programas en la actualidad busquen justificarse como promotores del desarrollo de la salud y el bienestar. Como cuando se dejó de decir que la masturbación era pecado solo para declarar enseguida que es algo que afecta a la salud del cuerpo, siendo “posiblemente” un trastorno psicoafectivo, tales consideraciones no dejan de poseer implicaciones morales, religiosas, políticas y económicas particulares, ya que por ejemplo, se sabe que en México la Obesidad es un problema que “ataca” mayormente a los niños y jóvenes desde kinder a preparatoria, presentándose en índices alarmantes, sin por ello hacer una campaña que se llame “Adelgacemos México”

Ciertamente no es una lógica nueva, parte de nociones religiosas: la pureza y limpieza de corazón, de espíritu, de conciencia, los escolásticos durante toda le edad media (masturbación: manus: mano, stupare: suciedad: en ese sentido, masturbación es “mano sucia” cochina que hace cochinadas, por lo que habría que ser de “manos limpias”) hablaban de la limpieza de alma, después con Descartes y la ciencia y la psiquiatría se hablará de “limpieza de mente” de limpieza psicológica, así como la referencia literal de “Acrisolar en el fuego” en la quema de pecadores y brujas, llevada a cabo por la Santa Inquicisión, ahora Congregación para la Doctrina de la Fe, que hasta antes de ser nombrado Papa, dirigía el cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI. Se pasó a llamar a los procesos pedagógicos para modular y controlar el cuerpo, no ya por la concupiscencia de la carne, sino por la salud integral, física y mental (Cfr. “Vigilar y Castigar” Michel Foucault, México: Siglo XXI)

Los Nazis también emprendieron una “limpieza” étnica, erradicando a aquellos que consideraban inferiores por diferentes, raritos, enfermizos, una amenaza para su economía etc. Planteando el surgimiento de una raza superior e ideal. Por ejemplo, quienes se detectaban –entre los alemanes- con enfermedades, como la epilepsia, síndrome Down, deformaciones congénticas, etc. Se les prohibía el tener relaciones sexuales o simplemente se les esterilizaba para que no pudieran procrear descendencia y así pasar sus “errores” a las siguientes generaciones, con lo cual se buscaba la “limpieza” del cuerpo, la limpieza de la sangre. En la actualidad ya no se habla directamente de la sangre, sino de la estructura genética del DNA, que se ofrece como el elemento exacto de identidad (disposiciones, enfermedades futuras, hasta conductas) que ya quisieran las ciencias exactas poseer. Se ofrecen, bajo diversos mecanismos, la posibilidad de la modificación (ingeniería genética) de la estructura genética para la erradicación o limpieza de los genes que producen males y enfermedades como cáncer, sida, deformaciones, alzheimer, diabetes, e incluso se ha hablado recientemente de la posibilidad de erradicar los malos recuerdos, el llamado Trastorno de Estrés Post traumático, cuando los medicamentos fallan.

Tales referencias de la salud aplicadas a lo social y al consumo, a la compra de un x producto, buscan pavloviamente asociarse con el “bienestar” y la “salud” de todos. ¡El problema de las drogas no es un problema de salud! Lo es solo si, se le considera en el estricto sentido absoluto de que “daña” el cerebro o el cuerpo, y ciertamente lo mismo para todo lo considerado humano, pues lo humano es del orden de lo artificial.

Tales pretensiones biotecnológicas no hacen más que enfatizar la actualización en cada persona, de cierta noción de perfección (eugenesia) libre de impurezas. Que no hacen más que recordar las obras de futuristas –que adelantadas a su tiempo- nos planteaban sociedad reguladas biotecnológicamente, “limpias de todo mal”: Un mundo feliz (1932) Aldous Huxley; películas como, La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Reino Unido, 1971) de Stanley Kubrick; “El reporte de la minoría” (Minority Report, EUA, 2002) basada en un relato de Philip K. Dick El informe de la minoría (The Minority Report, 1956; “La isla” (The Island, EUA, 2005); “La memoria de los muertos” (The final Cut, Canada-Alemania, 2004); A Scanner Darkly, EUA 2006. El título de esta última película traducido al portugués es “Violação de Privacidade” Violación a la privacidad, Breaking of Privacy, pasa al inglés. Mientras que en España se tradujo como “La memoria de los muertos” en este caso a los recuerdos de todo una vida. Así, es solamente este título –Violación a la privacidad- el que hace justicia a lo expuesto en la película, reflejando sus características esenciales: algo como la muerte y las memorias que se guardan han pasado de lo privado al escenario de lo público.


No olvidemos que desde el sexenio pasado en el clima de la transparencia y el ajuste de cuentas, de la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) se ha estado debatiendo sobre la apertura de los expedientes médicos, no solamente de los ciudadanos en general, sino de los funcionarios y políticos en particular. Iniciativa que se genera a partir de ciertas declaraciones y medidas del presidente Vicente Fox, que ocasionaron en cierto ámbito suponérsele cierta “falta de cordura” (“En duda la salud presidencial” Revista PROCESO, 26 de junio 2005, No. 1495, pp.12-17) incluso con declaraciones de parte de supuestos “especialistas”, como es el caso de Armando Barriguete Castellón, quien se presenta como psiquiatra y psicoanalista, declara: “a diferencia del político común, que dice mentiras sabiendo que con ello sacará ventaja, el presidente Fox no es un mentiroso ni tampoco un hombre mal intencionado. Su problema es que cree que con decir las cosas éstas ya resultan reales, confunde el deseo de hacer con el hacerlo. Tiene una falla en el juicio de realidad” (Op. Cit. p.15)

Lo que está en el centro de estas iniciativas es la regulación biopolítica de todo el campo social y sus instituciones, a través de mecanismos aparentemente higiénicos y y “científicos” instrumentados en conjunto por diversas secretarías. ¿Cuándo se habría pensado que la secretaría de Salud trabajaría con la Secretaría de Educación Pública, no solamente en campañas preventivas de epidemias, sino para mejorar la conducta en clases, por no decir, educar a padres e hijos, decirles que hacer a partir de una resultado de una prueba de un fluido corporal?

Además, dadas las formas de proceder se debería de reformular el nombre de Secretarías, puesto que Secretaría tiene que ver con secreto, sigilo. Tal parece que se considera la secretaría en relación con lo que secreta, es decir, con la segregación de sustancias por ciertas glándulas. Una vez más las nociones reduccionistas descartan la subjetividad, aquello que se produce por la mirada y la interacción entre sujetos, la historia, el arte…surgiendo las nuevas subjetividades: esas que surgen y se producen desde el cuerpo como organismo y ya no como cuerpo del lenguaje y lo simbólico; que hacen de lo social un escenario simbólico (algo que se quiere mostrar y solamente por la vía del acto o del síntoma cifrado en el cuerpo, se muestra y transmite, a la espera de un desciframiento e interpretación y no a una re-codificación a sus elementos genéticos y cerebrales del por qué alguien hace tal o cual cosa?[1] – junto con medios e instituciones- que buscan regular al sujeto por el consumo de productos “limpios” que los des-intoxiquen y hagan seres más perfectos (ver la Isla, EUA, 2005) ¿Llegará el día en el que la única visita se tenga que hacer al médico-ingeniero-genetista? ¿Llegaremos a vivir en mundos infernalmente felices, limpios, libres de todas “impurezas” (homosexualidad, crimines, abortos, errores, dificultades, robos, guerras, enfermedades, muerte, envejecimiento, pobreza, ignorancia, fealdad, adicciones, deformaciones, desigualdades sociales…?


Lo ultimo que se comentó el día de hoy 5 julio por la noche por radio Imagen, fueron unas declaraciones de la secretaria federal de educación, Josefina Vázquez Mota, al ser interrogada por reporteros respecto de si las medidas de la prueba de anti-doping no dañarían emocionalmente a los alumnos, a lo que respondió que éstas serían tomadas con mucho cuidado y con el consentimiento de sus padres, y de ninguna manera violando ninguno de sus derechos humanos.


