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Thursday, December 03, 2009
Vitrina
Monday, November 23, 2009
¿Prubeas de confianza?
por
Camilo Ramírez Garza
“La democracia es el abuso de la estadística”
Jorge Luis Borges
Recientemente diversas administraciones públicas, locales y nacionales, se han dado a la tarea de someter a escrutinio a diversas de sus dependencias, como tránsito de monterrey y diversas policías; bajo el supuesto de estar realizando “Pruebas o exámenes de confianza”, “Filtros de confianza”, “Limpias en las corporaciones”, “De manos limpias”, “Limpiemos México”, “Calidad”, “Transparencia”, “Por tu Salud” (Lógicas biopolíticas)
Dichas pruebas consisten, desde pruebas laborales básicas, que cualquier departamento de recursos humanos realiza: selección y capacitación de personal, cumplimiento con las tareas encomendadas, horario de trabajo, hasta pruebas antidoping, psicométricas, incluso someterse al “detector de mentiras”, el polígrafo, el cual mide diversas reacciones fisiológicas: frecuencia cardiaca, sudoración, presión arterial, respiración, etc.; incluso existen unos más específicos que valoran la dilatación pupilar. Todo ello con el objetivo de, según se dice y cree, establecer cuerpos de seguridad cada vez más confiables.
A principios del sexenio pasado en México, a raíz del quehacer y declaraciones del entonces presidente Vicente Fox, se comenzó a debatir sobre el hacer público el expediente médico del presidente, en particular el mental (recordemos por otro lado que ese fue el caso de su defensa, problemas psicológicos, ante Roma, para que se declarara nulo su pasado matrimonio religioso, que finalmente fallado a su favor) así como de someter a todo candidato a un puesto de elección popular a una revisión psicológica, a un psicodiagnóstico. Seguramente no fue la primera vez ni la última en que se propone utilizar las “herramientas psicométricas” para realizar una medición de lo que se considerará como factores humanos, establecer un orden biopolítico en donde los humanos pierden el elemento que los hace sujetos (Ley, lenguaje) para convertirlos en simples organismos, todos organizados por el bíos, de ahí la persecución-cuidado respecto a la salud. Incluso en EUA se plantea, a raíz de las masacres en las escuelas, que se comparta un expediente único: sector salud, en particular salud mental, registro criminal y educativo, a fin de que sea consultado por las tres instancias: escuela –posteriormente del ámbito laboral-, hospital, sector de justicia.
Desde su inicio la psicología como ciencia experimental en 1879, que no es lo mismo que el surgimiento de la reflexión sobre el hombre, esa data de mucho tiempo atrás e incluso es opuesta en sus lógicas y aportes a la “científica”; pues ésta última partió de vincular la medición de reacciones fisiológicas (tiempos de reacción) para de ahí transpolar a nociones subjetivas, como la memoria, los afectos (tristeza, depresión, etc.)… ¡hasta que hoy tenemos una supuesta vinculación con la confianza! –Que no es de la psicología, sino de la política- entre evaluación psicológica y pruebas de confianza. Lo triste es que pocas personas que trabajamos en dicho campo, el psicológico, alcemos la voz tratando de abrir el debate no solo sobre la validez y confiabilidad de dichas pruebas, sino sobre su uso y, en última instancia, sus engaños e ilusiones. Como al idea “limpieza” no solo en las corporaciones, sino en los humanos, cuando justamente es desde la trasgresión de un orden, el biológico-instintivo, que los humanos surgimos creando cultura, a la vez que constituyéndonos por ella. La cuestión no si se si alguien es apto o no, a priori, sino cómo hacer que los que ya están (policía, tránsitos, maestros, policías, políticos, etc.) realicen su función, desde las lógicas de su quehacer, no tener que remitirlo a un “juez paralelo” (para-lelos) como les llamará Foucault, pues con ello lo que sucede –se advierta o no- se ve en detrimento la autoridad: ¿Si tienen –derecho, política, escuelas, etc.- que hacer uso de dichas herramientas psicológicas y médicas para decir quién es apto, no perderán ellos mismos su autoridad?
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Monday, November 09, 2009
Lazo social: discursos y síntomas
Después del 11 de septiembre de 2001, se aprobó en EUA una ley (USA Patriot Act) que permitiría elevar la seguridad, a partir de una paradoja, legalizar lo ilegal: transgredir la privacidad de sus ciudadanos, dando luz verde para que las agencias de seguridad monitoreen desde llamadas, correos electrónicos, registros médicos, financieros, etc.
El pasado fin de semana durante su toma de protesta, Mauricio Fernández, nuevo alcalde de San Pedro, el llamado “municipio modelo” de México, quien como candidato tenía el slogan “Blindemos San Pedro”, dijo: “Sé que las atribuciones están ancladas en las Constitución, a mi me competen unas, al Estado otras y a la Federación otras, yo simplemente les anuncio que me voy a tomar atribuciones que no me competen, vamos a agarrar el toro por los cuernos…Aquí van a entender por las buenas o por las malas, no aceptamos ningún tipo de secuestro en San Pedro Garza García, y la pagará con su propia cara".(El Porvenir, 1, 11, 2009) Además anunció la conformación de un cuerpo de élite personal de inteligencia.-¿Escuadrones de la muerte?- que operarían por la seguridad. Recordemos que el presidente Calderón y su antecesor, Fox (escolta israelita) también conformaron cuerpos armados de élite, tanto para su cuidado personal, como para realizar ciertas tareas. La cuestión es, si dicho cuerpo supuestamente especializado tendrá la marca, -utilizando las nociones del mundo del comic-del héroe o del antihéroe, operando por encima del sistema, del Estado de Derecho, haciendo el “trabajo sucio”
Cosa curiosa y en relación a lo que desde hace tiempo circulaba aquí en el estado a manera de rumor: que el ex presidente Salinas sería el nuevo gobernador. En más de una ocasión mucha gente declaraba que sí, efectivamente solo él podría poner orden, “hacer el trabajo sucio”.
Por otro lado, el también nuevo alcalde del municipio de Monterrey, Fernando Larrazábal, anunció que serán retirados, durante cuatro días, la mayoría de los agentes de tránsito, para someterlos a exámenes de confianza, a fin de erradicar la corrupción. Cosa más absurda en dos sentidos: cualquier psicólogo, criminólogo que se dedique a la evaluación psicométrica está advertido de la ineficacia de tales instrumentos, más demagogia política y respuesta a la demanda hueca de los medios (¿Pero qué van a hacer para erradicar la….?) Además, ¡No habrá agentes de tránsito! Paradoja: para tener orden hay que quitar el orden. Sería como declarar que serán apagados los semáforos, pues hay que ahorrar luz y reparar algunos otros.
Igualmente, el día lunes 2 de noviembre se dio a conocer la noticia respecto a una modificación legal que se está promoviendo en el estado de Arizona, EUA: establecer la inmigración como un delito penal.
Dichos discursos, además de lamentablemente recibir elogios y aplausos, tienen la marca de la paradoja y la ilegalidad, propia de los estados de excepción: solo se puede estar seguro violando las garantías individuales de los ciudadanos; introducen nociones: ¿Por qué no mejor que cada ciudadano tenga su ejército privado? ¿Andemos todos armados hasta los dientes? Si surgiera alguien en tales condiciones, los medios dirían lo de siempre: que padece de sus facultades mentales, es adicto, etc. ¿Por qué no mejor señalar el lazo social entre tales ideas y los síntomas que se presentan como portadores de los malestares que se generan en la cultura? Pues no hay locura sin cultura y viceversa.
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Wednesday, October 28, 2009
¿Las crisis vienen de afuera?
por
Camilo Ramírez Garza
“…lo que fue rechazado del orden simbólico
reaparece en lo real”
Jacques Lacan
Cada país y sociedad (persona, familia) generan tanto los ciudadanos, como los problemas que se merecen. Esto en el doble sentido de ir gestando día a día -sabiéndolo o no- aquello que llega a manifestarse con todas sus consecuencias, -¡Cuando la realidad nos pasa la factura!- como en el sentido psicoanalítico del retorno de lo reprimido: cuando regresa por la vía del síntoma, del sueño, del lapsus… aquello que en algún momento fue rechazado, no reconocido como propio, y ahora, toca a la puerta exigiendo ser integrado mediante el desciframiento de su mensaje, pues algo está pasando, por lo que seguir creyendo que las crisis “vienen de afuera” sería no responsabilizarse (responder) por lo que uno ha hecho. “Donde ello era yo debo devenir” –decía Freud. En el sentido incluso ético de reconocer el propio deseo en algo que quizás en algún momento se “hizo sin querer queriendo”.
Las crisis y los problemas -como todo síntoma- son muestra, valga la redundancia, de algo que sucede y hay que atender. ¿Qué es lo que dicha problemática me intenta decir, comunicar sobre mí, mi realidad, mi familia, mi contexto, etc.? –cuestionamiento que debería siempre acompañar la reflexión sobre lo que uno vive y padece, a fin de generar un saber a partir de las experiencias de la vida.
Así como una persona no padece los problemas que padece solo porque sí, sino como efecto de eso que se ha ido agenciando(se) día a día. También su solución implicaría reconocer qué es lo que sus problemas intentan comunicar. Encrucijada donde Freud ubicó la experiencia del Inconsciente: eso que sucede a los humanos y que está más allá de su comprensión (¿Por qué me sucede (sueño) esto? ¿Qué hago?...) un sujeto dentro del sujeto (“El sujeto sabe, pero no sabe que sabe”, Freud) que posee una “escritura particular a la manera de jeroglíficos. En el caso de una sociedad o país esto es más claro: sus malestares, sus síntomas, responden a problemáticas más amplias. Por ejemplo, la delincuencia como efecto no solo de las peripecias del crimen organizado, sino del desempleo, la explotación y el consumismo rapaz, la destrucción del otro, la mala educación, etc. de una sociedad construida a través de semejantes valores, en donde la delincuencia toma la vía de la ilegalidad para conseguir (dinero, poder, etc.) aquello que otros se han agenciado por la misma vía, pero con matices aparentemente de legalidad, cuando no modificando el marco legal, legalizando lo ilegal, para ajustarlo a los propios intereses.
Las crisis y problemas también constituyen verdades cifradas, mensajes que se transmiten en código y buscan que alguien los lea, para –como decíamos- integrarse en la vida (consciente) aprender algo de ellos, pues las crisis, en ese sentido, son también portadoras de los elementos de cambio con los que se les puede solucionar. Así como un sujeto (un país o gobierno) insistiera en no reconocer la propia participación en los problemas que padece, estaría, no solo condenado a repetirlos, “a tropezarse con la misma piedra” imposibilitándose solucionarlos, sino también haciéndolos crecer, desplazándolos para que entonces con más fuerzas retornen “desde afuera”.
Monday, October 26, 2009
Crónica de un delirio compartido
Por
Camilo Ramírez Garza
“La oposición entre psicología y psicología social o de las masas, que a primera vista quizás nos parezca muy sustancial, pierde en buena parte de su nitidez si se la considera más a fondo. Es verdad que la psicología individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales buscar alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales. Pero sólo rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros. En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo.
S. Freud
Psicología de las masas y análisis del yo, 1921
“Jamás olviden que nada de lo tocante al comportamiento
del ser humano en tanto sujeto, puede escapar
del sometimiento a las leyes de la palabra”
Jacques Lacan, 1956 “Las psicosis”
“Allá en la estación del metro Balderas
Un idiota sacó su pistola y empezó a disparar
Allá te matan sin compasión
Se volvió a manchas de sangre nuestra ciudad”
Una bola de gente salió perjudicada”
Alex lora
Nueva versión del “Metro Balderas” [1]
A raíz de la muerte del rey del pop, Michel Jackson, el 25 de junio del presente año 2009, el presidente de México, Felipe Calderón, en un discurso[2] pronunciando en el marco de la celebración del día internacional contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, dijo:
Estoy convencido, amigas y amigos, de que las adicciones son la esclavitud del Siglo XXI. Controlan a las gentes, a los muchachos, a través de su cuerpo y de su mente; destruyen su presente y cancelan su futuro.
La adicción a las drogas, al alcohol, deja a nuestros niños y jóvenes en manos de criminales, que no tienen reparo en destruir las familias y el tejido de la sociedad. Este problema ha crecido en muchas naciones y también en México.
Quienes hemos estado ya durante dos años y medio trabajando comprometidos contra el tráfico ilícito de drogas, hemos visto, y con tristeza, cómo son reclutados en todo el país, día con día, jóvenes, apenas adolescentes, incluso niños, que a través de las adicciones inducidas en sus personas, se vuelven literalmente esclavos de sus proveedores de drogas…
Son homicidas y suicidas porque, efectivamente, destruyen hasta el final la vida de cientos y quizá miles de jóvenes en México y en el mundo.
Qué paradoja que hoy: Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se confirme, por ejemplo, que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop, se confirme que su muerte se debe precisamente a un uso indebido y excesivo de drogas, en lo que sería también la plenitud de la edad.
Y que a final de cuentas esta muerte dramática, trágica, de alguien que, teniéndolo todo: fama y dinero, fue a final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte, que está encerrada precisamente en las adicciones.
El discurso del primer mandatario mexicano se vio interrumpido para dar lugar a la intervención de un joven quien dio testimonio sobre “la esclavitud” sufrida por las drogas, así como finalmente su liberación.[3]
El presidente retomó el uso de la palabra, cerrando su discurso, exclamó:
Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen.
Que no creen en la sociedad, ni quien la representa. Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo.
Yo creo que este día tan significativo debe obligarnos a hacer un alto en el camino, que nos comprometa a reforzar, a incrementar, a redoblar nuestros esfuerzos para, por un lado, combatir el tráfico ilícito de drogas; pero, por el otro, impulsar vigorosamente, sociedad y Gobierno, un esfuerzo renovado para prevenir y tratar las adicciones en los jóvenes y adolescentes de México, porque ahí está una buena parte, una clave del futuro de nuestro país.
Muchas gracias.
El día de ayer, miércoles 9 de septiembre de 2009, o lo que es lo mismo, el día 9 del mes 9 del año 09 (9,09,099) parece que alguien le tomó la palabra al presidente Calderón. Un predicador cristiano de origen boliviano, que dice tener como propósito liberar de la drogadicción a los jóvenes, de nombre José Mar Flores Pereira, secuestró el avión Boing 737 de Aeroméxico, con ruta de Cancún a la ciudad de México. Para lo cual realizado un artefacto que pareciera una bomba, confeccionada, según su testimonio, con latas de jumex[4] llenas de tierra, unos cables con dos luces y un reloj digital, mismo que llevaba en una maleta, así como con una biblia en la mano.
"Durante la espera armé las latas de Jumex y las forre con la cinta adhesiva y en una caja pequeña arme el supuesto detonador, acondicionándolo con un calcetín y ropa interior y lo envolví con cinta adhesiva para que diera la forma de que se trataba de una bomba".
La fecha fue elegida, 9,09,09, debido a que al revés daría 666, el numero de la bestia. O al menos con dicha simbología en el libro bíblico del Apocalipsis se utiliza para nombrar a la bestia. ¿Podría tomarse el giro de 999 a 666 como un desplazamiento metonímico de que el mundo está al revés?
Una vez habiendo despegado, el pastor José Mar Flores Pereira, comenzó a hablar con el personal del avión, estableciendo sus demandas. Entre ellas entrevistarse con el presidente de México Felipe Calderón, para darle un mensaje que le fue dado por Dios,[5] respecto a un gran terremoto que se avecina en la ciudad de México, el peor de todos, declaró. Motivo por el cual se deberían congregar las personas en oración.
Otra de las demandas consistió en solicitar que el avión sobre volara la ciudad de México haciendo 7 círculos[6] Petición que le fue negada al pastor, según se le explicó, el avión no contaba con combustible suficiente para realizar tal maniobra.
Al cuestionársele, ya una vez en tierra, declaró:
"Viene un terremoto como nunca ha habido otro. (Lo hice para) que nos unamos sin denominación, sin distinción o religión.
"Verdad de Dios que como México no hay dos; ser mexicano, señores, es un don de Dios; amo a esta Nación, amo al pueblo de Dios"
Cristo viene pronto, estamos viviendo lo último de lo último"(El Norte.com 9.09.09)
Su esposa, posteriormente entrevistada, señaló (El Norte.com 10.09.09) “El me decía que quería hablar con el Presidente, incluso pensaba ir a pararse a Los Pinos, pero no me comentó que iba a secuestrar un avión. Si él me hubiera comentado, le hubiera dicho que buscáramos otra forma”
La cuestión trágica fue que ni por ese medio, su acto loco, extremo, logró que el presidente se entrevistara con él. El presidente “le dio el avión”.
Su esposa agregó:
"Les pido mil disculpas. Perdonen a mi esposo. (...) Pido perdón por el tormento psicológico que pudieron haber pasado. Sé que no es fácil…Espero que el objetivo que él tenía se pueda cumplir, porque nadie da su vida por nada. Era un empresario como su padre, pero él quería hacer algo por la gente”
Según dijo, sus padres cansados, por no decir hartos, de ver los problemas en los que se metía su hijo: entraba y salía de la cárcel. Decidieron compárale un boleto sencillo de avión, a lo que el futuro pastor decidió México.
¿Qué es lo que relaciona a estos dos personajes?
Ambos casos –el del avión y el metro balderas- acontecen en “medios de comunicación: metro, aviones, al pastor se le juzgo por obstaculizar las vías de comunicación, como el cargo que iban a recibir los llamados tapados que bloquearon algunas de las principales avenidas de Monterrey. Ambos intentaban dar un mensaje, que se declaraba de inspiración divina.
Al decir que es un delirio compartido, es porque surge algo que se dice entre dos, en este caso un presidente mexicano y un pastor cristiano de origen boliviano, situados en un mismo contexto de combate contra las drogas, al menos desde lo que se dice.
Estoy convencido, amigas y amigos, de que las adicciones son la esclavitud del Siglo XXI. Controlan a las gentes, a los muchachos, a través de su cuerpo y de su mente; destruyen su presente y cancelan su futuro. Presidente mexicano, Felipe Calderón.
A lo cual Josmar, canta: “Me colmó con sus ternuras/me sacó de la basura…Es que ante él no hay valientes/ Eso lo sabe un impotente”[7]
Ambos comparten una lucha por restituir a Dios en las vidas de aquellos aquejados por las drogas, como medio de liberación:
Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen.
Que no creen en la sociedad, ni quien la representa. Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo. (Presidente Calderón)
“No estoy loco...con dos propósitos. Uno, uno anunciar que viene un terremoto como nunca ha habido otro para esta nación, que nos unamos sin denominación, sin distinción de denominación o religión a clamar por México. La otra razón es para anunciarle al mundo que de esta nación saldrá el último avivamiento a las naciones porque Dios me dijo: Ya no dirán más las naciones de aquí salió. Dirán de México salió el último avivamiento porque en México la hospitalidad es nuestra ley (...) Entonces no importa cuál sea nuestra denominación, nuestra religión, nuestra ley y clamemos a Dios para que esto no ocurra.(Josmar Flores Pereira)
La diferencia radica en que quizás el pastor es más creyente que el mismo presidente Calderón, que se supone parte del conservadurismo católico del PAN, por no decir la organización conocida como el Yunque
Es conocido que el presidente Calderón ha marcado su mandato, incluso desde su campaña como candidato, con nociones de purificación, entre lo biopolítico y lo religioso. Basta recordar su slogan y calcomanía de campaña: “De manos limpias”, con una silueta de una mano en color blanco que circulaba pegada a los parabrisas por todo el territorio nacional.
Finalmente arribó a la presidencia de manera polémica, cuestionado su triunfo, la contienda y sus resultados, pues el margen con AMLO era muy estrecho. Ello, unido al deplorable papel del entonces consejero ciudadano Ugalde y del presidente Vicente Fox, quienes compartieron secuenciadamente los reflectores de la nación, dando un mensaje, con tendencia a adjudicarle a Calderón un triunfo anticipado. Quizás Josmar cre más en la investidura del presidente Calderón, que él mismo.
Después ya como primer mandatario. Lanza desde Monterrey, N.L. una campaña de seguridad nacional, con la tesis principal de hacerle frente al crimen organizado, rescatar las plazas públicas, mediante dos slogans: “Limpiemos México” y “Para que la droga no llegue a tus hijos”, en vez de preguntarse, por qué será que los hijos desean llegar a….
Ahora podemos ver que continúa en el mismo sentido, hablando de limpieza:
“…un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo”
Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen.
Para el presidente calderón, todo en la vida es: fama y fortuna, es el quien no cree en valores trascendentes, como dice.
“esta muerte dramática, trágica, de alguien que, teniéndolo todo: fama y dinero, fue a final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte, que está encerrada precisamente en las adicciones.”
Llama la atención que para el presidente Calderón los asideros trascendentes consistan en creer en la familia, la economía, la escuela y Dios. Sobre todo cuando está próximo a golpearse a la primera por causa de la segunda con nuevos impuestos.
Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen.
[2] El discurso completo puede consultarse en la página de la presidencia mexicana http://www.presidencia.gob.mx/prensa/discursos/?contenido=46147
[3] Testimonio que tendrá algunos elementos en común con lo expresado tanto por Josmar Flores Pereira como por sus familiares y amigos.