Por otra parte:

¿Nadie se interroga sobre el placer que produce la droga?


camilormz@gmail.com




[1] Discurso de Apertura deL Plan “Limpiemos México” arrancado el 2 Julio 2007 desde Monterrey, Nuevo León. El discurso integro puede consultarse en la página de la presidencia de la republica, en la sala de prensa: http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=30839


[2] Es la misma lógica de la estrategia “del miedo ante el ataque inminente” empleada por EUA para que se aprobara en octubre de 2001 de forma express la iniciativa The Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act of 2001, mejor conocida como USA PATRIOT Act como parte de una campaña para fortalecer la seguridad nacional norteamericana, vía la supresión de algunas garantías individuales, como la privacidad en correos electrónicos, llamadas telefónicas, registros médicos y financieros. Incluso hoy mismo en la pagina de la Casa Blanca se puede leer acerca de un miedo permanente: “President Bush's top priority is the safety and security of the American people. Though America and its allies are safer since 9/11, we are not yet safe. We have important challenges ahead as we wage a long-term battle not just against terrorists, but against the ideology that supports their agenda” El patriot Act otorga la potestad a las agencias de investigación (FBI, CIA, Secret Service) de realizar espionaje y llamar a interrogatorio aparentemente a cualquiera. La lógica es, si quieres que se eleve la seguridad contra un ataque terrorista en tu casa, estado y país, tenemos que partir de no confiar en nadie e investigar a todos. Lo que sucede en la campaña “Limpiando México” sería similar, las adicciones nos rebasan –por no decir el narcotráfico- limpiemos, dirigiendo la atención a uno de los problemas que tenemos. La distancia de instrumentar una campaña de “higiene social” al de la de discriminación es una distancia tan sutil.


[3] Al inicio se ha comentado o sugerido que se trataría de pruebas fisiológicas (sangre u orina) y posteriormente la de la aplicación de un cuestionario.


[4] Esta noción biopolítica insiste en ver el panorama social y humano reduciéndolo a sus elementos biológicos: celulares, genéticos, cerebrales. No solo en sus formas del lenguaje: alusiones metafóricas. Como el reciente comercial de la PGR donde se habla de un cáncer que tenemos que erradicar. El cáncer es un exceso de vida: las células se reproducen sin cesar, dando lugar al tumor. ¿Es acaso el consumo de droga la única forma para algunos individuos de sentir intensamente la vida, la posibilidad de comprar un poco de placer, del que no encuentran en otros lados, de lanzarse al absoluto de una muerte porque la vida poco sentido tiene?


[5] Como se ha declarado, el ser humano es el único a quien defecar representa un problema, en su vinculo con la higiene así como con lo simbólico de las heces fecales: surgir con todo su hedor desde el interior del cuerpo, ser símbolo de lo podrido y apestoso del interior (afectos, pensamientos, actos)


[6] Como el caso del secuestro y ejecución del niño Fernandino, siempre la tendencia es a psicopatologizar el asunto derivando su explicación al campo del cuerpo. Y no solamente en el mundo criminal sino también en el educativo o del arte. El día de hoy, jueves 5 de julio el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) en Monterrey, ha lanzado la publicidad de sus cursos de verano, mismos que divide y agrupa por sentidos: olfato, vista, gusto, tacto oído, para encaminar a los niños en la educación en la apreciación del arte.








Tuesday, July 03, 2007

El SINTOMA ESTÁ ARTICULADO COMO UN LENGUAJE

La función del arte del chiste

Por
Camilo Ernesto Ramírez Garza

“…el síntoma subsiste en la medida en que está enganchado al lenguaje, por lo menos si creemos que podemos modificar algo en el síntoma por una manipulación llamada interpretativa, es decir, que actúa sobre el sentido”

Jacques Lacan[1]

Quienes dedicados al campo de la subjetividad, a menudo escuchamos más o menos el mismo comentario –bastante común- referente a la labor que realizamos dentro del consultorio: que quien asiste el psicoanalista, al psicólogo o al psiquiatra, o a cualquiera de los considerados agentes “psi”, va simplemente a platicar, o a recibir unas platicas de alguien a quien se considera, si no experto, al menos conocedor y de confianza, -tal vez recomendado, simplemente por oídas- a quien uno pudiera exponerle “cosas” que no diría en otro lugar, ni a otra persona. Cosas ligadas a la propia existencia, al sufrimiento en relación al amor; en última instancia, los avatares que se producen de la vida misma.

Dichas cosas tienen una característica esencial, y es que son dichas por alguien. Son narradas por quien se dice –y asume- como su propietario, tal vez también como su portador: somos portadores de una historia, de vida que puede ser tejida por nuestras palabras. Decíamos anteriormente de los agentes “psi”, psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras. En el presente nos avocaremos a tratar de hablar –eso es lo único que podemos hacer, tratar de hablar- de la escucha analítica en relación a los síntomas[2] que son presentados por el analizante; y de cómo el arte del chiste permite, porque apunta hacia un cierto sentido, del síntoma, desbaratar el ciframiento que los sostiene, al tiempo que divierte y produce la risa.

Al asistir al psicoanalista, éste no solicitará al analizante, pruebas de gabinete, como perfil de sangre o tomografías axiales computarizadas (TAC); perfiles de lípidos, ni radiografías, o demás pruebas que impliquen asistir en ayunas a un laboratorio, meterse en un cilindro media hora. Sino solo hablar. ¡Eso es lo único que el psicoanalista solicita! ¡Hable! ¿De qué? ¡De todo! ¡Diga todo sobre todo! Dicha regla, nombrada elegantemente como regla fundamental, asociar libremente, si bien fue un invento de Freud, su ocurrencia –como muchas cosas- no se la planteo él originalmente[3], se le presentó, cuando una de sus pacientes hablaba de una cosa tras otra, aparentemente sin relación lógica, pero mostrando una compulsión a asociar. “«No hace mucho, por observaciones en otro ámbito, he podido convencerme del poder que posee esa compulsión a asociar. Durante varias semanas debí trocar mí lecho habitual por uno más duro, en el cual es probable que soñara más o con mayor vivacidad, o quizás era sólo que no podía alcanzar la profundidad normal en mi dormir. En el primer cuarto de hora tras despertar yo sabía de todos los sueños de la noche, y me tomé el trabajo de ponerlos por escrito y ensayar su solución. Conseguí reconducir todos esos sueños a dos factores: 1) al constreñimiento de finiquitar aquellas representaciones en las que durante el día me había demorado sólo pasajeramente, que sólo habían sido rozadas y no tramitadas, y 2) a la compulsión a enlazar unas con otras las cosas presentes en el mismo estado de conciencia. Lo carente de sentido y contradictorio de los sueños se reconducía al libre imperio del segundo factor».”[4] Pareciéndole, incluso a él mismo una cosa de lo más ilógica y disparatada, contrario a la razón. Fue encontrándose que el pasaje de un tema a otro no era para nada cosa fortuita o disparatada, sino que obedecía a una cierta lógica, que escapaba al sentido lógico d la conciencia de quien se ubicaba como el hacedor a voluntad del discurso, dándose Freud cuenta de que, en el discurso de sus pacientes había un decir (algo se decía insistentemente) más allá de toda intencionalidad, cifrándose en los dichos de los relatos, en las imágenes oníricas narradas durante la sesión; en los errores al hablar, en los olvido…Un decir plasmado en el cuerpo, en la idea y en el acto. Eso que después Lacan llamará, cadena significante, esa que se articula de acuerdo a las correspondencias entre cada elemento. Y de acuerdo al Saber Inconsciente. Por ello, el Yo solo puede ser siempre supuesto.

Pero al hablar se abre un hueco en lo Real, el lenguaje vacila, tropieza, se fuerza hasta no poder decir más allá de lo que se pueda decir a medias; es limitado, no se puede decir todo. Hay sentidos que se escapan, malentendidos que se imponen. Así como Freud lo señalaba al respecto de los poetas en quines funciona un (regulador) ideal estético, impedimento para poder dejar hablar directamente a su inconsciente, diferenciándolo del psicoanalista, al asociar, el analizante, renuncia a su estética resistencial de la lógica o la moral, abriendo surco con su palabra, trazando el sentido, que al momento del giro, mostrará eso que habla en el síntoma.

Si el analizante llega y nos habla, sosteniendo su cuerpo, su imagen su discurso, y si le devolvemos una palabra, un gesto, un decir –disimulado- a medias, que envuelto en la transferencia, logra desarticular en algo lo cifrado en el síntoma, mover algo, haciéndolo cesar, bajo la forma en que se halla presentado, no será justamente, por esa misma correspondencia entre lenguajes: el lenguaje-narración, y el lenguaje-síntoma. En donde descubrimos ese Saber, articulado como un lenguaje, que a manera de jeroglífico, logra imponerse al cuerpo, al pensamiento, al dicho o al acto. Volviendo al cuerpo incluso una pieza de arte.