[4] Se sabe que el dueño de jumex posee una de las más grandes colecciones de arte contemporáneo, quizás dicho artefacto pudiera ser “arte objeto” con una misión. Dicho suceso ha generado también otras cuestiones en relación a un spot que recientemente ha sacado la empresa de jugos, en donde alguien refiere un suceso, cuenta una historia, en donde recuerda a su padre o a un ser querido, diciendo que por eso guardó una lata de jumex. Al respecto Germán Dehesa comentó: “¿Vieron al que secuestró un avión de Aeroméxico con dos latas de Jumex? Los dueños de la juguera y jugosa empresa tienen que darle a este venusino el premio que ofrecieron para el que tuviera una mejor historia de Jumex” (“El íntimo decoro” El Norte, 21/09/09)
[5] La inspiración divina fue descartada casi inmediatamente, ni siquiera se le otorgó el beneficio de la duda por alguna iglesia que posteriormente se diera a la tarea de investigar, automáticamente se le nombró como un enfermo mental. Quizás la inspiración divina está en relación al estatus político y religioso. Pues llama la atención que una guerra, como la de Irak, de grandes dimensiones, no solo en financiamiento sino en equívocos, iniciada por EUA, hay tenido supuestamente la inspiración una voz que el entonces presidente George W. Bush recibiera de Dios.
[6] El número 7 es símbolo de plenitud en la biblia, 70 veces 7 debes de perdonar. Recientemente la cantante Alicia Villarreal sacará un tema titulado así: “70 veces 7”
Psicología del gobernante
Aparecen en el horizonte los partidores políticos, sus personajes, plataformas y quehaceres, tanto los escritos como los secreto a voces; sus aportes, pero también sus escándalos y contubernios, la perpetua pugna entre servir con el poder o servirse del poder.
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Saturday, September 26, 2009
¿A dónde le llamo?
“La muerte es del dominio de la fe.
Hacen bien en creer que van a morir.”
La ausencia silente que deja tras de sí, es indescifrable, enigmática, lejana, y a la vez tan próxima, como el propio aliento. No es posible ver la muerte, aún la más ajena, de manera distante e indiferente, como esas muertes cruentas que se leen todos los días en la nota roja, sin plantearse la propia muerte:
Definitivamente no constituye lo mismo hablar de la muerte que padecer la desgarradora muerte, “…cuando mueren aquellos a quienes aman…” (Freud) dejando un hueco imposible de llenar, una pérdida irreparable con la cual se tiene que lidiar día a día. Los manuales diagnósticos, psiquiátricos y psicológicos nos dicen que el duelo es una reacción normal -dependiendo de su duración e intensidad- ante la pérdida de un ser querido. ¿Normal? ¿Se puede medir la tristeza aplastante e intraducible? ¿Quién o quiénes y por qué razón, se auto-proclamaron como los medidores de qué es normal y anormal en términos de afectos y de pérdidas? ¿Qué medicamento hará que la muerte no tenga lugar o que la pena que produce se borre de la faz de la tierra y de los corazones de los dolientes? ¿Cómo medir la muerte?
“Entonces de pronto me doy cuenta de que ha muerto. Es curioso que suceda eso ahora, si ya tiene rato de haber fallecido ¿A dónde le llamo? De pronto me di cuenta que no puedo hablarle ya, que no está su cuerpo presente. ¿A dónde se ha ido?...” testimonio que irrumpe trastocando toda noción práctica de la tecnología que nos da la ilusión de siempre estar disponibles a la distancia de un clic o de una llamada. La muerte nos plantea un límite imparable, ya no se puede hablar, dialogar de la manera en que lo hacíamos en vida. ¡No existe un potente celular ni plan telefónico que nos conecte con los muertos!
Es ahí justamente, en ese instante, fugas, silencioso y amoroso, el momento de la muerte de un ser querido –y también del odiado- en donde se abren otras vías (celebraciones, sueños, fotos, videos, chistes, anécdotas, silencio, llanto, oración, hacer algo que hacía en vida…) que intentarán traernos algo de eso que se ha perdido, pues “recordar es vivir. Quién juzgue que algunas de ellas son inadmisibles, locas o fantásticas, no se ha dado cuenta que la totalidad de las realidades humanas, aún las supuestamente estables, como el estado, el derecho, las religiones, la ciencia y la tecnología, también lo son: simples y complejos delirios compartidos por una igualmente ilusoria mayoría.
En el planteamiento inicial respecto a que “la muerte es del dominio de la fe” (Lacan) es decir, de la esperanza en el futuro, Lacan comenta que es dicha evanescencia de la existencia la que otorga fuerzas aún mayores a la vida, pues habiendo una sola vida (aquí quizás quienes crean en la reencarnación sugieran algo diferente) habrá que vivirla intensamente.
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*Articulo publicado en El Porvenir/Cultural, p. 3 Ramírez-Garza, C. "Sobre la muerte: ¿A dónde le llamo?" (23.09.09)
Monday, September 21, 2009
La influencia de la Influenza
En diversos medios de comunicación se nos anuncia que está próximo un nuevo rebrote de Influenza AH1N1, ya anticipado desde los pasados meses de abril y mayo, cuando irrumpió un nuevo virus. Al inicio bautizado como “influenza porcina” -no sin sufrir efectos para la industria ganadera, incluso en algunos países, se llevaron a cabo cruentas masacres contra aquel animal- después se le re-bautizó con el código -puro significante- de Influenza tipo A H1N1. Quizás asociándolo más, al menos en el nombre, a un virus cibernético, noción pandemia con la que ya cuenta ésta generación.
En aquel entonces, supuestamente no se sabía nada respecto al nuevo virus, solo algunos síntomas, similares a la influenza común, pero de consecuencias fatales. Entre estos nuevos síntomas destaca un marcado aumento de la temperatura en breves lapsos de tiempo. Pronto llegaron las medidas ante la contingencia, primero spots sobre las medidas preventivas clásicas: taparse la boca al estornudar, lavarse las manos, evitar cambios bruscos de temperatura, reposo; hasta unas extremas, como no visitar lugares concurridos, cierre de restaurantes, cines, teatros, suspensión de actividades religiosas, etc. Hasta la suspensión de clases y algunos trabajos a nivel nacional, cancelación de vuelos nacionales e internacionales, incluso hubo países que cerraros sus fronteras ante la amenaza del virus.
Los efectos fueron muy variados, desde pérdidas económicas, retraso el curso escolar, por supuesto el contagio de la enfermedad en sí misma, pero quizás uno más generalizado fue el miedo bajo diversas formas: miedo a salir, miedo al futuro, “al final de los tiempos”, miedo al desabasto de medicinas, miedo a contagiarse, en última instancia, miedo al otro, potencial portador del mal que puede aquejarme. El miedo, al menos en México, y en particular en Monterrey, se desplazó de padecer los embates del crimen organizado (robos, ejecuciones, extorsiones, levantones, secuestros, etc.) al miedo de contagiarse de Influenza A H1N1; de pronto la saliva, un simple beso o apretón de manos se volvieron más peligrosas –pero al mismo tiempo más influenciables para movilizar las masas- que las armas de destrucción masiva que el gobierno de EUA jamás encontró, ni encontrará en Iraq.
¿Habrá sido lo de la influenza AH1N1, así como el secuestro del avión, y el chupa cabras del salinismo, formas de distraer la atención de la alza de impuestos, de la devaluación? ¡Claro! Lo mismo puede advertirse al preguntarnos: ¿Será que las compañías desean mediante sus comerciales vendernos algo, que solo compremos sus productos? ¿Será? Se olvida que el planteamiento de la pregunta es ya la red distractora. Independientemente si mover a las masas fue o no orquestado a priori, la influencia de lo dicho sobre la influenza sirve para advertir el encantamiento de los humanos ante lo que se (cree) ver, oír.
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Dormir en paz
Ahora en pleno siglo XXI era de las telecomunicaciones, la digitalización de la vida; la vorágine tecnológica y de mercado asechándonos día a día con la dupla de lo obsoleto y la conquista de la novedad y su asociación pavloviana con la belleza, la salud, el poder, el valor propio (autoestima) el cambio, la rapidez, sobre todo la rapidez que va desplazando, cuando no desapareciendo, las experiencias de la tranquilidad, la paz y la lentitud. Al grado que experiencias tan elementales como el dormir, saborear los alimentos, hacer el amor, sentir el cuerpo, se vuelven cosa extraña, ajenas. Como sucedió humor, hay que quitárselo al cuerpo, para después re introducirlo vía el mercado perfumado. ¿Qué hacer cuando se le quita a los humanos algo tan elemental como el descanso en el dormir, no se diga la vida onírica y toda su riqueza en significación?
Una de las vías es pretender introducirlo con un producto. Si hay algo que sucede el mercado no solo creará un mercado de deseos a base de objetos infinitos con los cuales pretender saciarlos, sino también problemáticas nuevas, como el no poder dormir, pastillas para dormir; no poder tener relaciones sexuales, medicamentos para poder alcanzar una erección; no poder relajarse, medicamentos que permitan alcanzar un estado si acaso medio tranquilizador para descansar. Por ello no es extraño que hoy se eleve el consumo de drogas a nivel mundial, como una forma de volver a experimentar gozo, alegría, paz, novedad, etc. vía una sustancia, pues también hoy están dadas las condiciones en la cultura para semejante control y placer biopolítico, en donde el cuerpo es reducido a simple organismo consumidor. Tales drogas -legales e ilegales- no logran desarticular el problema, hacer más consiente a la persona de aquello que la llevo a padecer tal malestar, malestar que se encuentra en relación con la experiencia más inmediata de la vida cotidiana, no encaminan al sujeto para un día no volverlas a necesitar, sino cada vez requieren ajustes de dosis. El peligro es perpetuar dicho movimiento: malestar, búsqueda de medicinas que acallen los síntomas, en vez de plantearse cuál sería el sentido, la razón por la que en primer lugar este malestar apareció. Como el hecho de tener sueño y no dormir, sino tomar algo para seguir despierto y que la fiesta siga. No por anda hoy son los tiempos de los infartos fulminantes. Esto puede apreciarse con todas esas afecciones derivadas del estrés, en otro tiempo se decía nerviosas, psicológicas, luego psicosomáticas, ahora se les nombra “estrés” a toda esa gama de padecimiento a los cuales la medicina no les encuentra ni pies ni cabeza.
La paradoja del estrés consiste en que ninguna estrategia plantea algo tan elemental como descansar y guardar silencio, prescribir algo de quietud –pues eso no vende- sino añadir un producto más, haciendo justamente lo mismo que produjo el estrés, sobrecargar al sujeto.
El silencio y la quietud quizás sean dos cosas tan sencillamente complejas que ahora habrá que reintroducir en la experiencia humana mediante otras vías: quizás la contemplación y los paseos a pie en donde poder volver a sentir el cuerpo en movimiento, el ritmo del corazón y la respiración, eso si, sin un gadget cargado con cientos de canciones.
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Monday, August 10, 2009
Asesinatos masivos en escuelas: ¿Qué nos muestra el cine y el psicoanálisis?

Camilo Ramírez Garza*
"El gran secreto del psicoanálisis
es que no hay psicogénesis"
Jacques Lacan
Seminario 3 Las psicosis,
Buenos Aires: Paidós, p.17.
El video pude ser consultado en la siguiente dirección:
En él vemos tres escenas: primero vemos una toma del mismo Hitchcock viendo algo, después aparece una mujer cargando un niño pequeño sentada en un jardín, para finalmente regresar al hombre anciano quien sonríe, como reacción de lo que ve. El resultado: un hombre amable, simpático.
Ahora se quita la imagen de en medio y se quedan las otras dos, la primera y la segunda, inmodificables, la escena de la mujer con el niño es sustituida por una de una mujer en bikini recostada en un jardín, quedando de la siguiente manera la toma: el acercamiento al hombre anciano quien observa algo, ahora la escena de la mujer en bikini, regresando al anciano quién sonríe. El resultado: el anciano antes amable, ahora “es” “rabo verde” libidinoso, lúgubre y quien sabe cuantas cosas más.
El analista interviene, puntúa, “la hace de medio editor”, o a la manera de un secretario que lleva registro del dictado que toma y de pronto dice o pregunta algo, quizás una inconsistencia, algo que se responde con algo dicho antes, entonces dice algo que hace notar un “decir dentro del decir del hablante-analizante” digamos que permite notar un decir que posee “un más allá del decir” y que Freud denominó Inconsciente: eso que se impone y hace hablar de ciertas maneras, lo mismo en los sueños, que en los síntomas, los lapsus, errores, olvidos, chistes, intentando revelar un mensaje, una verdad, un sentido.
En el caso de las investigaciones y documentos derivados de los asesinatos masivos en las escuelas en EUA, a lo que en inglés se denomina como “School Shooting Phenomena” que incluso, en otro estudio que formará parte de la tesis que realizo para doctorarme en artes y humanidades –bueno, eso espero, dicho sea de paso para mis maestros- sobre asesinatos masivos en escuelas, un análisis a través del cine y el psicoanálisis, se analiza la homofonía de la expresión “School shooting” (“disparar o tiroteos en la escuela) como “Is cool shooting” (“Es chido disparar”), en fin, como decía el filósofo de Güemez “eso es una cosa y esto es otra cosa”.
El “corte” o como prefiere Hitchcock “ensamblaje”, así como algo del método psicoanalítico que funciona por resonancia (desplazamiento, condensación, figurabilidad, etc. ) del discurso, un decir adentro de un decir del “sujeto que sabe pero no sabe que sabe” (Freud) ofrecen mucha luz –es decir, cuestionamiento sobre el uso- sobre las investigaciones en base a señales de alarma, rasgos e imposible elementos que pudieran “pre-decir” lo que sucederá y así pretender evitar.
Cuando esas mismas investigaciones en el campo de School Shooting (se localizan docenas en internet, algunas de acceso gratuito otras se solicitan a las secretarias de Defensa, FBI, Servicio secreto, educación de los EUA) declaran que la presencia de rasgos no es determinante para saber si alguien está en riesgo y que ello puede llevar a sobre-etiquetar a alumnos “normales” que, cosa curiosa, también pueden presentar los mismos rasgos. Entonces si los mismos rasgos (vestimentas negras, gusto por el heavy metal, escribir sobre guerra y muerte, haber sido víctimas de abuso escolar, consumo de alcohol y tabaco , antecedentes de problemas de conducta, etc. etc.) presentes en aquellos que asesinaron a compañeros de escuela se dice que pueden estar presentes en “alumnos normales” –que quien sabe que será eso, “alumnos normales”- ¿por qué instrumentar tanto manuales de procedimiento diagnóstico que detecten dichas “señales de alarma” como medios de canalización a “especialistas” cuando se declara abiertamente que dichos rasgos pueden estar presentes en otros?
Lo cual es claro desde un enfoque psicoanalítico, que el sujeto es una noción vacía (“El significante representa al sujeto para otro significante” J. Lacan) el sujeto no es, no hay esencias, ni personalidades ya acabadas que son “malas” “buenas” “perturbadas” etc. Sino más bien el sujeto posee rasgos (gustos, aficiones, aversiones, etc.) rasgos con los que se identifica, se reconoce, que forman su Yo, si se quiere decir así, pero el rasgo no hace a un sujeto, a la manera de “sujeto peligroso” del que habla Michel Foucault en “Vigilar y Castigar” y que hace su aparición durante el siglo XVII-XVIII, dice:
“Proporcionar a los mecanismos del castigo legal un asidero justificable no ya simplemente sobre las infracciones, sino sobre los individuos; no ya sobre lo que han hecho, sino sobre lo que son, serán y pueden ser.
En función de la brevedad del tiempo destinado a esta charla, mencionaré algunos aspectos:
En el caso de Columbine del 20 de abril de 1999, los dos jóvenes Dylan Klebol y Eric Harris eran alumnos con buenas calificaciones. Si disponían de llaves para entrar a la escuela no era porque las hubieran robado, sino porque se las prestaron para así poder realizar un proyecto de su clase de artes.¿¿¿¿¡¡¡¡¡Pero cómo, a unos monstruos les prestaron las llaves de la escuela!!!!???? El cual consistía en un video http://www.youtube.com/watch?v=i8x34jqTv8M donde finalmente alguien les diera su merecido a aquellos que los molestaban a diario, pues al parecer las autoridades de la escuela, directivos, personal y docentes, se “hacían de la vista gorda” frente a los abusos cometidos por alumnos “valorados” por su pertenencia a un equipo representativo de corte deportivo.
Existen exhaustivos documentos en donde se registran la cultura estudiantil de la High School of Columbine, http://www.state.co.us/columbine/Columbine_20Report_WEB.pdf en particular el de Huerter, Regina. The Culture of Columbine, Columbine Comission Interviews, 12/01/2000, que se localiza en el documento final presentado por la Columbine Review Comission. Ene se sentido, “Eso que hacían” y escandalizaba nunca fue tomado por otra cosa, sino por justamente eso que se quería evitar, pero que finalmente sucedió. Pues lo que no se advierte al establecer rasgos de alarma es que se les está fijando para ser “las únicas” señales de tal o cual patología o suceso, cuando justamente el mismo documento dice que pueden estar presentes en otras personas. Con lo cual lo que se quiere decir es que no es la presencia del rasgo, hace falta algo más. Al menos dos cosas, por un lado la línea de significación a la manera de “rasgo es igual a cierto destino” así como el sometimiento del sujeto al que le es “depositado” semejante etiqueta.
Que la bronca tanto con Dylan, Eric y Cho, de Virginia Tech, fue que no pudieron -quizás ni siquiera se lo plantearon o no pudieron- des-subjetivizarse de dicha noción de “sujeto peligroso” que les era supuesta, terminaron haciendo “eso” que el mismo sistema les dijo que podían terminar haciendo. Nadie los tomó o escuchó como habría sido el corte cinematográfico al cambiar esas imágenes, así como en la escucha analítica, permitiéndole al sujeto “hacer otra cosa” con su rabia, con su padecer, su molestia, sus escritos y quizás evitar una tragedia.
En el teatro y el cine hay una excelente muestra de esto, un maestro de teatro recluta a un estudiante para actuar en una obra, sirviéndose de lo que el estudiante vive y padece cotidianamente en la escuela, permitiendo otra expresión, al mismo tiempo que desdoblarse en “personaje”.
La obra “Bang! Bang! you´re dead!” es originaria del escritor William Mastrosimone, llevada a la pantalla grande en 2002 por el director Guy Ferland.
Lo cual es evidente en dos entrevistas realizas por Michel Moore, “Bowling for Columbine” (EUA, Canadá, 2002) una a uno de los creadores de la serie “South Park”, Matt Stone, ex alumno de la Columbine High School en el supuesto idílico pueblo de Littleton, Colorado en EUA. La otra realizada a Marilyn Manson. Cada uno de ellos argumenta sobre lo “no dicho” de la escuela: por ejemplo, que los maestros en dicha escuela hacen sentir que si fallas no hay futuro para ti, serás un “looser” así como el otro aspecto mencionado por el cantante quien señala que ese mismo día, 20 de abril de 1999, el gobierno norteamericano realizó ¡¡¡la mayor intervención militar en su historia!!! En Kosovo, hecho que fue declarado en rueda de prensa por el entonces presidente Bill Clinton, para tan solo unas horas después salir igual, bueno con un ligero cambio, que no es casualidad, ahora el presidente vestía al cuello una corbata amarilla, antes, en la primera rueda, llevaba una azul, ¿por aquello del patriotismo?
En caso de Cho en Virginia Tech, del 16 de abril de 2007, en donde Cho pasó de estudiar Ingeniería al campo de las artes, en particular a la literatura, tomando algunas clases de escritura creativa. Decisión que tomó gracias al apoyo de una maestra quien le comentaba que tenía mucho potencial para ser escritor, al grado de proporcionarle los datos de su editor en Nueva York, para que le enviara algunos de sus trabajos.
La cuestión cambió cuando empezó a tener “problemas” con otra maestra, también escritora, pues esta se escandalizaba de los textos que escribía Cho, así como por su forma de vestir (de negro, sentarse a tras, tomar fotos con el celular a sus compañeras, etc. ) finalmente la maestra dijo que no lo quería en la clase, pues cuando leía sus trabajos todos se escandalizaban de lo que escribía. Cosa que pudo haber sido tomado – a la manera del corte cinematográfico- como “Mira que buen escritor tenemos aquí. Alguien que puede suscitarnos las más intensas emociones de molestia y aversión” En vez de eso se le canalizó nuevamente una vez más a consulta psicológica, al ser encarado por la maestra y los directivos, comentó Cho que solo lo hacía para divertirse, que solo era algo que escribía, se le ordenó dejar de hacerlo, así como dejar la clase. ¿El desenlace?....
Tuesday, July 21, 2009
Dolor crónico
Camilo Ramírez Garza
“El dolor es el dato radical que nos avisa de
R.E. Aguilera Portales
El dolor -como todo aquello clavado en el cuerpo humano- no solo se reduce a una sobre-estimulación de las vías nerviosas, procesos inflamatorios, fracturas de huesos, presencia de tumores cerebrales, etc. que van “pellizcando” al cuerpo con diversas intensidades, sino plantea una experiencia singular para quien lo padece. En ese sentido, el dolor no solo existe como “dolor en sí” –si acaso pudiera existir algo así, quizás solo en la nomenclatura de las múltiples algias que estudia la algología, descritas en los libros- sino como experiencia de vida que solo quien lo padece puede dar cuenta (hacer crónica) de lo que implica en su cotidianidad sufrir dicho dolor.