El sujeto solo puede hablar de su síntoma, no puede más, solo hablar, narrar, describir, comentar…desfallecer de momento por el no hallazgo de respuestas y soluciones completas, por no poder parar el sufrimiento que ello le otorga en su vida diaria, pero que al mismo tiempo sabemos, organiza –y para- el goce, evita la muerte: ese síntoma que ha llegado para quedarse. En psicoanálisis sabemos que el problema no es el síntoma, pues este mismo se ha formado como solución y lucha que resiste. Lo que se pretende no es ir tras la meta-ideo-ingenua de “liberar” al sujeto, a la sociedad y a la humanidad de sus sufrimientos, de sus síntomas, lastres, obstáculos e impedimentos, para que entonces sean muy felices. No porque no se crea en una cierta felicidad siquiera asequible, sino porque ello implica una búsqueda y conquista personal y no un sujetamiento o modelamiento prototípico del como deber ser (How to be happy in 10 steps!) Puesto que lo está en juego es la libertad del sujeto al asumir su deseo. Lo cual no se trata solo de una formula teórica, vacía y muy rimbombante, sino que se efectiviza la cura analítica: que en analizante de cuenta de su posiciones deseantes, cualquiera que estas sean. La otra, la visión de la ortopedia psicológica, muy acorde al enfoque actual de la psicoeconomía invisible: liberar al sujeto de sus problemas para que pueda trabajar y producir mejor, consumir mejor, gozar mejor –siempre con medida claro- liberarlo del estés para que pueda ser mejor elemento en la cadena económica.


Es ahí en esa encrucijada reduccionista del cuerpo al órgano y de éste a la fuerza de producción y consumo, que, El Arte del Chiste, irrumpe trastocando y mostrando el asunto nodal de la existencia.

El arte del Chiste debe ser siempre reconocido así, como un arte siempre subversivo, y de resistencia, de no creérselo todo de los discursos políticamente correctos, sino hacer sátira y burla de ellos, precisamente para mostrar sus absurdos. Que no permite institucionalizaciones operacionalizantes –pues dejaría de ser lo que es, perdería el humor que lo volatiliza, reduciéndose a nada. Hacer chiste de lo evidente no es chistoso, sino señalar los puntos álgidos y peligrosos, esos que están en los secreto de voces de todos, esos siempre a punto de estallar y que en el análisis se cifran en los síntomas, sueños, lapsus, etc. El humorista así como el psicoanalista, seleccionan, por su escucha asombrada, los elementos que arman un sentido, más allá de lo que el sujeto dice sin decir; ¿quién se cree que habla? pues finalmente algo habla, algo que no es la persona, ni el individuo, ni el Yo, sino Saber del Inconsciente.

camilormz@gmail.com



[1] Lacan, J. El Seminario 23: El Sinthome. 1ª edición. Buenos Aires: Paidós, 2006, pp. 40.



[2] Las consideraciones psicológicas y psiquiátricas, ambas poseen puntos de vista particulares de escuchar las sintomatologías del paciente (causas, efectos y tratamiento) por ejemplo, como efecto de sus condiciones reforzadoras en relación a la operacionalización de su pensamiento, ambiente y conducta; o por la consideración de las bases neurobiológicas de la conducta en donde los psicofármacos tendrían toda su legitimidad.



[3] Así como el hecho de narrar sueños y dentro de ellos situaciones chistosas, el hablar de una cosa y otra –compulsión a asociar- fue algo con lo que Freud se encontró en su clínica, para después nombrarle elegantemente: método psicoanalítico de la asociación libre.



[4] Freud. S. 1900 La interpretación de los sueños. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.

Thursday, June 21, 2007


LO PRIVADO HECHO PÚBLICO



Camilo Ernesto Ramírez Garza

“La sensibilidad de los modernos está en vías
de debilitamiento, puesto que hace falta una excitación más fuerte,
Un desgaste más grande de energía, para que sintamos algo.
Esta atenuación de la sensibilidad es bastante notoria por la indiferencia
creciente y general hacia la fealdad y la brutalidad de los aspectos”


Paul Valéry, 1930[1]


El día de ayer, lunes 18 de junio de 2007, se transmitió en el noticiario vespertino local, el Tele-diario del canal 12, una riña a golpes entre dos jovencitas, alumnas de la secundaria numero 2, de la colonia Independencia. Los hechos: a la salida de la escuela, siendo las 12: 30, las jovencitas empiezan a darse de golpes, mientras las cámaras del noticiero y las de decenas de celulares, graban la acción entre gritos: “¡Dale, se está grabando!” Mientras “en vivo y en directo” el equipo de noticias transmite el enlace al estudio. Los golpes y los gritos que ya han logrado convocar no solamente a un número importante de miradas de alumnos, maestros y padres de familia, quines por cierto no hacen ni dicen nada, no las separan, por lo que las alumnas terminan todas golpeadas tiradas en el piso, en casa, se han convocado cientos, tal vez miles de televidentes. Es el trazo de la actualidad: la televisión ya no solamente transmite de forma diferida, sino que –“metiéndose hasta la cocina”- da al televidente la ilusión de participar “En vivo y en directo” ser parte del suceso, estar ahí en el lugar de los hechos donde está el impacto de la emoción, sea un golpe en la cara o un avión destrozándose en un edificio, una familia prensada debajo de un camión, un feroz animal devorando a su presa.

Situaciones como estas, en donde la tele-visión (ver de lejos) “acerca” la realidad, abriendo –cual filo de bisturí- hasta el más recóndito de lo privado, no son nuevas, las hay a montones, desde la primera transmisión masiva por televisión, durante la inauguración de la edición numero XI de los Juegos Olímpicos de Berlín, el 1 de agosto de 1936, marcando la presentación formal del acenso de todo el poder del Tercer Riech, con Hitler a la cabeza, como preparación de “la imagen perfecta” y de poder, para lo que habría de ser una de las historias mas cruentas de la humanidad, el Holocausto Judío. Lo mismo las guerras televisadas, las guerras del golfo (“Desert Storm”) los ataques a las torres gemelas en New York el 11 de septiembre 2001; la guerra de la “Liberación del terror”, como las múltiples transmisiones impactantes de ejecuciones, lapidaciones de mujeres en oriente, decapitados, linchamientos de policías y criminales (Atenco)Y las múltiples series de programas de “reality” show alrededor del mundo, como Big Brother, Caught on tape, Candid Camera, Cámara Escondida, As you see on TV, Temptation Island, Bailando por un sueño, Bailando por la Boda de mis sueños, etc. En donde supuestamente el televidente accede a la “realidad” de lo que la gente hace y dice.

Recuerdo la transmisión que realizara Televisa de los momentos posteriores al atentado del candidato a la presidencia del PRI, Luis Donaldo Colosio en 1994. Cuando con voz impávida y enérgica, junto a su característica facia poker Jacobo Jacobo Zabludovsky solicitaba a la reportera y equipo de camarógrafos, entrar a la habitación del candidato, donde éste yacía seguramente ya sin vida, rodeado de algunos miembros de su familia y cercanos colaboradores. Jacobo solicitaba que tomaran la nota a toda costa, ahí donde se genera la noticia: ¡Entre a la habitación! ¡Entre a la habitación! –Repetía con su voz nasalmente chillona Jacobo[2]

Y que no decir de lo llamados “Video escándalos políticos” protagonizados por el bautizado Señor de las Ligas o El niño verde chamaqueado, pederastas hablando de sus gustos y preferencias, y todo eso captado por las cámaras siempre atentas; así como los escándalos de corrupción en los agentes de transito en Monterrey, durante los operativos anti-alcohol; las patadas y cabezasos que nadie ve en la cancha, pero que a fuerza del lente de la cámaras, se hacen visible para todos, produciendo imágenes que se ofrecen a los televidentes como pruebas fehacientes, irrefutables de “eso” que requiere de igual forma interpretación. Ahí es donde aparece la influencia de los discursos políticamente correctos. Entonces se habla de transparencia y legalidad, de desarrollo sustentable y de políticas de calidad, etc., etc. Como garantías democratizantes que justifican el acceso a la información de cualquier persona o institución. En EUA se firma, casi sin haberse leído ni mucho menos revisado –como fue el caso de la ley televisa en México- la llamada Ley USA Patriot Act[3] encaminada a fortalecer el nivel de seguridad del país, protegiéndolo de futuros ataques terroristas, a cambio de la pérdida de algunas garantías individuales que goza todo ciudadano norteamericano (que por lo influencia global de EUA, no creo que solo se limite a sus co-nacionales, sino que se extiende a quienes poseen una visa para viajar a EUA y por supuesto a quienes soliciten la misma) garantías como a mantener cierta información privada, como expedientes médicos, llamadas telefónicas, correos electrónicos, relaciones, vínculos de amistades, filiación a instituciones y asociaciones religiosas, etc. En ese sentido se eleva la seguridad del país a partir de la perdida de la privacidad, no se sabe si temporal o permanentemente durante años y décadas. El mensaje entre líneas es: un cierto de nivel de seguridad absoluto se adquiere con un gobierno directamente proporcionalmente absoluto, la paradoja es igualmente absurda, solo una dictadura como la EUA (que es la mejor pues da la sensación de libertad plena) puede instaurar la democracia; solo el nivel máximo de seguridad puede alcanzarse teniendo un control (invadiendo) sobre lo privado (cartas, e-mails, llamadas telefónicas, cuentas bancarias, viajes, creencias, ideologías, historial de consumo, etc.)