El dolor es algo curioso, siendo la forma extrema del sentir, existe en un continuo de percepción del estímulo que va de la sensación mínima, cobrando mayor intensidad, quizás produciendo algo de placer, hasta grados en donde los umbrales se cruzan, irrumpiendo el dolor, por ejemplo “martilleando” la cabeza, clavándose cual agujas invisibles y bien afiladas. ¿La forma de atacarlo? La tecnología farmacéutica ofrece un sinfín de prótesis químicas con las cuales contrarrestar sus efectos, las hay muy variadas, de diferentes tipos, marcas, compuestos, formas de acción e intensidad; analgésicos, antiinflamatorios,…unos operan a nivel local otros a nivel central. También existen otros procedimientos que implican inyectar algunos compuestos, realizar bloqueos en las áreas afectadas, cortar la comunicación entre las fibras nerviosas que llevan el doloroso mensaje. Seguramente en pocos años la tecnología farmacéutica y quirúrgica nos ofrecerá más alternativas para lidiar con el dolor. Por otro lado, el dolor no se vive de manera aislada, en abstracto, se clava en la cotidianidad de una vida y produce efectos concretos: la persona se convierte en el dolor, es el dolor, ser la muela que duele y punzante insiste en que debe ser removida cuanto antes; el dolor toma el centro de la vida, ya no se puede pensar o hacer nada, es incapacitante en diversos grados y formas, se convierte en un grito sordo y silencioso que va acariciando punzantemente una parte del cuerpo. Pero también, como decíamos al inicio, el dolor es un mensajero que hace tomar conciencia de la fragilidad de la condición humana, de la potencia y el bienestar que van disminuyendo, entonces el dolor ofrece otras experiencias, como trastocar las prioridades de la vida, el amor, los deseos, valorar la salud, etc.
Así, mientras se realizan múltiples esfuerzos por quitar el dolor, viéndolo como algo extraño, ajeno a la vida humanan, realidad indeseable que hay que desterrar a toda costa, habría que escuchar al dolor, reconocerlo como parte la vida, que si bien cala, y a veces muy hondo, también interroga, plantea, desata la creatividad, aligera la vida, etc. ¿La propuesta? Ver cuáles son los mensajes que envía a esa vida, que de pronto se vio tocada por un “indeseable e incomodo visitante” como es el dolor…en última instancia, responder ¿Qué historia tiene el dolor en mi vida? ¿Qué me plantea?
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Saturday, July 11, 2009
De lo trascendente al analgésico
En pocas décadas no solo ha cambiado el consumo de drogas (legas e ilegales) sino el objetivo para experimentar con ellas; se ha pasado de las drogas depresoras del sistema nervioso a las estimulantes. Dichos cambios no solo son cuestión de “gustos” en los consumidores, sino muestra de una transformación en la posición subjetiva de nuevas generaciones. Plantémonos una pregunta sencillamente compleja: ¿Qué tienen de similares y diferentes las muertes de Jim Morrison, vocalista de The Doors, la de Jimy Hendryx, respecto a las muertes del joven actor Hed Ledger y la del reciente rey del pop, Michel Jackson?
Las drogas (prefiero el término sustancias o incluso prótesis químicas) se han utilizado por miles de años: como bálsamo medicinal, ungüento de dioses, pócima o brebaje ceremonial con el cual entrar en contacto con algún animal, o con la divinidad y así realizar cierto ritual o travesía por el bosque o las montañas, como p.e. fue la hoja de coca para los nativos del Perú. Es bien conocido que solo cuando el alcohol pierde su carácter contextual- ceremonial convirtiéndose en una simple bebida para “ponerse pedo” es que se inserta en el mercado y se potencia su consumo, asociándose a “tiernas” ideas sobre la masculinidad, la raza, el futbol, los amigos, la unión familiar, etc. Y una vez que se ha desacralizado el alcohol entonces nos espera la medicina y principalmente la psiquiatría, con sus benditas categorías para patologizar e intentar regular y administrar el consumo (“abuso”) de alcohol: ¿Tiene usted problemas con su forma de beber?
En los 70s Los Beatles quedaron encantados con la sabiduría de oriente, según sus biógrafos, contemplaban la posibilidad de realizarse trepanaciones en el cráneo, como aquellas descubiertas en el antiguo Egipto. ¿Su sentido? poder liberarse de la tensión que suponían se iba acumulando en su cabeza y amenazaba con explotarla. También experimentaron con el LSD, de cuya experiencia, se dice, compusieron decenas de canciones, como “She said She Said”, por no decir todo el álbum Revolver y el de Rubber Sould, convirtiéndose de tiernos y enclenques musiquillos de una ciudad de pescadores a experimentados hombres y músicos de mundo.
Por su parte Jimmy Hendrix soñaba con aplicarse una inyección de morfina directamente en la glándula pineal, esa que según Descartes era el asiento del alma, lugar privilegiado por donde se vinculaban cuerpo y alma. Así como ellos, Jim Morrison, vocal de The Doors, utilizaban las sustancias para buscar experiencias sobre-naturales, trascendentes: ver a Dios, ir hacia el infinito, salirse de sí y entonces advertir lo absurdo de la existencia humana, sus valores, historia e instituciones culturales: “This is the end, beautiful friend…”
Ahora, en cambio, el objetivo de consumir ciertas sustancias es poder medio funcionar: proveerse de un estado de ánimo mínimo para poder estudiar, trabajar, disfrutar, si acaso no sentir dolor; ya no se busca lo trascendente, sublime e inefable, sino poder medio vivir, buscando no quedarse dormido durante el fin de semana en una fiesta o antro, así como erradicar un dolor fundamentalmente biológico.
De ahí que ahora el consumo de drogas ilegales tenga la misma estructura y justificación que la que se requiere al consultar a un médico por un malestar: se le describen los síntomas éste prescribe un medicamento que intentará erradicar el mal y hacer que “vuelva la alegría”. Dicha noción es la misma, incluso cada vez más las drogas ilegales toman la forma de las drogas legales, las medicinas (“son para mi salud y bienestar”). Quedando con ello al descubierto los elementos en común que siempre han poseído: ser artefactos químicos derivados de la tecnología que ha creado el humano para poder “ir más allá” tanto en sentido trascendental como hacer que la máquina del cuerpo funcione óptimamente.
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Monday, June 22, 2009
El ABSTENCIONISMO SUFRAGANTE: ALGUNAS CLAVES PARA SU ENTENDIMIENTO
“El mexicano es un hombre
que se esfuerza por ser formal
y que muy fácilmente se convierte en formulista”
Octavio Paz[1]
El acto de votar está sustentado y es promovido mediante dos supuestos básicos: 1) El candidato por el cual estamos votando nos representará ya como servidor público, cumpliendo cabalmente sus promesas de campaña. Aquellas por las cuales lo conocimos y nos identificamos con él. 2) Nuestro voto va a ser respetado. La primera es de amplio espectro, desde un acto de esperanza e idealización más ingenua, casi rayando en la fe (Ciertamente produce el acto de votar, pero en la indiferencia confiada de reflexionar el sufragio. Al futuro ese ciudadano puede prescindir de observar y demandar a los gobernantes resultados efectivos, produciéndose un voto por inercia tradicional, por los colores de un equis partido, por puro “Amor a la camiseta” -pase lo que pase, sea quien sea) hasta la emisión del voto razonado y más critico; producto del discernimiento por la escucha y lectura atentas de lo que el candidato propone, ha propuesto y cumplido en su historia política como servidor público local, estatal o federal; además de conocer ampliamente las diversas situaciones que enfrenta el país, contrastando las opciones más viables que son propuestas por los candidatos durante las campañas electorales. Ese sería el voto del ciudadano no solamente informado sino formado ampliamente, por experiencia y análisis de las situaciones locales, nacionales e internacionales que implican al país. Ello, como todo terreno ideal, no sucede a menudo. Las causas de sus orígenes se remontan a la historia misma, en particular a la desvinculación entre pensamiento, saber y vida cotidiana, como ideales alcanzables; comunes a todos y no exclusivos de “expertos” y “pensadores”; de especialistas. Como solución de tal lastre idiotizante se propone la educación para todos, se dice que es el antídoto contra todos los males sociales. Aunque en lo concreto se ignore el como hacerlo.
En cambio lo que sucede podría ser equiparable a los encuentros y desencuentros durante el noviazgo, antesala al matrimonio. Mientras que en el ascenso a la conquista de los amantes el cortejo es detallista y minuciosamente meloso, cual excelsa y exquisita pieza barroca. Los enamorados viven constantemente al pendiente de aquel rasgo, de aquella palabra o sonrisa que colme –aunque sea momentáneamente- de la alegría certera por la reciprocidad enamorada. Una vez conseguido el corazón de la persona amada la presión cesa. Ahora los demonios de la tranquilidad e indeferencia acechan, hijas malditas de la confianza ingenua de creerse él o la única poseedora del corazón de aquel apuesto galán o de aquella hermosa dama. El peligro es que las cosas se enfríen, que se hagan monótonas, cíclicas y rutinarias; hasta los besos y abrazos adquieren sabores desabridos, se marchitan. El pulso acelerado y sorpresivos espasmos de vientre van cesando, van desapareciendo, finalmente se estabilizan, adquieren un solo ritmo, el del fastidio y la vida sin sueños; anunciando –siendo un síntoma- de la muerte del amor. En algunos casos, después un leve “brillo” matrimonial hace pensar –otra vez cargado de ingenuidad- que las cosas estarán mejor por si solas, sin que uno haga nada; lo mismo con cada uno de los nacimientos de los hijos. ¡Pero no! nunca es así, pues la indiferencia se plantó desde el principio, la confianza ingenua en la posesión y conquista del amor una sola vez, ubicada en el pasado la seducción enamorada; fijada en el desgaste de una foto de alcoba, cubierta de una fina película de polvo que engriese todo. Entonces la caída de la frustración nos lanza pendiente abajo, añadiéndosele responsabilidades y más responsabilidades, llenando el espacio y tiempo que debería servir para amar, en espacio para sobrevivir a pesar de, desgastando la vida, desgastando el amor; confortándose efímeramente. En este caso la causa del derrumbe amoroso es la indiferencia y la confianza ingenua. La misma que se cuela silenciosamente y produce el abstencionismo sufragante degradando los más grandes y bellos ideales políticos -pariente de la felicidad basada en la ignorancia, del no saber para no sufrir “Ojos que no ven, corazón que no siente”, dice el dicho- Al cabo nos encantamos de fútbol, de televisión; de cerveza y botanas; de jovencitos y jovencitas –y otros no tanto- berreando, cantando o bailando por un sueño (Al menos ello tienen uno y hacen algo con su deseo) ansiando que la selección mexicana de fútbol ahora si gane el mundial ¿Por un sueño? Mientras que el sueño de México postrado está en un gran letargo, en coma.
Ese sueño como deseo, como anhelo, no se concreta, no pasa a la vida cotidiana de los mexicanos. Mientras algunos habitamos casas hechas de concreto y varilla, -a muchos otros ni para eso les alcanza- la mayoría lo hace en rejas que aprisionan la voluntad y mente de sus cuerpos embrutecidos por tanto “pan y circo” Y lo que es peor, el alma, el espíritu de participación en la construcción del bienestar para el país, vía el sufragio razonado, está embrutecido, cuando no secuestrado, mutilado, asesinado,
Esa es la indiferencia que teje el fastidio del electorado que prefiere quedarse en su casa absteniéndose de votar. Me pregunto, haciendo de estas líneas un espacio común de búsqueda personal con la posibilidad de extender la reflexión a un grupo más amplio de la población. ¿Por qué? ¿Por qué abstenerse de votar? ¿Acaso se les ha acabado la ilusión, la confianza y ganas de dar SU opinión por SU país, SU estado, SU municipio, SU distrito? ¿Acaso se les ha perdido SU credencial para votar? O Simplemente llenos de güeva y artos, con la cruda acuestas, no quieren hacer fila ni mancharse SUS pulgares porque la tinta huele “bien gacha”. Será esa la razón del que prefieran replegarse en la aparente “seguridad” ilusoria de las cuatro paredes de SU “realidad”, hecha de otras actividades en lugar de ir a votar por SU país. ¿Qué harán el resto de SU tiempo, tiempo en que los gobernantes que no eligieron estarán en funciones? ¿Acaso se creerán la estupidez que se repiten a cada instante “¡Al cabo yo no voté por él!”? Como si el no votar librara de los efectos de los errores o aciertos de tal servidor público. El hecho de que no hayan poseído la convicción de que se trata de SU elección, absteniéndose de emitir SU voto, no exime de que ese gobernante es SU gobernante, pues al vivir en un país uno no puede abstraerse de los efectos de la vida pública, gestada por los intercambios entre los poderes y la sociedad que los elige. Como si quedarse callado y sentado sin votar, evitara –mágicamente- que uno se atorara en una inundación porque uno no votó por el que debería de haber arreglado el drenaje pluvial, o gestionado cuotas de gas más justas. Como si fuera posible “no ser tocado” por la realidad, alcanzado por ella, porque no fue la que uno decidió.
“Si no votas no te quejes” rezaba el slogan, haciendo uso un poco de psicología inversa, -efectiva solo con tontos muy tondos o gente muy orgullosa, que da lo mismo, en tanto manifestación de un tipo de estupidez- El slogan expone la actitud indiferente que –no podemos negarlo- habita en el corazón y razón de la identidad del Mexicano, el ¡Me-vale-madres! Que tanto ayuda –al tiempo que perjudica- a soportar las dificultades y tragedias echadas a cuestas justamente por la indiferencia de presenciar el nacimiento y desarrollo de conflictos importantes sin hacer nada. En se sentido la indiferencia es la causa y también el medio para tolerar la tragedia. El mejor ejemplo cotidiano de esto. Mi madre decía de mi abuela -su madre- que había logrado vivir muchos años gracias a que “todo se le escurría”; que era indiferente a muchos problemas de la vida, al grado de la “bella indiferencia” de la histeria de algunas féminas que se quejan de que los hombres les vean con lujuria, no advirtiendo que enseñan los calzones a los cuatro puntos cardinales. Ciertamente no eran tales las gracia de mi abuela materna, pero si el rasgo despreocupado de la ausencia de tensión inherente a la solución de los problemas de la vida, generador de muchos otros, que le otorgó conservarse muchos años. Este exponente de la indiferencia: el vale-madrismo-del-mexicano es al mismo tiempo su principal ruina y salvación –antídoto, protección burbujeante, ilusoria, quimérica- contra la tragedia. Del paradójico y folklórico vale-madrismo del mexicano. En una patria que se enorgullece de tratar muy bien a las madrecitas, de respetarlas, siendo capaces de lidiarse a golpes con cualquiera a la menor alusión a la progenitora, vale-madrismo debería ser sinónimo de excesiva importancia, sin embargo guarda su acepción de excesiva indiferencia. Descubriendo su verdadero significado: compensación excesiva del mal-trato que se le prodiga a las madres durante todo el año, durante todas las épocas sin tiempo ni espacio. En relación con el voto, imaginemos. ¿Apoco un voto afecta tanto? Y a parte con baja autoestima, pues siente que su opinión no vale, que no cuenta, que no sería decisiva. Ese es el efecto del valemadrista, su pecado lo acecha, pues éste está condenado a retornar; y la mayoría de las veces con más fuerza, con más violencia. Al devaluar “SU realidad” no se da cuenta de que también él en cuanto parte de ella y por lo tanto del problema, ergo de la solución, también se devalúa.
El problema del abstencionismo tiene una explicación, no se genera espontáneamente. A la indiferencia del ciudadano le subyacen ideologías simplistas y despreocupadas, producto de la ignorancia; sustentadas por el excesivo individualismo, de creer que de la puerta para dentro “eso” no nos afecta, ¡Nosotros estamos bien! Por otro lado la historia mexicana posee una larga cauda que puede ser pisada; que no podemos negar, sino reconocer para aprender de ella, y principalmente para lidiar con ella de manera práctica. De nada sirve aprender de los errores de la historia si ello no produce un efecto real, concreto y practico que solucione problemas concretos y no teóricos. Lo contrario sería poseer un gran conocimiento producto de la acumulación de información, junto a una gran torpeza para solucionar los problemas concretos de la vida, los problemas de la experiencia. Quedando expuesto la inutilidad del intelectual: su torpeza en lo concreto.
Una de tales enseñanzas históricas de las elecciones mexicanas, que por cierto no es ningún secreto para el imaginario nacional que teje conceptos de las corruptelas, en aras de entenderla para poder lidiar con ella y en cierta forma -por que no- consentirla, como lo es el de mapachismo, charrísmo, embarazo de urnas etc. Es que los votos –en muchas ocasiones- no se han contado adecuadamente. Como ejemplo, dos hechos. Mi abuelo, comerciante de un pueblo en Nuevo León, nos narraba molesto las maniobras (llenado de votos; votar más de una vez) que en las primeras décadas del s. XX se hacían para favorecer al candidato determinado a priori como futuro presidente; el famoso Tapado, destapado por Dedazo –otros dos conceptos de nuestro lenguaje político mexicano. ¡Y realizadas ante las miradas de todos! Como ahora se cita la historia de 1988, reconociendo públicamente a todas luces el fraude electoral que le robó la presidencia al Ingeniero Cuauhtemoc Cárdenas. Como si se tratara de una amada efeméride, recordada con un dejo de nostalgia auto-culpíjena expiativa, de lo mal que estamos, de lo mucho que nos falta. Después de eso vino el Instituto Federal Electoral, descentralizando las elecciones que otrora estuvieran a cargo del Secretario de Gobernación, elegido por el presidente, parte de su gabinete.
Pero prometí analizar algunas causas del fenómeno del abstencionismo. Y como yo cumplo mis palabras. O al menos trato de ser en la medida de lo posible congruente. Ahí van. Pensemos por ejemplo en un principio básico de las campañas electorales. Sí, si en esas campañas electorales mexicanas, las más largas y más caras del mundo, financiadas con nuestros impuestos. Sí, en este país, México, donde coexisten los dos polos extremos: la pobreza y la riqueza, es donde más se gasta en elecciones, ¡En todo el mundo! Ni siquiera las grandes potencias lo hacen. El presupuesto que el IFE entrega a los partidos para sus elecciones es el más inmenso del planeta, del sistema solar, ahora ya sin plutón. ¡Basta! Tratemos de dejar de lado ese pensamiento que logró colarse, robándonos la paz y empañando nuestro pensamiento, al tiempo que calentándonos la sangre a punto de ebullición. Uno, dos, tres, toma aire…profundo, profundo...más, más, aguanta, aguanta –piensa que es por tu bien- y, suelta ¡¡¡uffff!!! ¡Ya está! Te decía, un principio fundamental en la vida, no solamente en las campañas electorales, es el cumplimiento de lo que se dice, de lo que se ofrece. A lo que popularmente se conoce como tener palabra.
Los seres humanos disponemos de un lenguaje que nos permite comunicarnos a través de los conceptos que intentan representar nuestra realidad circundante. La palabra, por ser un sistema simbólico se presta a múltiples significados e interpretaciones, lo mismo que mal-entendidos, tergiversaciones, juicios, conclusiones, etc. De ahí que la precisión al hablar se convierta en un ideal imposible de alcanzar del todo. Aunque todos hablamos no todos tenemos la habilidad de realizar grandes y exactas descripciones de lo que vemos, sentimos, pensamos y queremos o vamos a hacer, cual afamado y condecorado escritor. Pero tampoco es imposible. Para ello es imprescindible la lectura: adentrarse en las narraciones de aquellos que han convertido lo vagamente sensible y pensable, en bellas sinfonías lingüísticas. Para así poder salir de lo indescifrable de nuestra experiencia. Ya que el requisito básico para la solución de cualquier problema o conflicto es nombrarlo, delimitarlo. Poner en palabras el sufrimiento y las dificultades permite no desfallecer ante la angustia sin rostro y sin nombre; así como pensar después sus posibles vías de solución.
Pero las palabras no lo son todo, a ellas también las soportan gruesos peldaños. Los peldaños del obrar en consecuencia a lo que se ha dicho. Es su contenido, el alimento vital –y no un simple antojo- que nutre y vigoriza el discurso. “Las palabras se las lleva el viento, el testimonio arrastra” proclama la sabiduría popular. ¿Por qué el viento, ese viento que refresca y conforta, se llevaría las palabras? ¿Acaso están el viento y las palabras, hechas de la misma cosa: puro aire? (Como cuando alguien dice la expresión, ¡Eso es puro pedo! O ¡Eso lo dio de los dientes para afuera! Un dicho de puro aire que no convence, con no es sustentado) Si el medio de las palabras es el aire; su causa, el sonido vibrante viajando por los cielos; emergiendo del efecto del repliegue -como acordeón- del diafragma por la fuerza de unos pulmones, bolsas aéreas; articulados a través de las vibraciones de las cuerdas bocales, las posiciones de la lengua y las gesticulaciones de los labios y la boca, produciendo los sonidos que forman las palabras y las oraciones, los enunciados que van dibujando las ideas. Éste es el proceso fisiológico subyacente al acto del habla, de donde adquiere su sonoridad y resonancia, pero no es su fuente de inspiración creativa, su causa final. Esa está en los ideales y valores; en las intenciones y razones que producen las convicciones; las maneras de ver el mundo, las idiosincrasias; que en democracia son diferentes y pueden ser votadas.
Tenemos entonces que las palabras, inherentemente incompletas, incapaces de explicarlo todo de una sola vez, son sustentadas por acciones concretas, con la fuerza de permanecer en la memoria de otros, no solamente porque se han dicho, sino porque se han hecho. Porque tienen un efecto real, concreto. Sencillamente prometer que se va a construir un puente y hacerlo. Ya que lo dicho -está más que comprobado- tiende a desaparecer con el tiempo. Sí, el testimonio arrastra ¿Qué es entonces el testimonio? Definirlo es paradójicamente anti-testimonial, pues el testimonio es justamente hacer y no decir. Pero solo por un sentido didáctico. Así de sencillo y para acabar pronto. Lo repito: El testimonio es hacer.
Con la separación de estos dos elementos, -que lamentablemente son dos y no uno- pues pertenecientes a dos órdenes distintos: decir y hacer, se produce el efecto de devaluación de las palabras cuando van separándose del obrar, cuando carecen del mínimo sustento. Ello genera memorias, memorias que son recordadas una y otra vez en función de un evento parecido a “aquellos” fantasmas del pasado; sumándosele al hecho actual la frustración de aquellos tiempos evocados. Articulando así la cauda larga que se mencionaba casi al inicio. La solución, tan simple y compleja a la vez: ¡Cumplir lo que uno dice!
Pasemos ahora a otro terreno no menos resbaladizo y escabroso, íntimamente relacionado con el abstencionismo: ciertos elementos de la historia universal que le han dado forma a nuestro mundo a partir de la revolución industrial del s. XIX. ¿Por qué irse tan lejos? Seguramente cuestionará el iletrado o simple “flojonaso” analfabeta funcional, que desacredita la historia porque le da güeva; historia que por estar tan cerca le impide ver su realidad, y por ello condenado a repetir los mismo errores de sus antepasados en sí-mismo, perpetuándolos en sus hijos y nietos. Esos acontecimientos consistieron en el surgimiento de un nuevo orden de producción industrial, tendiente a corto, mediano o largo plazo a dotar a la población de ciertos bienes. Si antes el interés primordial era el arado, la yunta y semillas. Ahora el acento se trasladaba a las actividades de producción industrial; se suple el arado por los engranes. Al paso de los años la experiencia y desarrollo técnico acumulado fue organizando las economías en base al consumo. Una vez lograda la producción de los productos necesarios, los llamados productos básicos, fundamentales para la vida. La siguiente estrategia consistió en potenciar el consumo diversificándolo. Dándose la siguiente evolución de las actividades de supervivencia humana: recolección de frutos, caza y pesca de los tiempos nómadas; la agricultura y ganadería conquistas que posibilitaron los primeros asentamientos extendiéndose por toda la edad media hasta el renacimiento, posteriormente con el surgimiento de los comerciantes y una nueva clase social, la burguesía; hasta la revolución industrial que logró trastocar nuevamente los ordenes sociales y económicos feudales para dar paso a los industriales; dando inicio al predominio de la industria, del estado o privada, enmarcando la vida en las ciudades.
Ello solo fue posible gracias al desarrollo en paralelo de la sociedad de la comunicación, trazada a través de las redes de los medios de comunicación: desde las más clásicas nociones astronómicas; la cartografía; la confección de embarcaciones fuertes, capaces de navegar exitosamente; el surgimiento del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión; pasando por la ingeniería espacial y de telecomunicaciones que pone satélites en orbita alrededor de nuestro planeta y de muchos más; la Internet capaz de unir en segundos la información surgida desde los lugares más remotos. Definitivamente los adelantos nos rebasan. Incluso aseguro sin miedo a equivocarme, tan solo por un supuesto tal vez un poco ingenuo, pero no menos realista hoy en día, que mientras escribo está surgiendo nueva tecnología capaz de perfeccionar las vías de información. Aquel mundo organizado feudalmente quedó atrás –aparentemente- reconfigurándose sobre la base de la producción industrial, de ahí las sociedades de consumo, y finalmente las sociedades de la información en donde la mercadotecnia es la vanguardia. Ya que de lo que se trataba en un inicio en la revolución industrial era dotar de los productos básicos a las sociedades. Ello no requería promover la necesidad, puesto que ella estaba instalada desde siempre, de ahí que se les denomine necesidades básicas. Posteriormente al ser satisfechas las necesidades más básicas a un grupo más o menos general de la población, ahora la producción se plantea la posibilidad de continuar desarrollándose a través de la diversificación de productos, ya no solo de primera necesidad, sino de segunda, tercera, cuarta…-el orden es lo de menos, éste ha quedado trastocado desde hace ya tiempo. Pero ¿Cómo ofrecer un producto que no es de primera necesidad? Muy fácil, ya que el orden de lo humano es inherentemente cultural y por lo tanto subjetivo, es posible crear nuevas y muy variadas “necesidades” –por nombrarlas de alguna forma- más honestamente sería llamarlos deseos, caprichos, gustos, y por ello en relación al placer y al confort. Productos encaminados a hacernos, simple y llanamente, la vida más fácil y placentera. (Haber ¿Qué levante la mano el que no quiere vivir una vida más cómoda y placentera?) Ahí es donde históricamente se introduce la mercadotecnia, la técnica de mercado con sus estrategias para introducir esos productos, -que estamos de acuerdo- no parten de necesidades básicas, sino de múltiples –necedades- secundarias. Mercadotecnia, no es más que el eco hueco de la palabra confiscada (secuestrada) por el dinero y sus intereses. Aunque el ser humano ya no sepa reconocer lo básico de lo accesorio, solo gracias a la experiencia de privación e inminente muerte como le sucede a un naufrago o un moribundo, buscamos a menudo la facilitación de la vida. La cultura misma surge de la negación fundamental de las condiciones naturales. (¡No, si la tecnología la han creado los güevones! partiendo de la pregunta fundamental de cómo hacer las cosas más sencillas, con el menor esfuerzo, como la diferencia abismal de teclear y corregir este ensayo en maquina de escribir o en computadora.) Surgen las nociones de un mercado que hay que conquistar para poderle vender un producto que por principio no es básico, pero que haciendo ciertos trucos –estrategias, se dirá- que le hablen a esa característica inherente de la condición humana que es el placer y el deseo, ausente en los animales al poseer ellos una necesidad programada instintivamente. Produciéndose el encuentro del slogan exacto que toque el deseo, la carencia, por lo tanto al placer más humano; enlazándolo a valores -netamente humanos- como la dignidad, la seguridad, la felicidad, el poder, la belleza. Completando la formula sofista subyacente a la lucha por dominar el mercado: “Si compras esto, entonces tendrás, y por lo tanto serás…feliz, alegre, ¡Puedes gozar teniendo esto! Puedes ser rico, poderoso, satisfecho, galanazo, mujer fashion, metrosexual, ubersexual, vivisexual, democrático, justo, cool, etc., etc. etc. Produciendo la ilusión de que tales valores pueden ser comprados. Como sucedió durante la Edad Media al enlazar la salvación con el dinero, la iglesia vendía indulgencias que absolvían los pecados cuando no aseguraban la entrada al cielo a sus fieles. Recientemente se comenzaron a vender pulseras con la inscripción de un valor (justicia, honestidad, verdad…) Ejemplos del surgimiento de las sociedades de consumo y por lo tanto de la información (radio, prensa, televisión, Internet, etc.) Quien controle “lo que se dice” de tal producto –masivamente- entonces dominará el mercado, controlará su demanda. Entones la cosa se va complicando, pues si el mercado hay que dominarlo es porque no existe un único producto, sino muchos tipos de un solo género. Como por ejemplo muchas marcas de refresco o muchos medicamentos. O lo que el colmo de la locura mercadológica, muchas marcas de agua embotellada. ¿Por cuál decidirse? ¿La más barata? ¿La de mejor calidad? ¿La más sabrosa? ¿La más inodora, incolora e insípida? ¿La que posea menos sales porque le hacen a uno retener líquidos y por lo tanto tener una gordura acuosa más o menos transitoria? Etc. etc. etc.
Pero y ¿Eso que tiene que ver con la política, los candidatos, los partidos y el abstencionismo y las posibilidades que tienen los partidos y las diversas instituciones, la sociedad en general de hacer del voto una fuerza y no un simple trámite valemadrista que entrega el alma y cuerpo del país a unos cuantos? Justamente porque desde hace algunos años se introdujeron en nuestras luchas políticas mexicanas las nociones de la mercadotecnia, como la pulcritud y cuidado de la imagen; los eslogan apantallantes; los spots en radio y televisión, cual letanía o cliché desgastado al paso del tiempo de las modas; la falta de la fuerza de los actos que expone una gran carencia, por no decir un gran vacío de ideas eficaces sustentadas con actos, con hechos. Se ha optado por las luces de los reflectores; (Por las campañas más largas y más caras del planeta) Al cabo los mexicanos no leen y eso si, todos tienen tele; hasta en los hogares más humildes no falta la “niñera” y educadora universal; la caja endemoniada que succiona el tiempo y las ilusiones a la humanidad, otorgando (vendiendo, canjeando, desechando) deseos a quien no tenga unos propios.
Cuando los candidatos decidieron contratar estrategas de campaña, formados en logísticas empresariales como nuestro actual presidente, Vicente Fox y la publicista que creara el slogan del Palacio de Hierro “Soy totalmente palacio”. Versados en las más finas y creativas técnicas de conquista de mercados, a fuerza de repeticiones, clavándose en el cuerpo del consumidor vía la imagen y el sonido, para aparecer en el pensamiento de los consumidores, creyendo que tienen “necesidad básica” de algo, al tiempo que ignoran la eficacia de las operaciones comerciales que las sustenta, considerándolas como si hubieran estado ahí siempre. Entonces le apostaron -sin darse cuenta- a la lógica de la modernidad: a la moda y por lo tanto a lo desechable. (Digo sin darse cuenta, porque los efectos de ello son desastrosos, y nadie en su sano juicio los elegiría a voluntad. Solo quien está acostumbrado a las lógicas del mercado, esas lógicas donde el decir no importa; donde la volatilidad del mercado es la constante y las seguridades se basan en especulaciones; donde solo se busca cautivar con la imagen (la foto familiar con perro y toda la cosa; la foto con el pueblo, con las mujeres, con los ancianos, con los jóvenes; con los inmigrantes, con los campesinos) mientras se consiga el objetivo: tener el voto del ciudadano. Todos lo hemos vivido, aunque no todos lo advertimos)
Cuando escuchamos los anuncios de radio y televisión del actual presidente Vicente Fox -también empresario- se puede constatar las lógicas de mercado en relación a la política, y al servicio público. Se mencionan algunos logros (estadísticas) de su administración, y al final una voz grave dice con rapidez la consigna -equivalente a la que otrora se obligara a decir a las empresas de refrescos embotellados y tabaco “Come frutas y verduras”, “Lávate la manos después de ir al baño”, “Fumar es causa de cáncer y enfisema pulmonar” etc.- “Este anuncio es ajeno a todo partido político queda prohibido su uso para fines ajenos al desarrollo social” estamos presenciando el surgimiento de una nueva forma de hacer campañas políticas, a la manera de un comercial de televisión que busca vender, y vender para dominar el mercado. Por ello la importancia vital de la aprobación de una ley televisa en nuestro país, que favorece a los monopolios de tal industria. Arquímedes decía: “Dadme una palanca y moveré al mundo” las palancas actuales son los medios de comunicación, en particular la televisión, y sus patrocinadores, sus productores. Entonces adquiere sentido lo de las elecciones más largas y más caras. Más largas, puesto que a mayor tiempo de exposición (repeticiones en radio y televisión) del televidente, mayores emociones se suscitan. Y las más costosas, puesto que los pendones y tiempo al aire se cobran muy bien.
Haber introducido las campañas políticas a las lógicas más extremas del mercado, a través de los medios de comunicación, como si se estuviera vendiendo un producto y de paso desacreditando a los otros, y a sus marcas, priva a la palabra de su fuerza y sustento, porque la mercadotecnia, esta técnica de masas, de mercado, es el eco hueco de la palabra confiscada (secuestrada) por el dinero, por sus intereses. La palabra se desgasta porque los slogans pueden no ser ciertos, basta con que te le creas y lo compres, al menos una vez. Lo que se persigue es cerrar la venta, eso es todo el asunto. Eso lo sabe bastante bien una hermosa fémina suspicaz e intuitiva a quien los hombres se le acercan con el solo objetivo de llevarle a la cama, y nada más. Sabe que las estrategias de conquista (¡Verbo mata carita! y carterita mata todo) están ahí de forma egoísta y no por darle su lugar a ella, o compartir la vida a su lado. Igualmente las palabras de los candidatos desfallecen ante las encuestas que favorecen a todos, como posibilidad de buscar en los números (en las matemáticas) esa realidad certera, ideal, añorada desde tiempos de Platón. Las palabras desfallecen ante la imagen y sonido de la televisión y del dicho que se repite una y otra vez en la radio; igualmente ante las pancartas adornadas con corbatas de metro-sexual, carillas, dientes blanqueados; ropas y vestidos vistosos, alaciados y botox que enmarcan rostros de facia poker, sin gestos e inexpresivos de los cuales –como decía mi abuela- hay que cuidarse más. (Al menos antes podía uno conocer a la gente por sus expresiones, hoy eso ha quedado borrado, suprimido; el arte de mentir es un valor en la lucha por dominar los mercados, en última instancia por el poder económico y político)
¿Cómo entonces confiar en las elecciones y candidatos? ¿Cómo confiar en lo que dicen las instituciones, si se le ha apostado a comprobar su honorabilidad y transparencia a partir de que se dice en la televisión -una y otra vez- que son transparentes y muy honestas, como antaño se decía de alguien que era de “buenas familias de buenas costumbres” ¿Qué acaso no somos concientes los mexicanos de nuestra historia, de la extensa cauda que puede y debe ser pisada, de la “cola” que nos pisen, pa´que me entiendan todos? Pues sabiendo donde estamos parados: con un pasado y presente de desconfianza, de corrupción, de fraudes y demás triquiñuelas electorales… Que a lo largo y ancho de la historia han aparecido y que son parte de nuestros temores, casi de nuestras certezas desconfiadas que nos hacen reconocer las nuevas formas en que ésta se presenta, aunque se piense que se ven moros con tranchetes. Aunque muy emperifolladas, cuidando la imagen a toda cosa, puesto que la imagen- según dicen los mercadotecnistas- vende y vende mucho. Una imagen dice más que mil palabras. Pero al mismo tiempo se queda estática; fija, y por lo tanto muerta, carente del dinamismo de los hechos; al igual que los slogans de campaña. Como por ejemplo la sensación de desagrado de un x ciudadano al ver las sonrisas de oreja a oreja de un pendón de Arturo Montiel después del escándalo de enriquecimiento ilícito, tanto nacional como en el extranjero.
El espacio y tiempo, dos dimensiones que es necesario acotar en la vida, me plantean el reto de desenmarañar y clarificar el abstencionismo sufragante, a sabiendas de estar en vías de solución, más nunca concluido. Son tales unas vías para entender tal fenómeno electoral: no solamente como un problema moral del elector, que “supuestamente” se desentiende de su “realidad”, de “su México”, sino como un efecto, como respuesta a las lógicas de mercado –cambiantes y desechables a la espera de otra novedad- que se han utilizado para exponer y transmitir mensajes sujeto a tales estrategias. Sonando hueco y sin sentido. Si a alguien no le gusta lo que dice un x candidato, entonces puede simplemente cambiarle de canal a algo que si le agrade y le llene de placer, con la ilusión de que no pasa nada, de no implicación para el país, de las lógicas de la satisfacción inmediata, condicionadas por el querer: “¡No lo quiero!”, no lo compro” y por eso le cambio, porque tengo el control de la tele, así como supuestamente el de mi vida. Es cuando sucede algo desastroso para la humanidad: se ponen en igualdad los productos de consumo y los problemas y conflictos sociales a los que todos estamos convocados por el hecho de ser situaciones humanas
Si lo que el electorado escucha son ideas y planes articulados en plataformas de campañas que hacen referencia a problemas del país, ¿Cuáles de esas ideas se acercan más a tocar las nociones que cada cual tiene de su país, de la realidad más próxima económica, política, cultural, educacional, etc.? Tal suceso le hará identificarse con determinada ideología y discurso partidista; en última instancia con determinado candidato y emitir su voto. Debido a que los ciudadanos no podemos acceder a la experiencia plena de México. De hecho nadie lo puede, lo cual física e ideológicamente es imposible habiendo tantas diferencias (no solamente económicas sino idiosocráticas, culturales) y siendo México una extensión territorial tan basta, llena de matices, contextos y realidades diversas que cada una por su lado van tejiendo lo que se denomina –solo por referencia al lenguaje, porque en lo concreto no existe tal- La vida (unidad) nacional. Si ahora aparece el discurso que el país está dividido, esa realidad concreta no es de estos tiempos; el discurso sí, pero el país siempre ha estado dividido, al igual que todos los países del mundo lo han estado desde todos los tiempos y seguramente seguirá así. La democracia misma supone la división, la pluralidad del diálogo. Y no la unidad porque se anuncia que todos debemos pensar igual, estar unidos porque así se dice que se debe de estar, y si no uno es revoltoso, un peligro, anti-progresista. En la universalidad de ideas y pensamientos, el reto es el diálogo, la escucha y el respeto, no la unidad a costa del silencio o la confianza por si misma. Y no el dominio vía la televisión y la radio del anuncio, del cliché más acertado. Que en México ha quedado expuesto: las televisoras tienen un peso predominante, que otrora tuviera la iglesia, o la ciencia. De ahí su necesaria regulación a través del IFE y sus organismos de estatales.
El peligro del abstencionismo es considerarlo solamente como un fenómeno individual, personal, cuando es una problemática nacional y no partidista. Aunque cada cual lo lea (lo mida) desde sus intereses. Sin darse cuenta que todos lo producen a través de los ataques, anuncios, spots televisivos que degradan la política, pues ha quedado trasladada a las lógicas que antes solo eran exclusivas de los programas de espectáculos, de chismes y rumores. Ha ido perdiendo su sabiduría, su reflexión. Una solución del abstencionismo -clara y contundente- tomada de la sabiduría popular, esa que en las empresas políticas es a menudo rechazada por considerarla antigua, predominando las certificaciones, que a menudo carecen de lo más esencial, es que: “Obras son amores y no buenas razones”
Monterrey, Septiembre 2006
** Psicoanalista, escritor. Profesor de la Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Nuvo León (UANL)
Saturday, June 06, 2009
Sobre la formación de psicoanalistas
Cuentan que cuando Freud fue a EUA (1909) a dar sus cinco conferencias sobre psicoanálisis,[3] le preguntaron ¿Cómo podía alguien convertirse en psicoanalista? A lo que respondió “analizando sus propios sueños”. Respuesta contundente, pues solo aquellos que han vivido la experiencia de su propio análisis, advirtiendo algunos –pues nunca se agotan del todo- de los enredos y efectos que lo dicho, imaginado, vivido, presenciado, fantaseado, amado y odiado han tenido en sí, puede conocer algo así como “las reglas del juego” que participan, no solo en los conflictos y problemas que aquejan y hacen sufrir a alguien, sino en la conformación de su persona, esos elementos que le han constituido. En pocas palabras no solo ¿por qué sufre de lo que sufre? sino también la realidad de la ilusión de su ser-siendo, su Yo, ese con el que supone que sufre, vive, se pierde, ama, odia, se encuentra. Saber todo esto, o algo de esto, y poder prestarse para escuchar a alguien advirtiendo esos efectos permite trabajar analíticamente.
Sin embargo algo que no está en la respuesta de Freud sobre como volverse psicoanalista y que le sucedió a él y a cuanta sociedad psicoanalítica ha surgido sobre la faz de la tierra es la cuestión de la filiación a un grupo. En ese sentido la respuesta habría sido tal vez la siguiente: “Si, bueno, para ser psicoanalista se requiere ser mi amigo, de preferencia uno muy lambiscón, que de preferencia piense igual que yo, porque si no podría desmayarme claro que no me desmayaría por ser poco hombre o de constitución débil, sino como una reacción defensiva ante la percepción de deseos asesinos inconscientes en mis adversarios…¡A si!, y que traigan un anillo como éste, si claro, por supuesto, que lo hayan recibido de mi beneplácito.”
Quizás hasta alguno de sus discípulos que le acompañaron en el viaje –tal vez Ferenczi- completara la respuesta, acá secreto a voces, diciendo “También aguantar todos los chistes y pláticas del profesor durante todo el viaje en barco” Contestándole Ernest Jones, “Eso no es cierto, no se crea profesor sus chistes siempre han sido muy buenos. Ya cállate Sándor. Chin.. por qué trajeron a este güey”
Alguien comentó en facebook sobre vacas sagradas o algo así, referente a quienes participarían en éste simposio. Ese es el problema, para vacas sagradas allá en la India, aquí no. No existen, no hay vacas sagradas en psicoanálisis, de echo quien promueve o se cree una pieza hecha a mano, digna del más alto anticuario psicoanalítico, también huele igual que en changarro de antigüedades: a polvo mezclado con naftalina, no circula, solo se repite a si mismo. Esa organización entorno al saber y el método psicoanalítico no produce psicoanalistas sino súbditos en una administración de un poder que nadie tiene, pero que algunos suponen que son, producen, dispensan gente atenida a una cierta pose: decir por decir, porque así se enseña, así se ha dicho sobre el tiempo de la sesión, los dichosos 45 minutos, el cómo y cuándo hay que interpretar, señalar, confrontar, etc.….puras pendejadas que no es posible saber, sino hasta que se está trabajando, dentro del ruedo.