Regresando al ejemplo primero, donde las muchachas de secundaria se dan de golpes, al parecer porque se caían mal (Más bien parece que se cayeron muy bien, ¡al piso!) Nadie parece advertir que tales actos se dan hacia las cámaras -del celular y las de la televisión. La cámara no es pura ni neutral, ni mucho menos “de palo” como supuestamente los mirones en el dominó, sino que es un elemento “mirada” a considerar, en ese sentido la cámara produce actos dirigidos hacia las misma. Por lo que lo que se ve, así como lo que se escucha y grava, se trata de acciones orquestadas para ser vistas en lo posterior por sí mismo: verse en video, o son actos puestos bajo “la mirada” supuesta de los otros (televidentes, surfeadores de Internet, amigos y desconocidos) como cuando alguien toma una foto y rápidamente quiere ver como salió, pues la cámara digital posee una pantalla, que al instante refleja la imagen capturada.

Otra cuestión es la de la negligencia que raya en la idiotez más extrema: nadie es para detenerlas, solo se observa y se capta en video. En aras del goce de estar en vivo y en directo desde donde se genera la noticia, los reporteros y camarógrafos ignoran que forman parte de la noticia, que aunque no lo adviertan, no les es posible abstraerse de los efectos que produce su mirada, junto a la mirada del lente de las cámaras. Los padres de familia que observan las acciones, responden de la misma manera. Algunos al ser entrevistados solicitan a las autoridades tomar cartas en el asunto mandando patrullas a la hora de salida. Los directivos y maestros de la escuela opinan en la misma dirección: es necesario fortalecer la vigilancia durante el recreo, las horas de entrada y salida, planeando la petición a la Secretaria de Educación Pública (SEP) y a la Policía, el envío de patrulla para controlar a los alumnos. Incluso dentro del plantel, paseándose por los salones, pasillos y patios de la escuela. En pocas palabras el mensaje es claro: ¡Mándenos policías para que controlen a estos muchachos y muchachas, porque nosotros simplemente no podemos, queremos, ni sabemos como! Después se dirá seguramente que se requiere de centros de apoyo psicológico en las escuelas para que los alumnos no caigan en situaciones de violencia, que son importante la impartición de talleres de calidad para la vida equilibrada; que se va a hacer una valoración diagnóstica de…..bla, bla, bla cuando las respuestas son evidentes, están a la vista, pero justamente por estar tan a la vista nadie las ve.

Entre ellas están los excesivos discursos –mal entendidos- en pro de los derechos de los niños y jóvenes, unidos a los de no maltrato ni violencia, que a la postre se convierten en tener niños y jóvenes incontrolables, personas chifladas a quien no se puede exigir nada, ni hacerlos que se esfuercen, pues podrían traumarse, desarrollar estrés escolar, estrés infantil, depresión y ansiedad, etc. Además los dichosos programas de calidad educativa, los ISOS, certificados y recertificados por excelentísimas y eminentísimas organizaciones e instituciones nacionales e internacionales –que por cierto nadie conoce ni ha visto jamás ¿Quién otorga el ISO a los de los ISOS?- convierten –asesinando el espíritu, deshumanizando- a la educación en simples papeleos y requisitos sin fin, tanto para el personal administrativo como docente. En pro de la evidencia, medición y cuantificación de los programas, objetivos y eficiencias terminales, queda muy poco tiempo y esfuerzo -y lo que es más lamentable- ganas por ocuparse en el asunto central: preparar las clases y materiales, seguir actualizándose, leyendo, consultando, dialogando, etc. A los alumnos que no desean más que pasar, la operacionalización y estandarización de la educación cuantificada, les viene como anillo al dedo, pues indiferentes desechan la formación en el pensamiento y el diálogo, en la critica, para ocuparse exclusivamente de pasar exámenes y asistir como zombis –muertos en vida- a sentarse en un banco durante horas, deseando que el tiempo simplemente transcurra, salir a platicar o fumar, dejando el ejercicio del pensamiento y del diálogo para quien está advertido que es parte fundamental de su vida, puesto que justamente la ausencia de diálogo y critica es lo qué está jodiendo y produciendo los grandes problemas de nuestro mundo, desde nuestros contextos familiares, laborales y sociales más próximos, hasta los hechos global y económicamente interrelacionados con nuestras vidas.

Si los directivos y los padres piden que la policía vigile y detenga a sus hijos, ¿No será que justamente estos dos ámbitos no están haciendo su “chamba” desde hace algunos años? Si no se ocupa la familia y la escuela de educar, será el estado mediante la fuerza pública, el depositario de las demandas y necesidades de poner límites, los medios de la función del juez imparcial, que supuestamente todo lo valora con justa medida, perdiendo de vista que no puede ser imparcial, puesto lo que desea es “vender” la noticia, generar rating, mover a las masas, capturarlas en la lente, mostrarles cómo es el mundo que “ellos” están produciendo-viviendo.

Quienes podamos leer tales efectos, asistimos a la desaparición de todo orden privado (familiar, parejas, cuerpo, escuelas) para que lo publico se ocupe de “educar” “cuidar” e incluso “regañar” por el supuesto bien de sus “hijos ciudadanos” A quines primero enseñó a no pegar, ni regañar, puesto que era “malo” e incluso se consiguió algunos psicólogos y psiquiatras que se creyeran y transmitieran semejantes estupideces victimizadoras de todos y de todo, padeciendo ahora los efectos incontrolables en los cuales se pide la intervención de la fuerza de la policía. ¿No hubiera sido mejor un regaño, un manazo, una cachetada a tiempo?... Claro, pero al hacerlo, precisamente una vez más el medio no puede abstraerse, sea el de una empresa o el que cualquier persona trae en sus celular una cámara, y sería la nota vespertina. Como el caso de una madre que va en el camión con su hijo, lo regaña porque no puede quedarse quieto y va golpeando con los pies el asiento de adelante. La madre lo regaña y le da un manazo. Un pasajero, haciendo uso de sus derechos, toma las acciones con a cámara de su celular, que desde que aparecen en los medios, son adjetivadas como “acciones violentas de una madre hacia su (pobre) hijo”, llama a la policía, da el informe. De pronto el camión se detiene para ser abordado por elementos de seguridad, pidiéndole a la madre que baje para que los acompañe. La madre se molesta, voltea y pregunta a quienes iban en el camión junto a ella, nadie responde. Otro de los trazos actuales, la ausencia de responsabilidad, por lo tanto de culpa. Por ello han un exceso de ansiedad desbordada, puesto que ya no hay lugar para la culpa, que otrora permitiera vivir y saldar las deudas. Estamos en los tiempos de la denuncia sin cuerpo ni frente, la denuncia anónima echada al viento. Mientras es detenida su madre, el niño llora, se abraza a ella, otros policías se lo llevan para “cuidarlo” por “su bien” el no quiere separarse de su madre, ellos suponen que es una victima más de abuso, que regularmente lo niegan todo. ¿Cómo saberlo? Seguramente se preguntan algunos policías, pasando un trago amargo ante la escena de separarlos. Pero también como arriesgarse, es el procedimiento, se responden dándose ánimos. Punto máximo de la fidelidad más imbécil que requiere todo apego al manual de procedimientos: la supresión y negación del juicio y el sentido común más simple, que por ser tan simple es el más acertado.
Lo mismo sucede en EUA, en el caso de los recientes asesinatos en las escuelas (Columbine, 1999; Pennsylvania, 2006, Denver, 2006; Virginia, 2007) el suceso es considerado solo como la acción de un “loco” o “locos” ajenos al plantel educativo, al país, a las costumbres normales de una sociedad dada, descontextualizándolo completamente llevándolo al solo plano de lo cerebral o genético; que si escucha música de un cierto genero, que si juega videojuegos, etc. Sin que se abran las preguntas sobre el ¿por qué se presentan estos hechos en la escuela? ¿Qué es la escuela? ¿En qué se ha convertido? además, ¿ante quines sucede esto? ¿Cuáles son los elementos que desencadenaron los incidentes? ¿Qué es lo que muestra? La respuestas son conocidas: cómo poder prevenir estos hechos mediante la codificación estrictos y validados manuales de procedimientos, el How to do it tan solicitado en nuestro tiempo. En lugar de partir de lo más simple del por qué sucede en la escuela, qué señales de alarma podemos ver, medir y cuantificar en los alumnos para vigilarlos, detenerlos, llevarlos a tratamiento psicológico o –si fuera necesario- denunciarlos a las autoridades judiciales. Como fue el caso de un joven de 19 años, quien asiste a una escuela en Chicago, Allen Lee[4], quien fue arrestado e investigado por la policía local, debido a un ensayo que realizó petición de su maestra de literatura, a unos días del 16 de abril del presente año, día de la masacre en Virginia Tech.