Entonces hasta la jerga y práctica psicoanalítica se vuelve esperada, hablamos y hablamos y nadie entiende nada y lo que es peor no sirve nuestro trabajo.
No está mal que se expongan esas ideas sobre técnica y teoría psicoanalítica, está mal que se expongan como las únicas, “la sacrosanta forma correcta de hacer las cosas en psicoanálisis” en lugar de revisarlas, cuestionarlas, preguntarnos por qué; ni el mismo Freud (aún y su delicada forma de romper amistades por causa del disentimiento de ideas, expresó en Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico,[4] que dichas ideas no eran para nada una forma en la que se debía hacer tal o cual cosa, sino eran cosas que a él le habían servido, se le habían ajustado, si alguien con otra experiencia cree que se le ajustan otras cosas, adelante.
Entonces eso mal llamado setting psicoanalítico pareciera un lugar sagrado, como aquel en el que a Moisés se le solicitó quitarse los zapatos, también inamovible, pesado, viejo, de güeva, cuando es un contexto de experiencias, en donde no se sabe qué y cómo van a hablar quienes ahí se encuentran.
Mi idea sobre la formación psicoanalítica, sobre su quehacer –y seguramente será la idea de muchos- es, partir de la humildad del desconocimiento, como ese rollo socrático de “Solo sé que no sé nada” para ir al encuentro de los otros, entendiendo por otros todas esas experiencias cotidianas que se producen y suscitan en la cultura: sus malestares, conflictos, laberintos y vericuetos, personales, familiares, institucionales, educativos… eso que se expresa en las líneas de exploración y obras de las diferentes artes, en los medios de comunicación, desde el periódico oficial hasta el vespertino amarillista, pero también en esos malestares clavados en el cuerpo y que día a día van a tocar a la puerta de médicos, curanderos, sacerdotes, videntes…y que quizás no se dirigen con el psicoanalista porque no los conocen, nadie sabe que hacen ni como lo hacen, pues ellos están muy ocupados peleándose. O como dijo un amigo, “¿Será que a la gente no le gusta el psicoanálisis o al psicoanálisis no le gusta la gente?[5]
Y que no decir de los problemas que intenta enfrentar el estado, la delincuencia, la pobreza, la ignorancia…no basta con decir que esto o esto otro tiene que ver con el malestar de la cultura o con el no se qué del complejo de Edipo, y que si con el gran Otro, el goce y la madre… que si Freud, Klein, Lacan…y todos sus ecuases. Sino de hacer propuestas precisas y concisas sobre determinada problemática. Que bueno que todos ellos dijeron y escribieron muchas cosas, cosas que se leen hasta nuestros días, lo lamentable y peligroso es tomar a un maestro como el hacedor de la verdad absoluta y plena, eso no es psicoanalítico.
El psicoanalista hoy no se puede formar solo en los límites estrechos de su consultorio o la sociedad secreta psicoanalítica a la que pertenece, sino salir al encuentro en la escucha humilde –saber que no sabe nada, pero que sabe algo respecto a un método, si quieren una posición singular de escucha- de eso que se produce en otros contextos y personas que no saben nada de las ideas, discursos, ni mucho menos de las vacas sagradas psicoanalíticas. Ahí donde una vaca es solo una vaca y punto. Es en esos contextos más allá del psicoanálisis, donde nos vemos realmente cuestionados sobre lo que hacemos y decimos, sobre su efectividad y propuestas. Ahí es el momento de la verdad donde no se puede todavía seguir achacando a que no nos entienden por las resistencias o a que no están analizados y que por eso no pueden comprendernos. Sino -me parece- a nuestra ineficiencia y mediocridad de ofrecer algo.
Si en la actualidad la gente prefiere atenderse mediante otros medios psíquicos desde la medicina alternativa hasta el coaching, pasando por la gestalt, y las diversas técnicas cognitivo conductuales y la psiquiatría, etc. no basta decir que “no saben de lo que se pierden” burlarnos de que solo ven y mueven el síntoma, que solo ven el aspecto biológico de la enfermedad, que los psiquiatras son unos malditos, una reducción del sujeto, es más, que la enfermedad mental la inventaron los psiquiatras, etc. etc. etc. que si la industria farmacológica y sus ganancias millonarias, sino de cuestionarnos de entrada, dicho sea de paso, ¿por qué no estamos haciendo nosotros esas ganancias millonarias? ¿Qué es lo que podemos proponer?
Es en esas propuestas donde el psicoanalista, como dice el titulo de la mesa, deviene, surge, hace. Pues el psicoanalista no es un ser, sino un saber hacer con ciertas características.
Chiste local
[1] Charla presentada durante el Simposium “Diálogos sobre la clínica psicoanalítica” en la mesa sobre el tema: “Ser psicoanalista: formación y devenir” 2 y 3 de junio 2009. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, México.
* Psicoanalista, escritor y comediante, ¡Valga la redundancia! Profesor y supervisor. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Nuevo León. camilormz@gmail.com http://camiloramirez.jimdo.com/
[2] Epígrafes añadidos a posterioridad al día de la charla (3 junio 2009)
[3] Freud, S. (1910 [1909]) Cinco conferencias sobre psicoanálisis. Obras completas. Buenos aires: Amorrortu. Tomo XI., pp. 7-52.
[4] Freud, S. (1912) Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu. Tomo XII, p107 y sigs.
[5] José Héctor Mendoza Cuevas (2008) comunicación personal.
Tuesday, April 28, 2009
BIENVENIDOS A LA ERA DE LOS VIRUS: el control hecho epidemia
Camilo Ramírez Garza
Marcelo Ebrar
Jefe de gobierno capitalino
“La democracia es el abuso de la estadística”
Jorge Luis Borges
Si nos vamos un poco más atrás (s. III-XVII) o más bien un mucho, las acechanzas se circunscribían al diablo y sus agentes, aquellos que eran malos y que iban sembrando la semilla del mal. Contrariar al soberano equivalía a pecar contra Dios y su iglesia, y viceversa. ¿La penitencia? Se les excomulgaba cuando no se les enviaba a la hoguera, bajo el principio de más vale perder el cuerpo en este mundo, pero salvar el alma para la eternidad, a ser arrogado a la hoguera eterna, al lugar de lamento y rechinar de dientes. Lo que inspiraba tales medidas era un bien, y no un simple bien terrenal, caduco y finito, sino sublime, bienaventurado, eterno: la salvación. De ahí que la tristeza y el dolor del suplicio se tolerasen, tanto para los jueces, verdugos y los propios condenados, “Se trata de tu bien hijo/a mío/a”.
Posteriormente el enemigo a vencer fue el oscurantismo medieval, contrarrestando el dogmatismo eclesial con las armas de la razón, surgiendo así la luz de la ciencia. “El libro del universo está escrito en lenguaje matemático” –ha dicho Galileo Galilei. Aquel hombre de ciencia, que, entre tener que conseguir dinero para que sus hermanas de una vez “salieran” y consiguieran un buen partido, y confeccionar artefactos con los cuales observar el cielo -siendo el primero en hacer esquemas sobre las manchas del sol- planteó que serían las matemáticas las que llevarían a la humanidad al desciframiento de los fenómenos del universo. Después se organizará toda esta tradición gracias a los planteamientos de Descartes en su Discurso del Método y Tratado del hombre.
La propuesta ahora será que la ciencia, y en el siglo XIX, la tecnología, nos llevarán al progreso. Recordemos que en México (1876-1910) el lema de Porfirio Díaz fue “Orden y Progreso”. Pero el proyecto de la ilustración, el de la ciencia como medio para lograr el desarrollo, la cultura, bla,bla,bla unido al ideal industrial y mercantil, terminará por crear artefactos de guerra, que serán utilizados en las grandes batallas del siglo XX, siglo de las telecomunicaciones. Siendo su máxima expresión los campos de concentración del IIIer Reich, bajo el dominio de Adolf Hitler. Recordemos que la primera transmisión masiva por televisión fueron los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936
Habrá quien argumente que la ciencia y tecnología en si mismas no son “malas”[2]sino el uso que les da el humano. Que igual la Ia y IIª guerras mundiales, Hyroshyma, La Tormenta del Desierto, la guerra en Irak, etc. no fueron por la ciencia y tecnología, sino por otros intereses. Ok, pensemos que si, que la ciencia y la tecnología no son objeto de la moral por sí mismas, pero si en el sentido de la reducción que su nivel de aproximación les requiere, unido a su uso político. Por ejemplo una Tomografía Axial Computarizada me muestra diversas estructuras del cerebro para, por ejemplo, poder localizar algún tipo de tumor, pero nunca me mostrará qué significa para dicha persona y su familia la presencia del tumor, cómo lidian en la vida diaria, es decir, cómo impacta el tumor en sus vidas. A eso nos referimos con la reducción de la vida humana a un cierto elemento (cerebro, genes, virus, dinero, estadística, etc.)
Reducción-precisión como la que deseamos que tenga un ingeniero civil al construir un puente, deseamos que lo haga con exactitud y pericia, y no necesariamente que se ponga a hacer una poesía sobre lo hermoso de la vista que dan los puentes, sino que revise la resistencia de los materiales, soportes, etc. y todo lo que un ingeniero debe de hacer al momento de construir un puente.
Dicha reducción de la existencia humana a sus variables biológicas produce sus efectos no solo en el campo de la medicina, sino en el campo político y en de la administración pública. Cuando el jefe capitalino de una de las ciudades más grandes del mundo, como el Distrito Federal, dice que el valor a proteger es la vida humana, lo que primero uno se pregunta es ¿Y a costa de qué tipo de medidas? Esto lo dice en el marco de una campaña por contrarrestar los efectos de un nuevo virus, antes llamado de Influenza porcina, hoy A H1N1 (Le tuvieron que cambiar el nombre pues la FAO[3]se quejó de que se identificara el mal de la influenza proveniente de tan noble animal, incluso en algunos países se dieron auténticos holocaustos porcinos.) hace recordar esas películas futuristas de ciencia ficción en donde los gobiernos son de lo mas autoritarios, dedicados a controlar plagas, virus y demás bacterias, por “el bien” de los ciudadanos. Ya no se trata de luchar contra otras religiones, ideologías o poderes económicos, ni siquiera por el petróleo, sino contra los microorganismos, entonces se vuelve imparable. Pues, como ha señalado Borges, si en la democracia vale la opinión de la mayoría, que sucederá cuando la mayoría opte por la tiranía. Además eso es algo que en la actualidad se aprecia todos los días: los intentos de los medios de comunicación y partidos políticos por crear dichas mayorías.
Seguramente habrá quien considere esto como una exageración de quien esto escribe, que no hay por qué temer, que hay que protegernos, siguiendo las medidas que las autoridades de salud van planteando, que no hay dobles o triples intensiones en esto, que no es una cortina de humo, como el chupacabras, etc. que el gobierno lanza para aprobar leyes. Sin embargo -me parece- no se trata de no tomar ciertas medidas básicas de higiene que debieran ya ser hábitos (lavarse las manos, no escupir, no llevarse las manos sucias a la cara, etc.) sino de las medidas implementadas, así como lo que las señales de alarma -que se anuncian intermitentemente- producen: excluir el trato con los demás, suspender clases, trabajos, etc. sugerir que cada quien se recluya en su casa, evitando el contacto con los otros. Lo que se hace es no promover la enseñanza de las medias, sino cancelar la posibilidad del contacto con el otro, que en este caso, es mi enemigo, en tanto potencial portador de un mal.
Cuando lo que muchos médicos sugieren en entrevistas es tomar medidas básicas, no muy distintas a las que siempre se deben de considerar. Con lo cual se diferencian de sus colegas en funciones públicas, los cuales plantean discursos más extremos. Qué llevan a la población a infantilizarse, obedeciendo sin reflexionar al respecto de lo que se dice. Por ejemplo, el cubre-bocas no se usa cuando uno está solo en el carro o solo en el baño, sino cuando se está hablando con alguien a menos de dos metros de distancia. No siendo la mejor medida, sino el lavarse las manos, dicho sea de paso.
Lo que hay que seguir de tales medidas es su faceta de exclusión-reclusión, como mecanismos de control que aparentemente desprovistos de toda “mala intensión” reducen la vida humana a condiciones donde sería muy difícil disfrutarla: ¿Para qué quiero una vida en la que no pueda salir, en la que no pueda ir a trabajar, ni ir estudiar, una vida en la que no puedo salir con mis amigos a cenar o a un antro a tomar, oír música o bailar? Si el valor a proteger es la vida, ¿qué sucederá cuando alguna otra cosa amenace esa vida de la que se habla?...Es paradójico, y sobre todo viniendo de Ebrar, quien si algo protegió al luchar por una ley que permitiera a quien así lo decidiera, abortar, respetando su derecho a decidir, pensara en esas medidas generalizadas. Otra forma de verlo es que dichas funciones biopolíticas vienen con el puesto, aunque no necesariamente serían definitivas. Además, ¿Por qué justamente ahora se envía una iniciativa de ley al cenado de la república, promoviendo estados de excepción?[4] Que facultaría al estado para suspender las garantías individuales de los ciudadanos permitiendo que las fuerzas armadas realicen ciertas acciones, sin ser investigados posteriormente.
¡Bienvenidos a la era de los virus!
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[1] Después de que Rusia puso en orbita el Sputnik, muchas personas comenzaron a quejarse de que entonces ahora los gobiernos podrían saber sus pensamientos, vigilarlos constantemente. (Ver Miller, J.A. El saber delirante, Buenos Aires: Paidós, 2005)
INFLUENZA: The real resident evil
Las medidas tomadas por las autoridades de salud en México fueron de las más básicas, algunas de las cuales se suponen de sentido común, como cuidar la higiene en general, principalmente lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, taparse la boca al toser y estornudar, usar pañuelos desechables, evitar lugares muy concurridos, etc.) a las más complejas (uso de tapabocas y desinfectantes, suspensión de las clases del 27 de abril al 6 de mayo, cancelar eventos deportivos, etc.)
El día de ayer, lunes 27 de abril, finalmente se suspendieron en México todas las actividades escolares a todos los niveles, así como las actividades de esparcimiento (conciertos, juegos de futbol a puertas cerradas, cuando no cancelados, funciones de cine, comidas en restaurantes, etc.) Todavía algunos padres e hijos despistados y medio modorros se presentaron a escuelas de la localidad, por lo que fueron regresados a sus casas. Al preguntarles sobre aquello que lamentaban de dicho incidente, referían el haberse levantado temprano de oquis.
Por la noche del mismo lunes el secretario del trabajo del gobierno mexicano comentó respecto a las madres y padres de familia que por tener que cuidar a sus hijos o por presentar algún síntoma, podrían ausentarse de sus actividades laborales sin por ello sufrir ninguna pena de parte de sus patrones o descuento salarial. Así como respecto a las medidas ha implementar por las empresas al identificar algún trabajador con los síntomas de influenza: fiebre, dolor de cabeza, cuerpo cortado, diarrea, etc.
Otros de moral flexible han hecho negocio gracias a la tragedia. ¡¿Qué novedad!? Si ese es el mismísimo funcionamiento del mercado: inventar una necesidad -¿O necedad?- para después introducir el producto que la satisfaga. ¿Por qué no hacerlo cuando las condiciones sociales o naturales le han ahorrado el primer paso, gracias a un virus, un huracán, inundación, etc.?
Lo que evidencia este caso es el reverso perverso -extensión del otro que se supone altruista, pros-alud- tanto de los medios de comunicación como del mercado: lo que se quiere es vender y vender, generar mercado. Y el mejor contexto para hacerlo es la desesperación, pues ante la carencia o ausencia de confianza y/o esperanza en alguien o algo, surgen paladines que a ultranza tranzan haciendo surgir y conquistando al mejor comprador, aquel desesperado que no se detiene a reflexionar y discernir sobre la información que se le presenta, pues lo único que quiere es volver a sentirse tranquilo y seguro, por lo tanto se irá con quien le haga creer que le dará dichas garantías.
Desde anuncios de Farmacias, algunos jijosdesu… están vendiendo cubre bocas hasta por 70 pesos por un paquete de diez cubre-bocas que antes costara solo $7 pesos, ¡Méndigos! Promocionales de hospitales de primera (como el anuncio del OCA) que se publicitan con no se qué cuantas certificaciones internacionales, aprovechando muy bien la coyuntura. También las politiquerías y demagogias, que si como hay asido como haya sido "Monterrey" me quiere y me da dinero para los "analis" como reza el último anuncio de promoción del alcalde Madero, o que si x candidato ofrecerá no se que vacuna que ni existe; que si el doctor Simi nos curará, etc. Auténticas epidemias televisivas y spoteras, ¿De esas como vacunarse? ¿Cómo curarse?
Ellos son los verdaderos resident evil Los genuinos zombies que por más que se les intente dar muerte siguen y siguen, insisten y cada vez con más fuerzas; verdaderas epidemias sensacionalistas que, minuto a minuto, van expandiendo con sus discursos e ignorancia un mínimo de reflexión en sus televidentes, ciudadanos, clientes y votantes.
Por otro lado, para bien o para mal -lo veremos después- contrarresta la rica y creativa producción de material (chistes, versos, frases, fotomontajes, multimedia, etc. por ejemplo la cumbia de la influenza, ver youtube, o “Mario Netas del día de hoy martes”) de quienes no dejan caer los ánimos, introduciendo el humor como una forma de lidiar con los efectos -no de la influenza, que para el caso no es lo más aplastante- sino de la saturación de información que los medios de comunicación envían ininterrumpidamente, con sus dobles mensajes: todo está bajo control, hay que cuidarse, medidas que hay que tomar, etc. pero al miso tiempo: la tragedia asecha, todo está muy mal, con sus mensajes sensacionalistas, extremistas (“es una psicosis”, “histeria colectiva, bla, bla, bla) que terminan produciendo aquello que supuestamente deseaban evitar o controlar: el miedo, la angustia y la impotencia. Que, dicho sea de paso, la mejor forma de lidiar con estas cuestiones que alarman y angustian sobre la influenza o cualquier terror biopolítico que nos aceche, es darles trámite: identificar que es lo que humanamente se puede hacer en términos de medidas de higiene, hacerlo y listo, lo demás está fuera de nuestro alcance. No pre-ocuparse, sino ocuparse.
Ya veremos cuando todo esto haya pasado, cómo el mercado (viajes, ejercicios, cremas, productos, etc.)[1] y los medios de comunicación aprovecharán el halo de la influenza, entonces se dirá en la línea de la atención a los efectos, físicos y psicológicos, de la influenza: estrés postraumático, angustia, obsesión, que si se lavan las manos, que cuantas veces es lo normal, que si es normal que alguien presente miedos sobre entidades microscópicas, que si ya nadie quiere saludar de mano o de beso, que si porque somos así como sociedad, etc. etc. etc.
También han surgido ideas igualmente extremas en el sentido del fin del mundo, las plagas esperadas, el ocaso de la humanidad, el exterminio de la raza humana, el cumplimiento de las profecías, desde un Papa Nazi, un presidente negro, la influenza, etc.etc. Es el inicio del Armagedón del que ya se hablaba en el texto bíblico del Apocalipsis, etc. etc. etc.
Se producen gozosas manifestaciones del final, como lo cantara Morrison “This is the end/beautiful friend/This is the end/ My only friend/ The end of our elaborate plans/The end of everything that stands/ The end…”
Cuyo goce secreto implica el deshacerse de todo peso, responsabilidad y esfuerzo por el presente inexistente, no se diga el futuro; el deseo de caer, en donde las esperanzas se suponen perdidas, entonces todo coincide, ¡Todo se ha ido al carajo!
“We're going down in a spiral to the groundNo one, no one's gonna save us now, not even god!No one saved us, no one's gonna save us” (System of a Down, Tentative)
La gran bronca, lo triste es que no haya esperanza ni proyectos personales y que cualquier situación haga pensar a un sector de la población en “sí, viene el fin del mundo, sí, ya viene, todo se ha acabado, ya ves, nuestra desesperanza y sentimiento trágico melancólico -cual Emo de hueso colorado- finalmente está pasando, teníamos razón, no habría que esperar nada de nadie, finalmente moriremos” Con lo cual se revela la razón de la queja y el goce por la caída, la pérdida y el final de los tiempos: la carencia profunda de desear algo y esforzarse por hacer algo hoy, para entonces tener esperanza en un futuro hacia el que uno se aproxima, pues el futuro es el presente.
Si de algo padecen los niños, adolescentes y jóvenes (suicidios, accidentes velados, una drogadicción sinsentido, puro goce solitario y absurdo, etc.) al grado de matarse porque les dicen cosas en la escuela, o manifiestan no desear nada, es justamente por no tener sueños, deseos (frustrados, valga la redundancia) que sean motor y empuje. En vez de eso, goza, goza, goza, goza, goza…. Para después de un tiempo que te hartes y aburras, entonces aparecerá el aburrimiento desencarnado, más crudo y cruel, dando paso a la angustia.
Muchos de ellos ya se hacían –con lo divertido que pudiera ser, siempre y cuando uno pueda regresar a la comodidad de la vida estructurada- circulando las calles, avenidas y ¡los siete mares, como en Waterworld solitarios, como en la película de Mad Max , I am Legend, Resident Evil, armados hasta los dientes, matando zombies o seres extraños come sesos, buscando algo de comida y agua para beber, habitando una tierra de nadie donde se retorna a la lucha cuerpo a cuerpo (o como a dicho mi amigo Memo Rocha, puerco a cuerpo) revertiendo los valores actuales, situaciones donde el poder federal seguramente decretaría toques de queda, suspensión de la garantías individuales (estados de excepción) o incluso la aparición de un orden dictatorial dedicado a la limpieza, ya no solo étnica como la hitleriana, sino bequeriana. Y podríamos seguirle “echando leña a la hoguera” en la línea del goce de perecer, de retornar a lo inanimado.
Pero no es mi intensión alarmar o hartar más, sino plantear esa parte idiota e infecunda, pero al mismo tiempo gozosa, de quedar encantado/a/@ y fascinado/a/@ –somos incluyentes progenero, progay, menos prozombie- por la destrucción, dejarse caer, ver perdidas todas las esperanzas, en el sentido de la posibilidad de hacerlo todo, de no ser responsable de nada, solo habitar una especie de contexto gozosos. Como el que ahora muchos estudiantes y maestros se vieron en la necesidad de vivir un receso, que se recalca que no son vacaciones, no vaya a ser que la raza se emocione mucho, de cualquier forma el grito casi unánime de los estudiantes es, con sus respectivas variantes, por supuesto, no hay clases del 27 de abril al 6 de mayo, ¡Bendita influenza ora pro nobis secula seculorum amen! ¡Yupi!
Con lo cual la tragedia viene al dedo –como en el caso de la venta de cubre-bocas (ahora tal vez se empiece a ser mercado negro de cubre-bocas, en vez de la cocaína y la marihuana) para ser irresponsable pero con menos culpa, al cabo no es por mi que no trabajo sino por la medida preventiva de salud, y como ¡todo sea por el bienestar!
Jacques Lacan, psicoanalista francés bastante chistoso tanto en sus escritos como en su persona, planteaba, revirtiendo el sentido de la frase de Dostoievski, “Si Dios no existe todo está permitido” a “Si Dios no existe entonces todo está prohibido” La razón de ser de la prohibición de la ley en su función estructurarte, que al prohibir funda el deseo, no decir de la contención, el establecimiento de limites u regulaciones que posibiliten el orden, la cultura, etc. Pero podríamos plantear que dicha frase podría ya tener que reformularse a “Si Dios no existe entonces hay que morir” pues la frase de Lacan me hace pensar en el sentido de la creación humana gracias a la frustración (la carencia, la falta) que posibilita el desear, pero gracias a que existe un horizonte, un contexto, en el que es posible desear algo. Pensemos en un contexto educativo, familiar y social, en donde se transmita la idea del esfuerzo, de la lucha respetando las reglas –pues están nos contienen y nos posibilitan la convivencia- y ello en un contexto actual en donde mucha gente desea muchas cosas pero no quiere tener que sacrificarse y esforzarse, tales palabras suenen de otro tiempo, añejas, obsoletas, lo de hoy es lograr cosas sin esfuerzo, tales como estudiantes que desean ser profesionistas, pero su formación les pasa de noche, son pura pose, pura palabrería vacía y hueca, o gente que trabaja pero con el mínimo esfuerzo, solo deseando que llegue el fin de semana o mejor aún, los días de quincena. ¿No son esos zombies, muertos en vida? ¿Y unos más peligrosos, pues han fagocitado su propio cerebro y amenazan con ir teniendo cada vez más seguidores?
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[1] El día de hoy vi un anuncio donde una mueblería abre su anuncio con el ulular de una sirena ofertando comprar muebles vía electrónica para no estar en peligro de contagiarse.
Saturday, April 25, 2009
Tuesday, April 21, 2009
SEMINARIO DE PSICOANÁLISIS
Dirigido a: toda persona interesada en el psicoanálisis
INICIO: sábado 25 de abril 2009 (diez sesiones quincenales aprox.)
Horario: 3:00-5:00 pmLUGAR: Loma Grande 2117 Consultorio 204. Col Lomas de San FranciscoMonterrey, N.L, Méxicohttp://mapas.mapas.guiaroji.com.mx/provisional/busqueda/resultados.php?id=3q0eki45n0mqobcev0f8370u36&r=1
Costo: $150 por sesión
SEPARA TU LUGAR:
Tel. 83 46 20 09
Cel. 044811-501-97-39
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Formas de llegar:
a) Se toma Ave. Gonzalítos, se cruza ave. constitución y se baja a la derecha en Morones Prieto. Tomar la derecha yen la primera calle, entre el hospital San José y la farmacia Benavides, voltear en ave. Sertoma, todo derecho hasta dondetoma en la loma, dar vuelta a la izquierda en ave. Loma Grande, todo derecho pasar edificios de departamentos, aprox.300 metros. hasta encontrar del lado izquierdo un edificio gris con azul, edificio San Francisco.
Argumento
El psicoanálisis es una forma particular de tratamiento y de escucha, así como de conceptualización del sujeto, de abordar lo humano (cómo se constituye, vive, sufre, se alegra, en-problema, resuelve, etc.) y sus paradojas, laberintos y vericuetos. Por lo que el psicoanalista es una especie de lector sobre eso que se porta (hace, vive, fantasea, sueña, padece, etc.) pero que no se sabe, pero que se puede advertir -bajo ciertas jugadas y efectos, como un chiste- el saber de eso que en psicoanálisis se nombra como lo Inconsciente. Durante el presente seminario se propone abordar dichas temáticas, en un contexto abierto, prestos para hablar de los errores, las dudas, las ocurrencias, las inquietudes...entorno al psicoanálisis.
PARA SOLICITAR UNA CONFERENCIA, SEMINARIO O TALLER.
Wednesday, April 15, 2009
CONFERENCIA: "Del decir al hacer: política y medios de comunicación"
Friday, March 06, 2009
PASIÓN POR LA MÚSICA

Frederich Nietzsche
La formalidad de un texto o de una entrevista, no pueden soportar el caudal de energía que se suscita en un concierto de Heavy Metal. Por lo tanto, todo lo que pueda decirse o escribirse, será limitado. Quizás solo una descarga proveniente de una torre de alta tensión sea, si acaso algo equiparable, a lo que se experimenta durante un concierto de Maiden; su música atravesando e inundando el cuerpo entero. Pues “La música se escucha con todo el cuerpo” (Nietzsche)
Sin embargo a pesar de lo limitado de nuestros medios no por ello renunciamos a realizar el intento de decir algo sobre la pasión por la música, y en particular la de Iron Maiden.
La música, como el grito y el silencio, se acercan a expresar lo inexpresable, eso que se suscita en el terreno de las experiencias inefables; aquello que está más allá de los límites de cualquier intento de orden racional jamás imaginado o supuesto. Ahí donde convergen y luchan, lo paradójico, extraño e inaudible, en ese espacio donde las pasiones humanas se debaten. Como experiencia límite, la música de Iron Maiden, toma su vitalidad donde convergen opuestos -¡Tan necesarios!- a la vez caóticos y primordiales que se suceden y se continúan en luchas interminables durante nuestra existencia, trascendiendo pueblos y épocas: la vida y la muerte; el bien y el mal; lo horrendo, lo extraño y lo familiar; lo angelical y lo demoníaco, lo mundano y lo sublime; la fuerza, la furia, el amor y el odio, todo lo que forma y habita nuestro mundo.“En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad” (Schopenhauer)
Va de lo más elemental, el deseo por la libertad (Running Free; The Clansman) el miedo a la obscuridad (Fear of the dark) pasando por la experiencia virtual donde se suscita lo humano (The dream of mirrors; Can I play with madness; Deja vu) y el mal que solo éste puede asestar contra su semejantes (The evil that men do) en las cientos de batallas (The Trooper) a lo más sublime (The Phantom of the opera; The ghost of navigator; Transilvania; Blood Brothers) y muchas otras más desde hace más de 25 años.
¿Qué es lo que encanta del –tan mal entendido- heavy Metal, de la música de Iron Maiden? ¿De dónde proviene esa pasión por su música? Más allá de sus múltiples absurdas asociaciones con influencias demoniacas que desde su surgimiento se les han supuesto, so pretexto expiatorio para argüirles los males que afectan a la humanidad, y así no ver a los verdaderos culpables. La música de Maiden posee una fuerza y vitalidad que cautiva a millones; el contenido de sus temas sobre el sentido de la vida, el amor, la muerte, el temor, la maldad, etc. Su música debiera de escucharse –como todas las artes- como critica sobre lo que somos como sociedad, como humanos, a fin de poder corregir en algo el camino. En ese sentido, cada canción es una oportunidad de responder a un anhelo y a una vía de expresión de las pasiones, gracias a la música, ese arte desmaterializado que viaja y trasciende los tiempos y espacios, haciendo vibrar, moverse, bailar...¡Sentirse vivo, feliz!
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Friday, February 27, 2009
Thursday, February 19, 2009
¿"VICTIMAS" INOCENTES?
Tres sucesos con un elemento común. 1) Me refiero a los bloqueos violentos en diversas avenidas de Monterrey, N.L. 2) Un robo a una joyería de una plaza comercial. 3) Así como un joven psicólogo, digno de admiración, quien ahora cursa estudios de maestría, quien padece parálisis cerebral, al parecer, según declaró su madre a los medios, por complicaciones perinatales debidas a una negligencia médica. ¿Cuál es el elemento común? –se preguntarán. En los tres casos aparece un discurso políticamente correcto: el que indica que las victimas a priori son siempre inocentes.
En el 1º) la autoridad señala que no se pudo actuar con mayor contundencia debido a que entre los manifestantes se encontraban mujeres y niños. ¿El hecho de ser mujer y niño daría carta blanca para delinquir? ¿No sería la mejor lección, enseñarles desde siempre que no importa la edad o género que tengan, se deben hacer responsables de sus actos? ¿Por qué no hacer el pasaje de víctima a participe de aquello que se hace o se sufre, permitiendo tomar parte activa en la vida personal y social, que para efectos no hay diferencia, pues ambas se influyen y condicionan?
En 2º) uno de los tres ladrones que irrumpieron violentamente en la joyería, se caracterizó de otras dos “victimas inocentes” del discurso políticamente correcto: de adulto mayor y discapacitado; llevaba bastón y un collarín, además de lentes obscuros y sombreros; medio tembeleque se apoyaba de una mujer, “¡Pobrecita a de ser su pobre hija quien se quedó para cuidarlo!”
En el 3º) El joven psicólogo con parálisis cerebral ciertamente no tiene nada que ver con un acto criminal, pero posee el mismo elemento de “victima” pasiva, lo cual es paradójico, pues primero se maneja su gran logro: finalmente egresó de una carrera universitaria con un título en psicología. Justamente algo que le rescataría de quedar etiquetado por la noción de victima, pues ya tiene herramientas no solo para formarse sino para ofrecer algo, un servicio como psicólogo. Si entonces alguien dudase que el Lic. Julio pudiese dar un servicio, entonces no se le debió haber otorgado un título universitario; quedando todo reducido a teatro y demagogia académica, un falso “respeto” y deseos de “ayudar” al pobre discapacitado, junto a su pobre madre. Cuando de lo que se trata es de sacarlo de ahí y que él pueda ser útil. Su aparición en los medios era para solicitar a la comunidad, ¡y ahora quien podrá ayudarme!, el apoyo para comprar una Laptop que necesita para cursar sus estudios de maestría. ¡Qué qué! ¡Llegó a maestría en hora buena! Finalmente el Instituto de la Juventud donó la portátil tan necesaria. No estoy en contra de los apoyos y las donaciones, sino por la forma de obtenerlos: colocándose en la posición de victima ¿No habría sido mejor ofrecerle un empleo de psicólogo, con responsabilidades de verdad, que requiriera exigencia, y luego que el Lic. Julio se comprara su computadora con su sueldo? ¿No sería eso más inclusivo y rehabilitatorio –si queremos llamarle así- ya no verlo como alguien con parálisis cerebral, sino como un psicólogo que sirve a su sociedad, como declara el juramento durante el examen profesional? ¿Por qué volver a recordar esos fórceps que le dañaron su cerebro, cuando justamente ha vencido parte de la adversidad, haciendo de su trauma una posibilidad creativa de soluciones, compensando así sus carencias, saliendo adelante, dándonos un gran ejemplo?
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Monday, February 09, 2009
CONVOCATORIA: Hablar del dolor

Quienes estén ineresados en participar en dicha investigación pueden comunicarse con Camilo Ramírez Garza a los teléfonos:
Oficina: (81) 83 46 20 09
Celular: 044811-501-97 39
camilormz@gmail.com
PD Si la información anterior puede ser del interés de alguien que conoces, favor de reenviarla. Muchas gracias--
Thursday, February 05, 2009
Monday, January 26, 2009
Saturday, January 17, 2009
EL AMOR EN TIEMPOS DE STARBUCKS

Lunes 19 de enero 2009
19:00-20:30 hrs
Biblioteca Central "Fray Servando Teresa de Mier"
Zuazua 655 sur. Macroplaza Centro de Monterrey, Nuevo León, México.
Informes: 83 46 20 09 camilormz@gmail.com
ENTRADA LIBRE
Wednesday, January 14, 2009
ASPIRA 1er Programa clínico-social de atención al sufrimiento causado por el secuestro y la extorsión
Monday, January 12, 2009
Friday, January 09, 2009
Wednesday, December 31, 2008
LOS MECANISMOS DEL PODER
Recientemente escuchaba en la radio a un comentarista, quién se presenta como editorialista, referirse al próximo período electoral del año entrante: qué si se vuelve a lo mismo: oír propuestas de campaña que no se cumplirán, que si la excesiva propaganda y la demagogia, etc.
Dicho mensaje, aunque se pretende crítico, quién lo enuncia no puede advertir que su mensaje participa (sirve) de aquello que a lo mejor quisiera atacar: las triquiñuelas laberínticas del aparato político (fraudes, enriquecimiento, impunidad, etc.) Más que hacer tomar conciencia en los ciudadanos los sume aún más en la indiferencia y en el enfado a priori de cualquier participación activa en la vida que a todos nos concierne de “la cosa pública” desde lo más próximo y elemental, como es la cuadra en donde se vive, la colonia, el distrito, el municipio, la ciudad, hasta el estado, el país y el mundo.
A eso se refiere la desmoralización como mecanismo del poder o de los micro poderes que van surgiendo de los discursos que tejen nuestra cotidianidad social, que como diría la raza “el mal viaje” que funciona como pre-juicio a-critico –perdón el pleonasmo- de que toda la política son “puras cochinadas” y que siempre es lo mismo y que nada se puede hacer. Semejantes ideas desarman al ciudadano ante sus obligaciones y derechos, lo cual hace que el poder político pueda “hacer y deshacer” al cabo y que los ciudadanos están desmoralizados y no creen en nada ni en nadie; andan como locos, entre los trastornos que la psicología y la psiquiatría ofrece: depresión, déficit de atención, estrés, burn-out, trastorno bipolar, adicciones, trastornos alimenticios, etc. buscándose sentidos de vida en lo que ofrece el mercado. Lo curioso es que cada uno de estos síntomas y padecimientos actuales posee una intima relación con la forma en la que se vive y convive, principalmente de la mano del mercado y la biopolítica. En vez de que alguien se pregunte ¿Cómo es que dicho problema que tengo se relaciona con la forma en la que vivo en familia, sociedad, raza, etc.? La mirada se dirige hacia el cuerpo, úntese esto, tómese esto, ajuste la dosis, aumente más medicinas, nunca descansar. Se aprisiona la palabra: hoy vivimos los tiempos de los trastornos atrapados en el cuerpo, de las palabras que quedan secuestradas en los cuerpos cansados que andan por todos lados.
Semejante contexto se une al miedo que de la inseguridad se desprende: nadie quiere saber nada, nadie quiere alzar la voz, decir nada, la vida es tan preciada, solo unos cuantos denuncian, hacen algo. Esto aunque sea tema siempre presente en la sobremesa de cualquier reunión: robos, fraudes, secuestros, extorsiones, etc.
Me parece que si algo debemos hacer cada ciudadano es seguirle la pista a aquellos que fueron electos para su puesto, cuestionarlos y pedirles cuentas. Existen diversos medios de monitoreo de cada diputado local y federal: que propuestas han hecho, que implica cada una de ellas. La era del ciberespacio y las telecomunicaciones nos han permitido acortar las distancias, podemos usarlas. Dichas medidas de entrada nos permitirían tomar una posición activa en la solución de nuestra salud mental social y personal, que para el caso no hay mucha diferencia entre una y otra. Los padecimientos psicológicos y psiquiátricos no tienen que ver solo con el cerebro, sus genes y la infancia, sino con las condiciones de vida que van tejiendo los contextos en donde vivimos, trabajamos, en última instancia en la producción de nuestro espacio vital en donde amamos y odiamos. ¡Muy feliz año Nuevo 2009!
camilormz@gmail.com
Thursday, December 18, 2008
Friday, December 05, 2008
EL OBJETO DE LA MÚSICA
por
Al ser un arte, la música tiene la potestad de recoger la expresión de los efectos de los dramas que en algunos momentos han arrebatado el sueño a la humanidad haciéndola salir de su letargo, hiriéndola de muerte por el amor.
La música no solo se escucha con los oídos, sino con todo el cuerpo, tal como lo ha dicho Frederich Nietzsche, la música se escucha con los músculos. Crea una atmósfera hace surgir el cuerpo y constituye un grupo.
Todavía tengo fresco el recuerdo, siendo un niño de seis años mis padres me inscribieron en clases de música. La maestra, una extranjera, de origen Suizo con algunos problemas para conjugar bien los verbos. Lo cual imprimía más encanto y misterio a la clase: el escucharla no explicarse bien en castellano, embrollarse y enredarse con el idioma -¡como nos divertíamos cuando espontáneamente decía una mala palabra!- Pero las cosas cambiaban cuando tocaba el piano, entonces se veía radiante, hermosa, imponente, comunicando algo con toda intensidad, entonces el idioma no era problema.[1] Sus manos largas y huesudas golpeando con firmeza las teclas del piano, mientras con el torso bien derecho, balanceaba su cabeza enmarcada con una gran sonrisa y sin perder ningún detalle de la pieza.
Al entrar a la sala donde la maestra Ursula se encontraba, todo era una atmósfera compuesta por aromas y sonidos llenando el espacio, que uno sentía que lo abrazaba. Las fragancias estaban compuestas de una mezcla de brea con la cual las alumnas –entre ellas mi hermana- fregaban las cuerdas del arco del violín, así como los múltiples sonidos de las diferentes flautas y guitarras, al ritmo de la voz de un, dos, tres, cuatro…
Viento, cuerdas y algunas percusiones se fusionaban con los aromas creando un sabor, haciendo que uno no solo escuchara la música sino que la probara. Tres veces a la semana saboreábamos esa música.
Pero la actividad no era fácil, pues la maestra extranjera era igualmente exigente. Un, dos, tres, cuatro…una y otra vez, práctica tras práctica. Los dedos, pulmones, brazos y cuello… ¡uno terminaba exhausto! Por aquel entonces también practicaba futbol americano, karate, natación y atletismo. Pero no recuerdo terminar tan cansado como después de la clase de música, así como satisfecho.
Hace poco una madre de familia de me decía que estaba molesta y preocupada por la costumbre de su hijo de llevar siempre su Ipod a todas partes: “Ya no platica con nosotros. Solo anda con nosotros, pero no platica con nosotros como antes. Ahora todo es la música”
A lo que le pregunté: ¿A qué creía que se debía que su hijo oyera tanto música?... A partir de tal interrogante me planteé algunas ideas.
La música, al igual que la ropa y el grupo de amigos constituye el soporte de la identidad de un joven, pero también de un niño y un adulto, pues el cuerpo humano tiene la característica de siempre estar en construcción, en cambio, no termina nunca de ser, pues ¡Somos siendo! Como lo plantea Jacques Lacan en el Estadio del Espejo[2] el sujeto (el Yo) se produce en un proceso de identificación, cuando asume una imagen. Imagen que está afuera de sí, es especular, viene del otro.
Mientras que para el humano la ropa constituye una zona erógena, pues es un objeto que como la pulsión está en el terreno límite entre lo somático y lo psíqiuco.[3] Pues la ropa no solo viste al cuerpo sino también lo constituye, no solo es la ropa para el cuerpo sino un cuerpo para la ropa. Del dicho “El habito no hace al monje” Lacan lo trastocará diciendo: “El habito ama al monje”
La música –junto a la ropa y al grupo de amigos- crea eso sintomático que le da consistencia al cuerpo, es decir, atmósfera, una presencia constante. Como esa voz de la madre que una vez que aparece se hace presente y constante, al grado de exclamar en algunas ocasiones “Casi oigo a mi madre decirme: te dije que….”, no solo en lo que dice, sino en el tono, el timbre y tesitura.