El problema es el de confiarle todo a la teoría, a los especialistas, manuales y estadísticas, pues ellos son solamente una parte de la “realidad” generalizantemente codificada, por ello no incluyen las singularidades y particularidades, ni de los sujetos, ni de las situaciones y contextos de las instituciones. Si la respuesta es en el primer caso –así como en el segundo- la de poner policías en la escuela, detectores de metales, el dichoso operativo mochila, que es un programa oficial que justifica el esculcarle las mochilas a los alumnos en busca de droga o armas, entonces se está pensando y operando generalmente como si dicha medida no viniera a ser una forma más dura y rígida, mas autoritaria que violente y produzca –como la cámara de video y lo dicho en televisión- respuestas más agresivas ante la excesiva vigilancia y sospecha de que todos pueden ser culpables o potenciales criminales. Como en el caso de las escuelas masacradas en EUA, los policías al arribar a los planteles, generalmente no saben a quienes detener y a quines proteger, decidiéndose finalmente por lo primero, mientras se descubre la identidad o rasgos de la persona que cometió el crimen.

camilormz@gmail.com


[1] Paul Valéry, Cahiers 1894-1914, vol. 2, Gallimard, 1988. Citado por Paul Virilio Ciudad Pánico Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2006, pp. 55


[2] Es tal la fama e influencia de este personaje “titere” de la televisión oficial, que el grupo Molotov, tubo a bien componerle una canción “Que no te haga bobo Jacobo” misma que puede ser consultada para deleite y cultura del lector, en www.youtube.com/watch?v=AaQWnxdOGZo&mode=related&search=


[3] Firmada el 26 de Octubre de 2001. Cuyo nombre completo es The Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act of 2001


[4] La noticia puede ser consultada en el periódico –en linea- The Chicago Tribune http://www.chicagotribune.com/news/local/chi070426essay,1,1089899.story?page=2&coll=chi-news-hed


Monday, June 18, 2007


APROXIMACIÓN PSICOANALITICA DEL ESTRÉS

el cuerpo sobrecargado

Camilo Ernesto Ramírez Garza

Estrés, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, significa, Alteración física o psíquica de un individuo, por someter a su organismo a un exceso de trabajo, de tensión nerviosa, o de cualquier tipo. Por lo tanto, el estrés es un efecto de una fuerza o presión, que causa sobre-carga, esfuerzo, trabajo o fatiga. Fuerza que recibe el nombre de estresor.

Desde su origen en lengua inglesa, a la palabra stress se le empleaba para designar la resistencia de los materiales, para medir la carga o fuerza que éstos pudieran soportar. Por lo que, en su origen, estrés, es un concepto –así como el de calidad- del campo de la física, en particular de ciertos procesos en ingeniería: la resistencia de los materiales a la condiciones a las que se les expone: presión que se les ejerce, temperatura, etc. A fin de medir la nobleza de los materiales: durabilidad, resistencia, maleabilidad, etc.

En ese sentido, estrés también es cuando a una repisa de un librero le colocamos libros de más, sobre-cargándola más allá de su capacidad, del peso que puede soportar, entonces diríamos que es una repisa estresada, o igualmente cuando inflamos un globo más allá de sus posibilidades plásticas de expansión, hasta que se reviente, por el efecto del estresor –aire- que va expandiendo las paredes del hule, hasta su punto máximo en que se revienta; o cuando la piel se expande y quedan grietas (estrías), al igual que la tierra o los materiales al expenderse y contraerse por efecto de la temperatura, la humedad, el calor y la presión a la que son sometidos.

Actualmente se habla de estrés de sobremanera, lo cual ha producido un lugar común, igual como se emplean los “diagnósticos": “eso que le pasa es psicológico, está en la cabeza” (y si está en la cabeza por qué lo siento en el pie, en el stómago, etc.) O unos más elaborados como “eso que tiene es psico-somático” o simplemente, “se trata de puro estrés” “Necesita usted descansar” Se le utiliza tanto en situaciones médicas como en la vida cotidiana, se le nombra para hacer referencia a una serie de cosas y situaciones que implican (tocan) y afectan directa o indirectamente al cuerpo: el estrés postraumático; ¿qué hacer en relación a una tensión en el cuerpo después de haber pasado por una situación de schok? lo cual relaciona la tensión del cuerpo con la memoria; las numerosas y muy variadas -algias, dolor en la alta y baja espalda, dolor en la cabeza, articulaciones, etc.

Al estrés se le clasifica como euestrés (o estrés bueno) que es una tensión necesaria que aumenta el rendimiento para realizar todas las actividades diarias, sin el cual el esfuerzo y la energía para luchar las batallas de la vida, no sería posible, y el diestrés (o estrés malo, que impide al sujeto realizar todas sus actividades diarias, desgastándolo. El prefijo griego Eu- (bueno, bien) es como el de la eugenesia: la aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana. Y el dys- (malo, mal) un estrés que fastidia y desgasta. En ejemplo sería cuando el estrés impide el desarrollo personal y laboral, desapareciendo la creatividad y principalmente el disfrute de la vida. O cuando el cuerpo de los deportistas “queman sus músculos” por exceso de ejercicio. Lo mismo se utiliza para nombrar en E.U.A. al fenómeno de estrés laboral, al burnout (estar quemados por trabajar tanto o de desgaste laboral) que padecen algunos “workaholic” (adictos al trabajo)

La sintomatología característica del llamado estrés está en relación directa al dolor y tensión en ciertas partes del cuerpo, dolor muscular, con sus respectivas variantes de intensidad y localización: cabeza, ojos, cuello, espalda alta y baja, brazos y manos. Además se pueden presentar en algunos momentos sensaciones de angustia y ansiedad. Angustia, proviene de angosto, de un lugar estrecho que hace sentirse sofocado, relacionado a una sensación de asfixia, de dificultades para respirar, de necesitar espacio y aire. Entre sus efectos se cuentan: migraña, irritabilidad, fastidio, desgano, trastornos del sueño, disfunción eréctil, gastritis, colitis, reflujo, estreñimiento, etc.

Las respuestas que se ofrecen como tratamiento ante el estrés (para des-estresarse) provienen de dos campos que en algún punto convergen: el campo médico y el campo comercial. En el primero se le sugiere a la persona reducir su carga de trabajo, de labores diarias, encontrar la manera de des-estresarse, que eso es psicológico o que está en la cabeza. Lo cual es en ocasiones paradójico e imposible, pues son tantas necesidades y obligaciones que se realizan, que reducir el ritmo de trabajo equivale a “no alcanzar” económica y laboralmente, ser desplazado en el trabajo, despedido. En ciertas ocasiones se prescriben algunos medicamentos, como los psicofármacos: tranquilizantes, antidepresivos, ansiolíticos, medicamentos para poder dormir, etc. Así como analgésicos e incluso antiinflamatorios, que traten el dolor y la inflamación del cuerpo. Sin embargo, las recomendaciones generalmente se enfocan a que la persona pueda “manejar el estrés” en su vida, convencerle que eso es psicológico, que está en la cabeza (¿Y si está en la cabeza por qué se siente en la espalda o el pecho?) relajarse de alguna manera, como haciendo ejercicio, salir a caminar, dar un paseo, procurar dormir siesta y dormirse temprano, a la misma hora, tener una buena alimentación, balanceada, escuchar música clásica en casa o en el automóvil, etc. Lo cual, es igualmente imposible, pues las ocupaciones son tantas que, poder hacer todo eso, implica no rendir en las demás actividades laborales, escolares, familiares, de esparcimiento, etc.