Esa voz será constitutiva de la ficción del mundo interno, de los pensamientos. Su etimología proviene del latín tessere que significa “tejer”.El italiano lo tomó del latín textura derivado de “téxere”. [4] La voz crea un tejido de sonidos y significados en los cuales surge y transita el sujeto, surgiendo lo simbólico que nos constituye como humanos. De ahí que Lacan plantee que: “El hombre no piensa con su alma, como lo imagina el Filósofo. Piensa porque una estructura, la del lenguaje – la palabra lo implica – porque una estructura recorta su cuerpo y nada tiene que ver con la anatomía. Testigo la histérica.” –planea Jacques Lacan
La música es el vínculo con la divinidad, así como con la madre. Por eso se decía que los cantos de las sirenas encantaban a los hombres en alta mar… ¡La voz femenina suscitando el deseo! ¡Encantando! Tal como para la cristiandad la mujer confabulaba con el diablo, suscitando el deseo en los hombres. Podríamos hipotetizar en ese sentido ¿No será que en la llamada violencia familiar hay algo de “eso” que encantaterra[5] del deseo femenino, que se pretende “hacer callar” mediante golpes e insultos, eso que provoca, que hace desear, que problematiza la existencia?... ¡¿Qué desea una mujer?!
De ahí la referencia equivalente por homofonía entre “madre” (la mere) y “mar” (la mer) en lengua francesa. Así como la merd (la mierda) objeto pulsional que se desprenderá al igual que el pecho. Ambos objetos parciales de la pulsión, destinados a perderse.
“Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón cotizaban altos, empleaban el artículo masculino, le llamaban el mar. Hablaban del mar como de un contendiente o de un lugar, o aún un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía remediarlo. La luna -pensaba-le afectaba lo mismo que a una mujer.” [6]
Por ello debió levantarse una estructura como el faro, representante del falo, en relación con la ley (compuesto a base de códigos, como la clave Morse, lo simbólico) algo visual que orientara el rumbo de las embarcaciones y las hiciera llegar a buen puerto, algo que se interpusiera entre el deseo de las ciernas, ¡fundirse en la inmensidad del mar!, y el hombre en tierra firme.
Además de contar cuentos en la noche para aplacar a los hijos, la madre canta hermosas canciones de cuna, en un intento porque su voz permanezca y reintroduzca la paz y el amor en la atmósfera que cobijará a su hijo.[7] Tal como ha planteado el psicoanálisis: el deseo, el amor y la pulsión se introducen por vía de la palabra: esa palabra que es amor y que es dirigida por la madre, el gran otro, a su hijo/a. De ahí que Slavoj Zizek juega con la expresión M(Other).
Por ello no es extraño que en la tradición judeo-cristiana se plantee que Dios es un verbo que se encarna y que además es amor: siendo una palabra que se da al otro. Podríamos decir una palabra amorosa. El amor implica eso: ser una palabra que se regala al otro en calidad de don, de ofrenda amorosa. Cosa diferente sucede en la palabra que suscita siempre la duda[8]: eso que es dicho siempre es puesto en duda, siempre es una trampa: “¿Eso que me dices en verdad me lo dices para engañarme, traicionarme o más bien para…?” Siendo el estilo de escuchar del delirante: posee certeza de lo que el otro le dice: “¡Me odia, me quiere atacar, me persigue!”
Por otro lado, pensemos en la música ambiental, esa música sin mucho chiste que tiene el objetivo de llenar el espacio y tiempo creando una cortina de ruido blanco en un restaurante, centro comercial, sala de espera de algún consultorio médico. Su objetivo es mantener condiciones ideológicas mínimas e impedir que los sonidos incómodos aparezcan, desaparecer (reprimir-desalojar) los ruidos reales del cuerpo y de las máquinas ¡del mundo! Para sustituirlos por música ambiental.
Similar movimiento de la Verdrängung propuesta por Freud como mecanismo base del funcionamiento psíquico, y que se traduce al castellano como represión.[9] En lengua alemana, Verdrängun, posee ambas acepciones: desalojo y sustitución. En este caso se desalojan los sonidos reales para ser sustituidos por simples jingles o por música instrumental.
Recientemente hemos tenido en nuestra ciudad (hasta diciembre de 2008) la excelente exposición de Bob Gruen, afamado fotógrafo de rock Stars, en el Centro Cultural Universitario de la UANL.[10]
En el caso de la música como el Rock and Roll su consagración, tal como lo expresa Gruen, es el concierto, momento casi de arrebatos místicos en donde las divinidades del rock osan acercarse a sus súbditos-fans. Del cual no se puede prescindir, pues es ese momento y espacio donde pareciera que queda suspendido un cierto orden (leyes, problemas, desencantos) Podríamos decir, psicoanaliticamente, que en el concierto de rock se mantiene la ficción momentánea de que la castración y sus efectos desaparecen, manifestándose –sin bordes ni restricciones- una muestra del goce.
En ese sentido el concierto de rock representa una metáfora viviente del cruce entre la vida y la muerte siendo un punto en donde se encuentran un exceso de goce y que desaparece cuando lo cortan y limitan las palabras, eso que Lacan nombró como plus-de-goce[11]: exceso de música, gritos, fans, alcohol, drogas, etc. en una explosión. Pues no hay concierto sin amontonamiento de los fans. Al ver la luz transitando por las cabezas de los fans, éstos han perdido su individualidad, solo son partes de la masa, se han fundido, se han hecho uno, siendo una sola voz que corea las canciones, así como un solo cuerpo. Como cuando en los eventos deportivos, como las olimpiadas una gran masa levanta diversos cartones de colores, haciendo aparecer una sola imagen, un solo cuerpo.
Por ello es imposible no oír música sin no asumir una cierta postura con movimiento-¡nadie se mantiene ajeno ante la música!- que siga el ritmo con la cabeza, con los pies…tocar los instrumentos al aire: pasar de la batería a la guitarra al micrófono. ¡Siendo unos con los músicos! ¡Gozar como ellos! Tal cual se puede hacer en el karaoke, así como en los recientes juegos musicales como guitar hero.
En una ocasión Bruce Dickinson, vocalista de la banda británica Iron Maiden, la cual es una de mis preferidas, decía que su reto y pasión en cada concierto era la de estar al frente de la banda, cantarle a todos, desde el más cercano hasta el más alejado, hasta tener la sensación de poder empequeñecer el lugar donde se congregaron miles al tamaño del pulgar de su mano.[12]
Tal como lo expresa Freud en Psicología de las masas y análisis del Yo el sujeto en la masa cede el lugar de su ideal del yo para que sea ocupado por el líder. Ese otro que soy yo. De ahí las fantasías perversas que se suponen en los Rocks Stars: “Solo ellos gozan plenamente, poseen el dinero que quieren, la fama, las mansiones, los autos, el alcohol, las mujeres…su vida es un goce perpetuo…” casi encarnando excesivamente el padre primordial que solo él podía gozar, mismo que Freud hipotetiza al inicio en la horda primordial en Totem y Tabu (1912-1913)
Ese goce supuesto al Rocks Star desde la posición neurótica es el mismo que se supone a la divinidad –Dios es pleno, lo puede todo, etc.- por eso no es extraño que se rinda culto como si fueran dioses, siendo la música el vínculo, la comunión con dichos dioses. Por ejemplo en algunos conciertos de los Beatles, los fans llevaban enfermos para que ellos los tocaran o al menos posaran su sombra y así ellos podrían sanar.
La idea del goce absoluto si bien soporta toda noción de divinidad (la plenitud, el equilibrio, el saber, etc.) para el humano es por demás absurdo –gozar plenamente todo el tiempo- no por nada hace relativamente poco tiempo surgió en México un grupo parodia del Hevy Metal de los años ochentas: Moderato. Haciendo mofa de la ropa, el maquillaje, los autos, las fans etc. Justamente en tiempos en donde los héroes del rock retornan –hay que decirlo- algunos ya con sus últimos ímpetus, haciendo giras que nunca hicieron…Viviendo tiempos del recuerdo y de reencuentros.
También se presenta un cambio en los conciertos. Principalmente en cómo se está en un concierto, como se vive un concierto: al salir finalmente los músicos al escenario, viendo terminada la espera desde la promoción y la compra de los boletos, los asistentes desenfundan sus cámaras digitales para registrar el espectáculo. Mientas lo hacen algunos mantienen una vista estática en la pantalla, a pesar de tenerlos “en carne y hueso” se les observa mediáticamente a través de cualquier gadget tecnológico. Ahora el placer se organiza en ser el creador de la imagen y el video, con la cual nos lanzamos, como Edipo, al lago del ciberespacio: quedando encantados con nuestras propias imágenes, buscando respuestas a las preguntas sobre ¿quién soy? ¿En qué nos hemos convertido? ¿Qué deseo? ¿Cómo me veo?....
Mismo que posiblemente será subido a la red para ser visto una y otra vez. Haciendo del evento ya un recuerdo antes de vivirlo. Apareciendo el suceso como viejo desde el inicio, con cierta nostalgia[13] antes de que empiece. Por eso no es nada extraño que uno de los síntomas actuales sea la desmemoria: hay una urgencia por la novedad (con los efectos benéficos que implica para los mercados, por supuesto) en ese sentido el olvido es inminentemente necesario; hay que desarraigar al sujeto de sus recuerdos antes de que estos se presenten, la estrategias subjetiva: hacerlos pasado desde el inicio cuando surgen. Como se ha dicho de las fotografías y los videos, éstos ya son tiempo pasado, pues al registrar algo, un breve instante, la foto y el video son ya testimonio del paso inminente del tiempo.
A pesar de que ahora se toman demasiadas fotos y video, de que hay más imágenes entre un suceso y otro, hay la sensación de que el tiempo transcurre más rápido a toda velocidad. El tiempo humano es esa cosa extraña que entre más se desee detener, aprovechar, etc. más se nos escurre. La propuesta tal vez sería retomar algo de la experiencia de la lentitud, a la manera en al que se degusta un buen vino. Pues saber y sabor comparten la etimología latina sapere “conocer” “saber y sabor” “Tener inteligencia” “Tener buen gusto”
Pues la música es una experiencia que se debe probar, saborear, es decir, arriesgarse a quedar tomado por ella. Tal como otra experiencia, como lo es la experiencia psicoanalítica lo muestra.
Monterrey, Nuevo León.
11 de noviembre 2008
* Psicoanalista, escritor. Profesor y supervisor en la Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Nuevo León. Licenciado en Psicología (UANL) Especialidad en Psicoterapia (UANL) Maestría en Psicología Clínica (UANL) Doctorando en Artes y Humanidades (ICAHM) camilormz@gmail.com Miembro de Anemos, clínica psicoanalítica. Coordinador Comisión de Salud Mental. Sociedad Mexicana de Criminología, Capítulo Nuevo León. www.somecrimnl.es.tl
[1] Así como se ha planteado en muchas ocasiones que de comunicarnos con seres extraterrestres el idioma que hablaríamos serían las matemáticas, en clara alusión a la visión de Galileo Galilei acerca de que el libro del universo está escrito en lenguaje matemático. La música también prescinde de las barreras de las lenguas.
[2] Lacan, J. (1949) Estadio del espejo como formador de la función de Yo (Je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. México: Siglo XXI, 2003 vigésimo segunda edición en español, 2005
[3] Freud, S. Tres ensayos de teoría sexual. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.
[4] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
[5] Neologismo confeccionado por Camilo Ramírez Garza, para la conferencia sobre suicidio: ¿Qué es lo que encantaterra? (22 septiembre 2008) Se refiere a esa doble dimensión de lo siniestro u ominoso -que fascina y horroriza a la vez- que Freud nombró como Unhemlich (lo no familiar) Cfr. Freud, S.(1919) Lo ominoso. Buenos Aires: Amorrortu. Obras Completas. Tomo XVII, p.215. Eso que por ser tan familiar, tan próximo, representa algo traumático para el sujeto, de ahí que experimente que eso “le viene de afuera” de la otredad que no es más que la mismidad. Como reza la canción de Timbiriche: “Tu y yo somos uno mismo” es decir, tu y yo somos yo.
[6] Ernest Hemingway “El viejo y el mar” 1952.
[7] El desaparecido grupo español Mecano, con su canción “Hijo de la luna” expresa un pacto gitano entre una madre y un hijo largamente deseado.
[8] Lacan, J. Seminario 3 Las psicosis. Buenos Aires: Paidós. En francés madre y mar son palabras homófonas. La mer (mar) La mere (madre) así como La merd (mierda)
[9] Cfr. Freud, S. (1894) Las neuropsicosis de defensa. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu. Tomo III, pág. 41.
[10] http://www.bobgruen.com/
[11] Función de la renuncia al goce por efecto del discurso. Posibilitando el surgimiento del objeto a (el objeto causa de deseo) ese vacío primordial por el objeto perdido, que es condición para que se desee algo
[12] Cfr. Metal: A Headbanger journey (documental) (EUA,2005) Sam Dum http://www.metalhistory.com/
[13] Nostalgia proviene del griego nostos (retorno o regreso) y algos (sufrimiento) “el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar”[13], un deseo sin realizar. Cfr. Kundera, M. (2000) La ignorancia. Ed. Tus Quets, p.11.
Wednesday, November 19, 2008
Wednesday, November 12, 2008
Tuesday, November 04, 2008
Sunday, November 02, 2008
Wednesday, October 22, 2008
Wednesday, October 15, 2008
Friday, October 10, 2008
Monday, October 06, 2008

La actualidad se organiza entorno al miedo: miedo a la muerte, al envejecimiento, al desempleo, al crimen (robo, secuestro, asesinato, etc.) Constituyéndose de tal forma, el miedo como una constante, hace pensar que andar con cierto grado de tensión y estrés se ha convertido en signo de normalidad ciudadana.
El miedo para el humano, como muchas otras cosas, no es natural, sino aprendido, inscrito culturalmente. Al haber perdido toda regulación instintiva, se está a expensas del aprendizaje. Por otro lado, habría miedos que hacen levantar la guardia y estar más atentos a los peligros, el llamado miedo señal, mientras que otros se presentan irrumpiendo cualquier noción imaginaria de seguridad, paralizando, angustiando; para los cuales no hay palabras, no se encuentran las formas de lidiar con ello en primera instancia.
Independientemente de uno u otro, me interesa abordar en este breve espacio respecto al uso del miedo como estrategia en el ámbito sociocultural, tanto por los mercados, medios de comunicación (¿sería más correcto ahora nombrarlos como miedos de comunicación?) y las autoridades de gobierno.
El miedo apunta hacia la pérdida de la seguridad más elemental: de vida, salud, económica, etc. El derrumbe de la pirámide planteada por Maslow.
Planteándose la idea de las pérdidas justamente en un contexto organizado por el capital en el que las posesiones redundan en “ser los baluartes” de las fortalezas que darían la ilusión de que “no pasa nada” se dinamizaría el mercado de una manera autorregulada por el miedo, en donde su lógica sería: “de haber menos ganancias lo que hay que hacer es reintroducir el miedo -y en mayores dosis- a fin de que se desaten las compras”, pues son ellas las que intentan reintroducir la seguridad, vía la adquisición y consumo de una posesión con la cual el sujeto vendría ha cubrir su inseguridad, darle la ilusión de completud, ser totalmente…
En el caso del ámbito político, introducir el miedo una y otra vez es una estrategia muy socorrida, asó como efectiva ya no solamente en tiempos de elección sino todo el tiempo, pues facilita el manejo de las masas. Ahora lo que está en juego no es la lógica o idoneidad de una determinada propuesta dentro de un grupo de propuestas, lo que implicaría discernir y dialogar, sino la propia seguridad, las propias pérdidas. Ante lo cual el ciudadano poco reflexiona y más actúa movido por le miedo contingente de perderlo todo. Pero igualmente como en el mercado, que plantea el miedo solo cuando nos dice que tiene un producto con el cual acabar de una buena vez con ese miedo. Como los clásicos comerciales de diálogos clichés, como: “Está usted cansado de…” “Es usted de las personas que viven atemorizadas por…ya no sufra, no tema, etc.”
Dicha estrategia del miedo además de producir estresores en aquellos que no resisten a su influencia, vía el diálogo, el análisis y la reflexión, terminan por ser “presa fácil” al contagio de una colectividad que se presenta desde hace un tiempo, más radical e impulsiva, llevando a proponer la legitimidad de mayores penas o la pena de muerte, pérdida de las garantías individuales (privacidad, confidencialidad en registros médicos, telefónicos, etc.) a fin de que los gobiernos investiguen, incluso, realizando algún tipo de espionaje por encima del estado de derecho. Bajo la bandera de la defensa de la seguridad. Pero ¿Cómo es esto posible? ¿Para tener más seguridad se debería ceder justamente algo que tiene que ver con la seguridad, como lo es la vida privada, los registros telefónicos, médicos, bancarios, etc.? ¿Tener cuerpos de élite perversos: que operan fuera, pero con el patrocinio de la ley, similar al anti-héroe de Marvel The Punisher?
Saturday, October 04, 2008
Wednesday, September 24, 2008
Monday, September 22, 2008
Friday, September 12, 2008
Tuesday, September 09, 2008
¡YA MIJITA, VETE AL BOSQUE!
por
Camilo Ramírez Garza
Frase de cierre de un comercial, como al menos tres que hemos visto o escuchado, dónde se hace referencia a un parque de diversiones para niños y jóvenes.
Más allá de comentar la estrategia de mercado con la cual se ofrece un producto, como lo son las atracciones de un parque de diversiones; ver si es adecuada, impactante, etc. Me interesa comentar referente a lo que dichos comerciales muestran: eso que está presente en la cultura que es tomado por la estrategia publicitaria, a la manera de un síntoma: algo que porta un saber sobre algo que es propio y compartido. A la manera de Interpretación de los sueños y Psicopatología de la vida cotidiana de Freud, tomemos el comercial como síntoma que plantea interrogantes, cifrando de una manera visual ciertos elementos, que, anudados, portan saberes sobre nuestro contexto social-compartido. Que en el caso de un comercial tiene que ser breve y eficaz. Lo mismo que comenta Freud referente a lo chistoso, citando a Shakespeare:
“Puesto que la brevedad es la brevedad del gracioso ingenio,
y la prolijidad de su cuerpo y ornato externo,
seré breve”[1]
En el primer comercial, una niña para divertirse asusta a su madre diciéndole: ¡Una rata! ¡Una rata!, la madre responde con una amenaza que nunca llegará: “¡Deja que ti-agarre!” A lo que la niña contesta con una petición, no menos chiflada, de “ya `amá, era broma” Finalmente la madre responde diciendo con la frase que nos sirve de título.
En otro comercial una niña se queja diciendo: “Ya estoy aburrida de karaoke” -Dicho sea de paso llama la atención su perfecta articulación k-a-r-a-o-k-e. A lo que el padre le propone un concurso igualmente absurdo que se ha sacado de la manga: “Vamos a ver quién grita más fuerte” la consecuencia: suenan las alarmas de los carros circundantes. La madre en claro tono de contención de toda su furia les sugiere-ordena: “Y si se van al bosque”
Otro más muestra a un joven en el extremo de la inutilidad y desquehacerada búsqueda de problemas y dificultades en su casa: se muestra incapaz de cuidar a su hermano pequeño quien llora desconsoladamente, juega con la pelota a dentro de la casa hasta que finalmente quiebra un jarrón. Ante lo cual la madre dice, haciendo un gesto de “a fuera” Mientras le dice: “Al bosque” Él sale, se encuentra con dos amigos a los que saluda y dice a manera de sugerencia-consolación de ni mido: “Al bosque”
Tal como nos propone el método psicoanalítico, tomemos lo más obvio, lo que está a la vista, el Inconsciente que transita y atraviesa el discurso.
¿Quiénes aparecen en los comerciales? Los tres comerciales muestran a hijos y a padres, por un lado y al bosque por otro. De tal forma que los personajes son: papá, mamá, hijo, hija y bosque. En ese sentido, son comerciales que platean “algo” sobre las relaciones sobre los padres e hijos. No en sentido total y explicativo, como quien hace un tratado de qué es la relación de padres e hijos hoy en día. Lo cual sería imposible, y hasta cierto punto sesgado. Pues al hacer historia, definiciones, descripciones y categorizaciones siempre se está en la antesala a encuadrar algo, quitarle su dinamismo, su devenir, sus avatares cotidianos, por lo tanto se hace difícil operar efectivamente en eso que consideramos el tejido de nuestra realidad. Tomando un breve pero paradigmático momento de dicha relación, en el que están condensados ciertos elementos de las relaciones entre padres e hijos, por un lado y en relación con el mercado por otro.[2]
Por ello un comercial puede mostrar más cabalmente, así “entre broma y broma…” a la manera de un Witz[3] eso que funge actualmente como síntoma, que en este caso sería el cómo un padre y una madre (e igualmente maestros, autoridades, políticos, etc.) encaran “eso” con lo que no pueden lidiar y que prefieren “enviarlo al bosque” o más bien al bosque de la chin...na! que representa el mercado: una salida.
Por otro lado ¿Qué es el bosque? El bosque representa la salida vía el mercado de para lidiar con “eso” intolerable, que desespera. Que aquí la cuestión no sería de índole moral: ¿Cómo es que los padres no educan a sus hijos? Que tampoco estaría nada inadecuado considerarlo. Sino de mostrar de entrada a unos padres que son incapaces e impotentes, en tanto autoridad, y que prefieren comprar la tranquilidad, con lo cual se muestra un lado perverso en ambos personajes (padres e hijos) ninguno de los dos quiere enfrentar nada, el desgaste del diálogo, de la negociación que implica la educación, sino la salida aparentemente más fácil: “si me causas problemas, vete al bosque; seguramente solo me saldrá en unos cuantos pesos”
Dicha expresión retoma un dicho-cliché de un payaso local quién gustaba decir: “Compra un bosque y piérdete” como forma de enviar al carajo, deshaciéndose de quién contrariara los propios intereses.