Las respuestas que se ofrecen desde el campo comercial y de consumo, van en dos líneas: ofrecer un “producto” que sea capaz de des-estresar a la persona, ofreciendo la reducción o desaparición de la fuerza y el impacto del estresor. No son productos directamente relacionados con un aspecto médico y de salud. Sino productos asociados secundariamente con el placer, el disfrute, el estatus, el goce, la comodidad, la tranquilidad, la felicidad, la libertad, etc. Que son los que sustentan todas las campañas de mercado (“Si compras…entonces tendrás….”): prometiendo al consumidor “algo más” además del producto en sí. Aquí entran una variedad de mercados: alimentos energizantes (bebidas, comida) automotriz; ropa y calzado; turístico, vivienda; electrodomésticos, salud, spas, estéticas, clínicas, etc. Ofreciendo cada uno de ellos la promesa de des-estresarse a través de la compra y posesión y consumo de x producto: ser-tener equilibrio. En ese sentido la estrategia para des-estersarse (ser feliz, importante, libre, bello(a), etc.) consiste en comprar algo que relaje o haga catarsis (del gr. Katharsis: purga o purificación) desembolsando dinero. El otro grupo de estrategias consiste en dar al consumidor un producto que le permita hacer frente a los efectos del estrés, a la sobrecarga que padece: son los productos estimulantes o energistantes (barras, bebidas energéticas que dan alas) Ambos –el producto des-estresor y el que intenta descartar el efecto del estrés (dolor, sueño, cansancio, etc.) son ampliamente utilizados actualmente. Inclusive, se aprecia el mismo hecho, en el caso del consumo de drogas, prefiriéndose aquellas que estimulan (cocaína, éxtasis, etc.) más que las que relajan o deprimen el sistema nervioso, famosas en la década de los 60s.

Por su parte los productos estimulantes consisten en activar el cuerpo, reduciendo al mínimo los efectos del estrés, como pueden ser el dolor, el fastidio y el cansancio: jabones, cremas, café, aparatos de masajes, bebidas energizantes, barras energéticas, medicamentos naturistas, malteadas, te, jugos energizantes, chocolates, pastillas, complementos y suplementos alimenticios; música energizante mientas se maneja o duerme, etc. Ofreciendo un mayor rendimiento de las capacidades afectadas por la sobrecarga (estrés) como la memoria, la atención y concentración, la actividad y deseo sexual, la fuerza etc.
Tales productos –los des-estresores y los estimulantes- hacen cierta tolerancia en el consumo de la persona, por lo que se requieren dosis cada vez más altas: el consumidor debe consumir cada vez más para conseguir el efecto de des-estresarse; comprar más cosas para sentirse libre, fuerte, importante, con estatus, feliz. Por lo que es inevitable el exceso y el abuso; por ejemplo, a mayor cansancio y sueño, mayor consumo de bebidas energéticas, café… Lo cual representa un problema de salud y de estética para el consumidor: gordura, cansancio, flacidez, se manchan los dientes, gastritis, ulceras. Por lo cual, la estrategia para poder consumir los productos en exceso es privándolos de su esencia “mala” que perjudica a quien lo consume en exceso: cafeína, nicotina, calorías, azúcar, grasa, colesterol, alcohol. Dando vida a la gama de productos apariencia, desprovistos de su esencia: lo que les hace ser lo que son. Para entonces anunciar: “¡Mira ahora puedes comerlos en exceso, ya no te harán daño!”

Recapitulando, eso a lo que se le llama estrés, es un efecto que sufre el cuerpo por la sobrecarga de actividades laborales, escolares, recreativas… En ese sentido, podríamos decir que el estrés es una consecuencia normal y esperada, una respuesta del cuerpo, que nos muestra que no somos máquinas, sino que sentimos, y que también lo podemos hacer en grados extremos, como es el dolor. Ante esto, la publicidad médica y de diversos productos, nos ofrecen al menos dos clases de objetos de consumo: medicamentos como psicofármacos (ansiolíticos, antidepresivos) analgésicos y antiinflamatorios, que controlen el dolor y la hinchazón del cuerpo. Sin importar la pregunta del ¿De qué situaciones es consecuencia el dolor? ¿Cuáles son las situaciones que están produciendo y sosteniendo tales síntomas y sufrimientos? Por su parte la publicidad coloca un sin fin de productos, aquellos que se asocian a un valor, bajo la lógica de “Si compras esto, entonces tendrás-serás: feliz, tendrá estatus, poder, placer, libertad, belleza, amor, seguridad, salud, etc. Por ello la mejor publicidad para que alguien compre un producto, será la del miedo y la zozobra permanentes, de ser feo, pobre, looser, atacado, dañado, estresado…

Pero finalmente, ¿Cómo es que el estrés se produce en nuestra sociedad, padeciéndolo desde niños, jóvenes, adultos, y ancianos? ¿Acaso solo disponemos de paliativos que nos reduzcan el cansancio, la tranquilidad momentánea y fugaz? Una clave sobre el ¿por qué del estrés? se encuentra en la reducción de los tiempos y espacios que nos ha otorgado la era virtual; la sobre carga de labores en menor tiempo. En donde es posible realizar cada vez un número mayor de tareas en breve tiempo. La Internet –así como la televisión- no cierra, es un espacio siempre presente y accesible, el cual ofrece sus productos. Lo cual nos arroga de lleno a la globalización, en donde lo local y regional están implicados en lo mundial, lo noción de apartad se ha transformado por la de la inmediatez de la información y las comunicaciones, las imágenes que se ofrecen en solo breves segundos –cuando no en “Vivo y en Directo”- la visión-participación en los acontecimientos más apartados: los desastres, las guerras, las luchas por el poder económico y político. Por otro lado, el estrés nos hace asistir a un efecto de la consideración del cuerpo desde el solo Bios. Consideración que tiene más cuatro siglos: la consideración del cuerpo como si este fuera una maquina, con procesos claramente identificados. Tal delimitación, realizada en el s. XVII por el filósofo francés René Descartes, consideraba lo humano como una entidad compuesta de dos elementos mecánicos: cuerpo y mente, y otro espiritual, pero del cual no se ocuparía. Separando así dos funciones y campos: el campo de la teología y filosofía escolástica medieval, supeditada al control de la iglesia, y la de la ciencia, que busca entender los procesos mecánicos del cuerpo, como es entendido ye estudiado el cuerpo en la actualidad por las ramas médicas: fisiología, anatomía, cardiología, neurología, endocrinología… Por ello ante los efectos del estrés como el dolor de espalda y cabeza, la medicina no interroga sobre el sentido, digamos simbólico (¿El por qué le pasa a esa persona en particular lo que le pasa? ¿Qué sentido tendrá en su vida? ¿Ese dolor que está expresando? ¿Cuál es su mensaje?) Sino solo sobre sus elementos mecánicos, el como poder erradicar la molestia, el dolor, el sufrimiento, sin por ello entender su sentido y significado.

Ahí es donde el psicoanálisis, ocupado de la subjetividad, permite descubrir esos sentidos y efectos particulares de lo que se padece, y no solamente el cómo me quito esto que me molesta. Lo que queda claro y a la vista, en “las narices” –y por lo tanto no se ve- en el caso del estrés, es que el problema del tratamiento del estrés no consiste en cuál es el mejor medicamento que se debe tomar, qué debo comer, qué untarse, qué ingerir, qué comprar, qué hacer para des-estresarse, sino dejar de hacer, hacer nada.

Retomando el ejemplo del inicio ¿Cómo des-estresaríamos la repisa del librero?... ¿Añadiéndole más libros, aunque fuerane estos ligeros? ¿Clavarle unos peldaños en cruz para reforzarla? ¿Liberarla del excesivo peso? El problema es que no se puede “no hacer nada”, que es justamente la mejor forma de “hacerle caso a lo que el estrés me estás señalando” ¡Que debo descansar! ¡Que debo de bajarle a la presión! ¡Que el cuerpo –aunque convive todo el tiempo con máquinas que potencian sus limitaciones, éste no es una maquina! Lo cual es contrario a los valores actuales de esfuerzo, producción y progreso económico sustentables y de calidad, que intentan acabar con los “tiempos muertos” por considerarse improductivos, contrarios a la economía, tachados de holgazanería y mediocridad, de tercer mundo. De ahí que hasta los más grandes placeres de la vida tengan que tener una justificación terapéutica: baioloterapia, musicoterapia, aromaterapia, o la justificación pro-salud para tener sexo, mediante la quema de calorías, la producción den endorfinas que estimulan directamente el sistema nervioso y dan la sensación de alegría y placer.

Es en este contexto actual en donde convergen dos realidades: por un lado el mandato (autoritario) implícito, que moviliza el consumo, ¡Tienes que gozar! el cual plantea que el dolor y el sufrimiento no lo tienen por qué vivir nadie; que es tan fácil tener salud, felicidad, amor, valor, estatus, belleza… con solo comprarla. Y ello estresa pues hay cosas que no alcanzan. Es una sobrecarga económica de deudas. Sin esa ilusión muchas cosas que compramos diariamente, en primer lugar no se producirían ni mucho menos atraparía nuestra atención. Lo cual muestra que el solo plano de la necesidad ha a sido desplazado por el deseo y el placer. En donde el estrés es la respuesta del cuerpo -un reciduo- una consecuencia de la sobrecarga del mismo, manifestando el mensaje de no ser considerado solo el mecanismo de una máquina.

camilormz@gmail.com



Wednesday, June 06, 2007


EL ÚLTIMO CREYENTE –ENLOQUECIDIO-
POR VER AL PAPA

El ocaso del PAPA y de una organización obsoleta

Por

Camilo Ernesto Ramírez Garza



“Dejad que los niños vengan a mí, y no se los impidáis porque
De los que son como éstos es el Reino de los Cielos”

(Mt, 19;14)

“Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: “Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré” Inmediatemante se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había saludo de él, se volvió entre la gente y decía: ¿quién me ha tocado los vestidos?”
(Mc 5;25-30)




El día de hoy, miércoles 6 de junio, día en que –como todos los miércoles- el papa realiza su audiencia pública, programada en ésta ocasión para 40 mil personas, mientras hacía un recorrido por la plaza de San Pedro, en un jeep blanco, conocido como el “papa móvil” Un joven alemán, de 27 años, saltó la valla protectora, que divide a la muchedumbre (turba) de la comitiva papal, para intentar subirse al vehículo donde viajaba Benedicto XVI. Pudo ligeramente tocarlo. Siendo rápidamente controlado por el personal de seguridad del santo padre. Quienes, ante la sorpresa, no alcanzan a desenfundar sus armas, solo llevándose la mano dentro del saco.

El suceso que se estima duró breves 15 segundos, fue filmado, así como hecho secuencia fotográfica[1], en pocos instantes la noticia recorre el mundo entero. Como en una secuencia de película, el joven se eleva sobre la valla protectora cruzándola, se sube al vehículo, al tiempo que es amagado por el personal de la guardia suiza, ante unas espaldas “ciegas” de un papa, pues durante todo momento no advierte nada del incidente, continuando con los saludos y bendiciones a la muchedumbre congregada. Al final, el joven yace en el piso, mientras el jeep continúa su trayecto. Siendo detenido por el servicio de orden del Vaticano y llevado e interrogado por el juez del tribunal del Estado Vaticano, Gianluigi Marrone, y posteriormente sometido a valoración médica y psiquiátrica, para ser ingresado en un hospital (El Norte, 6.06.07)

Dos cosas son las que se declaran: el joven no representó un peligro, pues no se encontraba armado, además de determinarse que su intención no era atentar contra la vida del papa, sino atraer la atención, comentó el padre Federico Lombari, director del servicio de prensa del Vaticano, y que posiblemente se trata de alguien afectado de sus facultades mentales; que se trata de una persona perturbada. Por lo que se le levanta la detención judicial, para ingresársele en un servicio sanitario de atención psiquiátrica.

Además también se comenta que desde el 11 de septiembre de 2001, del ataque a las torres gemelas en EUA, la seguridad en el Vaticano se ha intensificado, sometiendo a los peregrinos a mayores escrutinios de acuerdo a protocolos de seguridad más exhaustivos.

Independientemente de ello. Lo sucedido hoy, representa la puesta en acto de una situación ya presente desde hace ya tiempo en la humanidad en general y en la iglesia en particular: la caída del padre; el ocaso de las ideologías y religiones. Debido a la reducción del sujeto a sus elementos básicos, como es el genoma humano, o a sus aspectos neurológicos y psiquiátricos, es que este joven alemán, no encuentra -ni siquiera un lazo con aquel de su misma nacionalidad- además de ser el sumo pastor, aniquilando con ello todo lazo de “fe”, puesto que lo que se muestra con al interpretación que se hace y con el sometimiento a una estructura sanitaria psiquiátrica es que la unión que éste feligrés tenía con su papa, es el de una locura.

Al hablar de perturbación, efectivamente se trata de un asunto con el père[2] y la turba (Un padre que perturba) la muchedumbre, que le mira y anhela tras la valla protectora, limite entre la fe posible, y la real que toca el cuerpo. Como el de un rock star, lo que queda asentado es que el joven mete el cuerpo en al relación con su “Papa”. Recordemos que “Papa” es padre en italiano. A la letra, hay algo con el padre y la multitud que lo busca. Ante eso, él permanece indiferente, solo saluda, bendice y no se hace cargo de su hijo.

Lo mejor que hubiera podido pasar es que Benedicto XVI, volteara, se detuviera, le tocara, le reconociera, "llamando a las ovejas por su nombre", que le hablara al joven, y en lengua alemán hubiera sido mejor. Pero en vez de eso, el reconocimiento tiene qeu vernir de otro lado: la seguridad y la guardia suiza lo controlan, lo bajan del papa-móvil, lo llevan al suelo, para esposarlo, llevárselo detenido, interrogarlo e ingresarlo en el pabellón psiquiátrico de un hospital: pues se dice que está père-turbado. Más bien el Père-turbado (el padre rodeado por las muchedumbres, es Benedicto XVI) Ya no la fe, sino la ciencia, madre de hijos.Quedándose finalmente sin “Papa”, condenado al encierro por su “bien”.


Ello tiene otra lectura, en relación a las posibilidades de la fe en la actualidad postmoderna. Parecería que hasta la misma fe tiene que estar regulada por el “Nada con exceso todo con medida” la prevención. No se aceptan más las locuras por la fe, lejos están los arrebatos de aquellos los “locos” por el reino de Dios, así se tratase de un grano de mostaza. Se ha añadido una fase más a la secuencia sobre el padecer y el sufrimiento humano. Si para el Antiguo Testamento aquel que sufría y padecía, lo hacía como un efecto-castigo del pecado de sus padres o de sí mismo (¿Quién ha pecado, su padre, su madre, sus antepasados, o él mismo? –se preguntan) en un segundo momento, ya en el Nuevo Testamento, este sufrimiento tendrá otra lectura como co-participación de la pasión de Jesucristo: diciéndole a todo el genero humano que las tribulaciones, sufrimientos y padecimientos que vives día a día, son parte de su pasión, es decir, de su padecer en la cruz; en ese sentido el sufrimiento une, hace lazo, vinculo filial, ya no por la raza, sino por el amor, al mismo tiempo que nos redime. Se dirá “Si yo no tengo amor, nada soy”.

Hasta ahí consistía el mensaje cristiano, mismo que es retomado y controlado por la Iglesia católica, es decir aquella que se asume universal. Y finalmente la tercera secuencia, una ya depurada de religión y fe, una donde la filiación queda rota, diluida, afectada. En donde los actos realizados o los sufrimientos padecidos son producidos por el cuerpo de la biología, aquel estudiado y controlado por el poder de la tecnociencia biopolítica. Al interpretarse un acto, como el de un joven acercándose al papa, como un acto de perturbación mental, deja mal parados a todos: al joven primeramente, pues la poca o mucha fe que le quede, quedará entonces reducida a una enfermedad mental, que se buscará tratar seguramente con psicofármacos y sesiones de psicoterapia, bajo el supuesto de “salud y bien estar” que moviliza los esfuerzos de los “especialistas” sanitarios. ¿Dónde quedará la fe? ¿La creencia? ¿La obediencia al Papa, al jerarca? ¿Cómo un tipo de alienación mental? ¿Habría sido mejor solo verlo a través de la vaya de seguridad, ver al representante de san pedro, al vicario de Cristo –con medida, poquito porque es bendito- pasar, sin quedar afectado? Tal vez el Papa se encontró ante el último verdadero creyente, sin él saberlo, ni advertirlo. Afecta a la iglesia y principalmente a la investidura del Papa, supuesto padre de la iglesia, quien no sabe qué sucede con una de sus ovejas que ha saltado el redil, mientras otras de ellas lo someten, hacen llaves y esposan. Para el después se declare a la prensa que se trataba de un enfermo mental, alguien que padece de sus facultades mentales. ¿Habrá que esperar cuales son las declaraciones del Papa en cuestión? De seguir en la misma línea sustentando la tesis de la perturbación mental ¿No sería lo mismo que en lugar de haber recitado a Lázaro, Jesús hubiera salido a decir que se trataba de una muerte por trombosis y complicaciones cardiacas? ¿En lugar de curar a los endemoniados, mandando expulsar a los demonios a cada uno por su nombre, diagnosticar al sujeto que se contorsionaba en el suelo y con espuma en la boca, una quiebre psicótico, consultando el DSM V a. C.?

Similares sucesos. ¿Qué efectos tiene en la fe, la serie de artículos médicos en donde se va narrando –en términos biológicos- la pasión de Cristo? ¿Ya no es suficiente saber que murió por los pecados de la humanidad? ¿Sino saber la “realidad real” de lo que fue sucediendo en el via-crucis, a su organismo, a su corazón, cerebro, vísceras, huesos, desgarres, asfixias? O el llamado “gen de Dios”, la explicación genética del por qué el humano busca re-ligarse a algo trascendente? ¿Reducir al amor a una explosión de noradrenalina y dopamina?

El evento hacer recordar aquellos tres atentados contra el papa Juan Pablo II, dos fallidos y uno certero. El primero, en 1979 un joven fue detenido con un chichillo; el segundo -el certero- en 1981, el papa fue atacado por el turco Alí Agca, siendo visitado en prisión posteriormente por el sumo pontífice. Y en 1982, de visita a Portugal, al santuario de Fátima, es detenido un sacerdote católico, de nacionalidad española, el padre Juan Fernández, quien empuñaba una bayoneta de fusil. Sin embargo en aquellos momentos el papado de JPII se mostraba fuerte y muy cercano a la gente, por lo que tales atentados aumentaban aún más el fervor y el amor por la iglesia y el papa. A diferente al actual, en donde la lejanía de la gente y el papa Benedicto XVI, Joseph Alois Ratzinger[3] su poco carisma, es evidente, así como una búsqueda por la ortodoxia en la doctrina de la iglesia, su recrudecimiento y poca apertura al diálogo. Lo cual se nota en todo lo que sucede a sus espaldas y él ni se inmuta. Alguien quiere tocarlo y los guarda-espaldas, lo someten., sin que el sepa nada. Quedando el joven sin padre ni fe, ni vinculo amoroso, sino reducido a su perturbación mental, psicológica[4], encontrando un sistema “sanitario” que lo trate ya no como creyente católico, sino como paciente, como enfermo mental. Su lectura postmoderna: la fe ya no pertenece exclusivamente al terreno de la fe, sino al de la enfermedad mental, a los genes, al cerebro… ¡La carne ya no es solo carne! ¿Dónde ha quedado la fe, el amor y la caridad? ¿Es de locos querer acercarse al papa, a Dios, hoy en día?

¿Del leproso al enfermo venéreo, de éste al loco enfermo mental, no solo en cuanto al expulsado, sino al feligrés? cual fue estudiado y descrito por el filósofo francés Michel Foucault.

Por lo que hoy es un momento histórico: ¡Hemos acontecido a la muerte de un padre, que otrora fungiera como PAPA! lo que se tiene ahora es un interpretador de la ley de la iglesia y de sus estatutos.

camilormz@gmail.com


[1] La secuencia de fotografías se puede apreciar en la página del periódico mexicano, El Norte www.elnorte.com y el video es publicado por el periódico norteamericano The Chicago Ttribune http://www.chicagotribune.com/


[2] Père, en francés es padre. Donde Le Saint- Pere: le pape, nombra al santo padre.


[3] Coincidencias de humor negro, el segundo nombre del papa Benedicto XVI es Alois, como aquel también compatriota suyo, Alois Alzheimer, psiquiatra alemán, quien descubrió en 1906, la enfermedad de demencia, que lleva su mismo nombre


[4] Lo mismo ha sucedido con Cho Seung-Hui, joven sud-coreano, de nacionalidad norteamericana, quien asesinara el 16 de abril de 2006 a 32 estudiantes, suicidandose después en la Universidad Tecnológica de Virginia, en EUA. A lo cual la institución, el país, sus amigos y familias, se han separado de sus actos, adscribiéndoles una explicación de perturbación mental, en donde “nadie tiene nada que ver” ni la familia donde vive, ni la escuela, ni el país. ¿Qué hubiera sucedido en caso de que Cho Seung-Hui hubiera sido medallista olímpico o premio nobel? ¡Tendríamos a unos padres y país receptor y original, sintiéndose sumamente orgulloso de su hijo prodigio, identificando el origen en lo mejor de lo propio –del país y de los padres! En lugar de ello tenemos un “loco” enajenado y descontextualizado, que quien sabe de dónde salió.

Friday, June 01, 2007


EL SUJETO DE LA CIENCIA

Camilo Ernesto Ramírez Garza

El ideal de la ilustración, como el de la revolución industrial, y la actualidad tecnocientífica, es el de ofrecer-desarrollar-producir “algo” que haga al ser humano más virtuoso y autosuficiente; “mejor persona”, al tiempo que le otorga herramientas de vanguardia tecnológica para eficientizar los procesos de producción, elevar el nivel de vida; aumentar la producción y las ganancias; simplificar las actividades diarias, añadirle más confort, adelantarse al error, a la enfermedad, si acaso ¿A la muerte? etc. ¿Quién rechazaría semejantes ofrecimientos?

Para lograrlo, requiere de la codificación de los fenómenos en variables precisas, a medir y cuantificar. Estableciendo variables, es que éstas pueden estudiarse -y medirse- en sus repeticiones, establecer asociaciones, sin ser necesariamente explicaciones causales, como decir, el 56% de los adultos con problemas de pareja (habría que definir primero dicho concepto, en función de una reducción operacionalizable en variables de “eso” a lo que se le llama “problemas de pareja”) provienen de padres con 1.3 divorcios, (¿Qué es eso de 1.3 divorcios?) y una desviación estándar de 3.6. De tal manera que se requerirían dos procesos: 1) la reducción-definición del hecho a ciertas variables –dejando obviamente a algunas fuera- 2) su medición: cuantas veces se presentan. Quedando de tal manera aparentemente explicado el “hecho” pero inevitablemente reducido y generalizable. Puesto que lo que se pierde al operacionalizar en variables es el sentido y significado de lo particular del hecho mismo, imposibilitándose, leer lo que de forma cifrada está manifestando en eso que se padece, se sufre y que se presenta en al vida como un problema.

Un ejemplo de nuestros días: el llamado Trastorno por Déficit de Atención –con o sin- Hiperactividad (TDAH). Diariamente se diagnostican decenas de niños con TDAH, debido a que presentan los siguientes síntomas (variables a medir): no pueden seguir órdenes en la escuela y/ o casa; no terminan una actividad, cambian de una a otra, no enfocándose en una sola; son impulsivos; poco reflexivos; se paran de su banco y no hay forma en que los maestros y/o sus padres logren hacer que se sienten; pierden sus útiles escolares; son peleoneros; a menudo incurren en conductas delictivas, hurtan cosas en casa y en la escuela, etc., etc. Partiendo que a “ESO” a lo que se le llama TDAH, se presenta como insoportable para padres y escuela, es que entonces se solicita la atención de un “especialista”, generalmente un neurólogo, psiquiatra o psicólogo, quien valore la situación y determine el tratamiento a seguir: farmacológico y psicológico. Hasta este momento, padres y escuela, se encuentran desesperados por lo irrefrenable de la conducta de su hijo o hija.

Las causas que se ofrecen sobre tal “trastorno” son variadas: un desvalance en la producción o recaptura de un cierto neurotransmisor (dopamina, noradrenalina, serotonina) fallas en el lóbulo frontal. Es decir, hay algo “mal” en el funcionamiento del cerebro de esa persona. No decimos que ello no ocurra o participe (el cuerpo, como decia Sócrates, participa, más no condiciona el sentido de lo que el humano hace, sería como quitarle toda su fuerza creativa, simbólica e imaginaria) pero a menudo tal explicación “viene como anillo al dedo” para que, tanto el colegio como los padres, se des-impliquen de lo que sucede con su hijo(a) y alumno(a): “Entonces, yo no tengo nada que ver, eso es algo que el niño ya traía adentro (organismo, cerebro, genes)” Como si la relación con ellos no tuviera efectos en ese sujeto. Es entonces cuando aparece el sujeto de la ciencia y tecnología: reducido al BIOS (cuerpo-máquina) desvinculado de su contexto subjetivo, familiar y social; operacionalizado para su estudio desde sus elementos absolutos y generales: cerebro, genes, estómago, etc. En donde lo único que le queda es recibir terapias farmacológicas y psicológicas, que lo organicen, "enderecen" e intenten llevar a un estado de “salud”, de "equilibrio", al deber ser para sus padres y escuela, sin por ello entender el sentido de su padecer, por su relación con su singularidad subjetiva. Perdiéndose esas particularidades que no caben en el número o en un electroencefalograma, o TAC: la lectura a la letra del qué, cómo, ante quién, por qué, qué sentido tiene, a quién va dirigido, qué expresa, qué muestra de forma cifrada acerca de su realidad (sentir, simbolizar, actuar) es que podríamos saber algo, reconocer algo de ese sujeto. Por ello, dirá Jacques Lacan, que el sujeto del que se ocupa el psicoanálisis es aquel que ha sido rechazado de la ciencia: el singular y no el general. Aunque evidentemente al análisis puede asistir también el más alto mando militar.

camilormz@gmail.com