Con esto no planteo que no haya que ir al bosque o a cualquier otro lugar, sino la marca constante de resolver las cosas vía la lógica del mercado: “si tienes un problema ve a la tienda a ver que hay” pues habría situaciones que no se resolverían comprando cosas, sino haciendo. A diferencia de lo que el mercado muestra e intenta sugerir: “todo tiene una solución vía el mercado: compra, consume, ingiere, etc.” a la manera de “compro, luego existo como usuario”
Aparece lo que muchos han gustado en llamar, un superyó postmoderno que establece su mandato inmodificable: ¡Tienes que gozar! ¡No te está permitido sufrir! Goza, goza…a seis, doce, trece…meses sin intereses. ¡Goce ahora y pague después!
Así, aparentemente se vive en un contexto de libertad, pero ello sería solo ilusorio, pues dicho mandato superyócio reforzaría aún más el control del sujeto, imponiéndole a toda costa gozar sin restricciones ni limitaciones, sin freno ni regulación (que sería más bien la lógica del deseo que parte de la carencia y la imposibilidad) con lo cual se produce la angustia y la necesaria tentativa de encontrar limites y bordes que estructuren la vida, siendo un soporte vital.[4]
De ahí que los padres que aparecen en dichos comerciales son padres negligentes, en tanto que desean darles a sus hijos lo que desean (¡Ya me aburrí de karaoke! Bueno, ahora vamos a jugar a ver quien grita más fuerte!) Por lo tanto están al servicio de sus hijos: ellos son quien en realidad controlan a sus padres, rasgo muy actual. Los padres actuales siendo efecto de una generación de padres conformados entorno a la figura parental de autoridad (tanto de madre como de padre) parece que se han hecho un pasaje al discurso del mercado, de los expertos y especialistas. Así para solucionar dichas situaciones les compran algo para deshacerse de los problemas que causan.
A diferencia de como otrora se resolvieran las cosas a partir de lo qué dichas situaciones plantearan: ¿Qué hace el niño(a)? ¿Qué podría ser? ¿Cómo le hago para encarar eso? había que ingeniárselas con los hijos más que enviarlos a otros lados (bosque, psicólogo, maestros de apoyo, etc.)
Podríamos decir que dichos comerciales giran en torno a “no hacerse cargo de los hijos” para que otros –el mercado- se haga cargo de ellos. Y vaya que en un parque de diversiones tiene que haber un mínimo de orden: comprar el boleto, hacer filas, usar adecuadamente cada espacio, cada instalación, etc. justamente para poder seguir jugando, divirtiéndose; siendo la lógica del deseo, que dictaría algo como “si quieres jugar y divertirte, tienes que seguir ciertas reglas que te permitan disfrutar” A diferencia del goce que sume en la angustia, pues se pretende disfrutar sin bordes, lo que aparece es como en el sueño de angustia: una satisfacción tan intensa y directa de los deseos, es una pesadilla. De ahí que la sabiduría china advierta “¡Ten cuidado con lo que deseas!” así como reza la maldición gitana: “¡Qué se te cumplan todos tus deseos!”
Con lo cual se apreciarían dos posiciones: la de la casa en donde aparece la no corrección, sino la lógica de “me causas problemas, entonces vete, no puedo contigo” Pero he aquí que ha surgido una nueva respuesta: “mandarte al bosque” Como ahora incluso se ha planteado con la construcción del nuevo estadio: los padres al estadio y los hijos al bosque. La cuestión elemental sería y ¿Cómo se piensa que regresen esos hijos? ¿Qué circuito perverso se ha instalado? ¿Hacer cosas para que mejor me envíen al bosque?
Cada sociedad tiene los ciudadanos que se merece, es decir, que produce, así que lo que apreciamos también en dichos comerciales es una muestra de las diferentes posiciones subjetivas tanto de padres e hijos. Finalmente ¿Qué problemáticas se producirían de tales cuestiones?
* Psicoanalista. Profesor y supervisor Área Clínica. Facultad e Psicología. Universidad Autónoma de Nuevo León en Monterrey, Nuevo León, México. Miembro de la Sociedad Mexicana de Criminología, Capitulo Nuevo León. Donde funge como secretario de la comisión de Salud Mental. Miembro de Anemos, clínica psicoanalítica. camilormz@gmail.com
[1] Citado por Freud (1905) El chiste y su relación con lo Inconsciente, pp.15. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, 2000
[2] (Cfr. Capítulo VII Sobre la psicología de los procesos oníricos. En Freud, S. (1900) La Interpretación de los sueños. Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu, 2000. Tomo IV y V.
[3] Witz es la palabra alemana con la cual Freud aborda las laberínticas relaciones entre los deseos y eso que se presenta en el humor, la gracia, agudeza, esas situaciones chistosas, jocosas. Cfr. Freud, S. (1905) “El chiste y su relación con lo Inconsciente” Obras Completas. Tomo VIII. Buenos Aires: Amorrortu.
[4] El día de hoy 15 de septiembre 2008, apareció en la prensa escrita en Monterrey, Nuevo León, México. Un fatal accidente en donde una niña pequeña perdiera la vida al saliera proyectada del parabrisas de un automóvil, debido a que su padre manejaba alcoholizado a exceso de velocidad., llevando a su familia. De ello podríamos decir que el no freno del padre para beber y manejar, es decir, la no regulación de su pasión por la bebida, le han hecho perder a su bebita. Por la bebida pierde a bebita. Como asalta a la vista entre bebida y bebita se produce un efecto de sentido metonímico. Que como bien dice la sabiduría popular “Estaba más presto para la botella que para la batalla” o también por la botella a perdido la batalla
Wednesday, September 03, 2008
por
Cuando preguntaban a Freud sobre los vericuetos del amor, no tenía empacho en decir que se preguntara a los poetas, a los artistas. ¿Por qué dar esa respuesta y no ceder a la tentación de desplegar una suerte de maestría explicativa sobre qué es el amor? ¿Será que al explicar se reduce? ¿Será el amor un imposible de explicar, de asir?
Al explicar el amor sucede lo mismo que con los chistes, se le pierde el chiste: aquello que podría producir las risas y carcajadas más intensas, se escurre diluyéndose en explicaciones serias y ordenadas, a la manera de números o incisos clasificatorios. Hay quienes gustan de la poesía pero no de las sesiones explicativas o críticas sobre la misma. Pues ese otro lenguaje que habla sobre el lenguaje de la poesía, se pretende serio y formal, no juguetón y lleno de figuras como aquello que va tejiendo lo mismo la poesía que los chistes. Por ello al desplazar la pregunta sobre el Amor hacia los artistas y poetas, Freud estaba asegurando el carácter enigmático del Amor, la imposibilidad de decirlo todo de una buena vez; eso que después Jacques Lacan dijo refiriéndose al carácter inherente del medio-decir de la verdad (Le mi dire de la verité) pues faltan palabras para ello. Lo mismo el Amor, es un imposible de asir.
La actividad clínica psicoanalítica se centra en el Amor. No para explicarlo o reducirlo, sino para tomarlo como motor de su experiencia. Ahí donde otros dicen un montón de tecnicismos des-afectivizados (relaciones de pareja, adicciones, problemas de conducta, trastornos de carácter, conflictos sexuales, problemas académicos, etc.) el psicoanálisis aborda el malestar y sufrimiento desde el Amor (Amor a si mismo, Amor a otros, Amor a algo, Amor al trabajo etc.) como una posibilidad de sostenerse en la vida a partir de una posición singular de hacer y de vivir.
El milagro del Amor no puede ser descifrado a completud, pues se desvanecería al instante. Es decir, no a la manera del desciframiento del mapa del genoma humano. Pero no por ello abandonamos la posibilidad de decir dos o tres cosas sobre el mismo.
El Amor es un milagro que irrumpe creando un hueco, a partir de una grieta que no termina de abrir y cerrarse a voluntad. No hay palabras suficientes, abandonamos todo intento por buscarlas, se habla con lo que hay, con lo que se dispone. Si en la obra de Freud se menciona a la sexualidad como origen de todos los malestares, no es en tanto sexualidad reducida a las nociones biológicas de libros, sino a la sexualidad como Eros. De ahí que hablar de sexualidad en psicoanálisis es hablar del Amor con todas sus implicaciones y consecuencias. De “eso” que no está dado de nacimiento, pues hemos perdido toda regulación instintiva, y que tiene que devenir en la interacción con la cultura, con la lengua que nos ama: la lengua materna que nos nombra, nos llama y consuela; e inscribe el cuerpo erógeno en el simple organismo desarticulado. De ahí que el Amor sea un imposible de asir, completa y directamente, sino por rodeos y rodeos, alusiones y juegos; de perderse jugando para encontrarse. Donde la apuesta de todo Amor podría ser: ¿Se desea seguir jugando?
Thursday, August 21, 2008
Friday, August 15, 2008
Monday, August 11, 2008

Wednesday, August 06, 2008

MURIENDO A EXCESO DE VELOCIDAD
por
Camilo Ramírez Garza
Unos instantes antes de que cambien las luces del semáforo, arranca a toda velocidad que casi se estampa con otro que no se ha detenido ante la luz ámbar. Mientras otros a gran velocidad surcan las avenidas sin freno alguno. Después de todo la misma ingeniería vial se ha diseñado para quitar semáforos y bollas, so pretexto del “tiempo perdido” en embotellamiento (pasos a desnivel, puentes viales, etc.) mismos que otrora regularan la velocidad. Ahora todo mundo, o la mayoría, avanza a gran velocidad, siempre hay prisa, siempre hay premura, que pensar en disfrutar la lentitud de un paseo se vuelve imposible. Ya no se sabe esperar.
Recientemente en un lapso de dos semanas acontecieron fatales accidentes automovilísticos, justamente en una avenida, como lo es la Ave. Garza Sada, en donde recientemente se realizaron diversas adecuaciones (puentes elevados y en desnivel) a fin de eliminar los semáforos y agilizar la vialidad. Por lo que un automovilista al transitar por dicha avenida viniendo de la Ave. Félix U. Gómez, Morones Prieto o Constitución, se encuentra con un solo semáforo enfrente de la colonia Nuevo Repueblo, posibilitando desplazarse hasta la carretera nacional sin freno alguno. Motivo por el cuál la autoridad vial se ha dado a la tarea de instalar diversos agentes que monitoreen la velocidad de los automovilistas, mediante la medición de la velocidad vía radar.
Independientemente de la regulación de la autoridad, me interesa comentar, en este breve espacio, respecto a la pasión por la velocidad que tiene como efecto la muerte al volante. Partamos de la pregunta elemental: ¿Por qué manejar a altas velocidades? Alguien podría responder que por prisa, después de todo el mandato actual es “¡No hay tiempo que perder!” (Trabajo, escuela, diversión) todo se realiza deprisa. Si así fuera el caso, tendríamos que pensar que entonces nuestras premuras podrían ser peligrosas: se tiene tanta prisa por llegar aprisa, pero justamente esa prisa puede hacer anticipar o adelantar la muerte. De ahí la sabiduría del dicho: “Voy despacio que llevo prisa” El cual reconoce lo gozoso de la prisa y la urgencia, ¡La emoción! Y justamente por ello sugiere el freno, es decir la regulación del acceso directo al goce total, a fin de poder llegar, mantenernos con vida.
Es justamente porque la velocidad pone en juego el exceso de la vitalidad, primero de la máquina y después la propia, mediante la ilusión de ser-uno-con-la-máquina, de ahí la sensación de alcanzar la “libertad” al acelerar el automóvil, sentir la vida en el borde de la muerte. No por nada Andy Warhol, artista norteamericano representante del Pop-Art plasmará en diversas obras el accidente de automóvil. Así como también James Dean dará culto a la velocidad, al grado de perder la vida por es misma pasión. Basta con ver cualquier comercial de automóviles: todos son manejados a altas velocidades, al tiempo que se garantiza una excesiva seguridad. ¿Y no será que por sentirse tan seguros, se escurre por ahí el peligro, por la misma excesiva confianza de acelerar y acelerar al cabo las bolsas de aire frontales, las cortinas de aire, los censores, frenos ABS, harán su función? Y ¿Qué no decir de todas las medidas de la biotecnología (operaciones, fármacos, prótesis, seguros de gastos médicos, etc.) que pueden recibir al accidentado, dándole la ilusión de que es posible arreglarlo todo? ¿Acaso todo es remplazable?
Morir al volante constituye un exceso de pasión por la velocidad, produce lo mismo que mirar desde una gran altura: algo se suscita en el terreno de gozar inmensamente (in-mensamente, ¡mensamente!) al quitarle todo freno y regulación al acceso al goce, mediante el encanto del mercado que manda: ¡Tienes que gozar! ¡Ser lento es feo, aburrido! ¡Todo debe de ir en un dos por tres…en infinitum! Lo cual deja desprotegido y puede encaminar hacia la muerte; mientras que la restricción al introducir la frustración posibilita desear y experimentar culpa, y por lo tanto reparar, en si, ser una protección frente al deseo sin borde ni limitantes (goce) que en el caso vial es la función que desempeñan los semáforos y las bollas o topes.
camilormz@gmail.com
Wednesday, July 30, 2008
Wednesday, July 23, 2008
Tuesday, July 22, 2008

En la actualidad, más que en otros tiempos, existen demasiadas nociones sobre el conocimiento especializado, los expertos y especialistas abundan. Que dar una opinión desde el sentido común pareciera una acción imposible, pues habiendo tantos expertos habría que preguntarles a ellos. De ahí que uno de los efectos del conocimiento especializado, la impotencia del resto. Que en el caso de la función paterna y docente se mantiene la ilusión de que se requeriría más información para elegir estrategias más idóneas. Cuando se obvia lo esencial: ¿Quién es ese –hijo o alumno- para mí? Para después plantearse: ¿Cómo me las voy a ingeniar para sacarlo a delante? Pues todo maestro y padre es un tipo de amo, un tipo de autoridad, de autor creador.
Freud decía que regularmente cuando se discuten temas sobre física o ingeniería nadie duda en ceder el uso de la palabra a los expertos, pero tratándose de psicología todos opinan, pues todos somos capaces de construir ideas respecto a nuestra vida, el humano, la sociedad, lo divino, lo político, etc. En sentido más elemental, todos poseemos una psicología en tanto todos hacemos psicología desde el momento en que buscamos e interpretamos nuestra realidad circundante: todo Yo es delirante, pues construye conocimiento, sentido.
El problema actual (la llamada declinación de la función parental) que afecta a maestros, padres, ¡A toda figura de autoridad! es la de pretender dar lo que el otro quiere y no lo que necesita. Que esa es más bien la lógica que organiza el mercado: decirle al otro lo que debe hacer (desear, comprar, ser, preocuparse, etc.) Que esté a gusto y conforme, como un cliente o usuario más. En vez de que sean –en el caso de la educación- el esfuerzo y las frustraciones las que vayan ejerciendo su influencia en el aprendizaje de responder a las consecuencias de los propios actos.
Pareciera que la educación actual es una educación sin consecuencias, pues algunas de ellas se consideran peligrosas o violentas; los maestros y padres ya no encaran los problemas, sino que se des-implican gracias a los discursos “especializados” ¿Será el cerebro? ¿Tendrá TDAH? ¿Será una cuestión genética? Llevando al sujeto a hacerse a un lado de toda responsabilidad de sus actos bajo la bandera de la “baja autoestima” “los problemas emocionales, psicológicos”, neurológicos, genéticos, etc. No digo que las dificultades no existan, ¡claro que existen! Pero precisamente por que existen en un contexto particular (ante alguien) es que se deben atender ahí donde surgen, en la casa y en el aula, y no remitir todo a “otros lugares” Y no me refiero solo al hecho de referir al el especialista (psicólogo, neurólogo, genetista, etc.) para que desde su fantasía (la del maestro y del padre y madre de familia) el especialista “arregle todo” y devuelva a un alumno aplicado que haga las tareas, ponga atención en el salón, tienda su cama, respete a sus mayores, cumpla con las labores del hogar, no tenga miedo, siga las reglas, sea crítico ante la vida, etc.
¿Qué es lo que le daría usted a su hijo o hija? ¿Lo que el o ella quiere o lo que necesita?¿Qué haría usted, estimado lector, lectora, para formar hijos que aprendan de sus experiencias, que puedan ser independientes, que se las puedan ingeniar con la vida, incluso cuando usted ya no esté? ¿Qué es lo que usted, padre, madre, maestro desea para esos niños y jóvenes que tiene ante usted? ¿Cómo se las arreglará usted para, aún y contando con la orientación de un especialista, encarar la educación de su hijo o alumno de una manera activa, proponiendo algo? Pues incluso, con presencia de dificultades psicológicas, neurológicas o genéticas, la influencia que se puede ejercer desde la experiencia familiar y docente es vital para salir adelante.
camilormz@gmail.com
Wednesday, July 02, 2008
Wednesday, June 25, 2008

Bullying: el otro “amadodiado” y el “yotro”
Por
Camilo Ramírez Garza
Quines leen éstas líneas asisten a un acontecimiento sin igual que me llena de alegría: la invención de dos conceptos, es decir dos neologismos a partir de los cuales, en calidad de artefacto, podemos abordar algo “con nuevos ojos” o más bien con nuevas herramientas, como lo es el lenguaje: estos conceptos son, “amadodiado” y “yotro” Mismos que nos permitirán abordar algo que está en juego en el llamado Bullying: el otro.
A manera en como Freud aborda en “El chiste y su relación con lo Inconsciente” eso traumático que no desea reconocerse y que se desplaza a otras figuras del lenguaje, sirviéndose del juego de palabras, tomemos dos Witz (en alemán Witz se traduce al español como “chiste” pero posee otras acepciones: humor, agudeza, perspicacia; refiriéndose a esas ocurrencias que “ponen el dedo en la yaga” y que en nuestra lengua nombramos retruécanos, refranes, adagios, adivinanzas, albures, madreadas, cabúl fino, calaveras, taponedas, etc.) juegos de palabras que hacen vehículo a eso traumático que es imposible de agotar (significar) como lo es la sexualidad (amor) y la muerte, para aproximarnos a entender lo que está en juego en eso que se ha llamado, Bullying –con todas sus variantes- o acoso escolar.
“Portamos en el cuerpo eso que ustedes llevan dentro; los hacemos sentir dioses”
Dice José Emilio Pacheco, Fenómenos
“¡Y lo único que no te perdono es que no estés aquí para poderte decir….!” Dice una mujer atormentada, personaje de un chiste grafico salido de la pluma de Quino.
En ambos Witz´s aparece ese otro, al que se le pega, insulta, agrede, odia pero igualmente se necesita (ama) para que esté ahí para recibir algo, ¿Un regalo? ¿Un insulto?; cumple un papel especular: ser ese otro necesario con el cual constituirse-acompañarse. Para que haya un Yo tiene que haber un no-Yo, el otro. “Al verte entonces sé algo de lo que deseo” Lo humano se constituye por la mirada de ese otro especular, que nos mira, habla, toca, acaricia, nos ama, nos odia, ese otro llamado en psicoanálisis lacaniano, el gran Otro (madre, cultura, Dios, etc.) Diferenciado del otro con minúscula, el semejante, el par. Desde donde proviene la rivalidad, lo mismo que la ambivalencia.
Al decir Sartre que “el infierno son los otros” basta con retomar la noción psicoanalítica básica: “El yo es otro” se constituye exo- (desde afuera) por la mirada y escucha de quines van haciéndole un cuerpo, al tiempo en que se asume la propia imagen, tanto en el espejo como en el “espejo” de otros. De ahí que lo que se mira y supone en otro, no es más que el propio mensaje venido desde afuera, de manera inversa –dirá Lacan. Lo más extraño (alien) será lo más propio, lo más familiar. “Lo que soy yo mismo no puedo verlo/Lo que veas en mi no puedo esconderlo” dicen los estribillos de “Desfile de antifaces” de Fernando Delgadillo. De ahí que la discriminación sea la puesta en escena del odio al goce del otro; a las formas de gozar (vivir, trabajar, disfrutar, etc.) que le son propias y que se “envidian” ¡Que calan por los ojos! que provocan el deseo que se clava por vía de la mirada.
De ahí que se precipite la agresividad como “ese” lugar que atrapa en la imagen especular del otro: el otro me mira, el otro me dice, el otro me observa, el otro me odia, el otro me critica, el otro es débil, el otro me mete el pie, el otro se ríe de mí, el otro se burla, el otro debe de morir….¿No será acaso también el lugar del otro, ese que se desea ubicar preferencialmente como el lugar del malestar por excelencia? ¿Si estoy mal es por los otros, yo soy una simple y desprotegida víctima más? ¿Y si cambiamos las expresiones anteriores por es las de amadodiado y el yotro? Vemos entonces que en el otro siempre hay algo de yo, al igual en el amor algo de odio.
camilormz@gmail.com
Friday, June 20, 2008
Algunas de dichas dificultades aparecen como efecto de las transformaciones del ámbito educativo afectando los lugares y funciones de los que ahí participan, que a ejemplo de la empresa busca homologar sus procesos mediante las lógicas de calidad educativa, tal como regula las del mercado, así como por la declinación de un tipo de autoridad que otrora hiciera funcionar las cosas. Hoy los discursos políticamente correctos (derechos humanos, víctimas, etc.) plantean la democracia y transparencia a todos los niveles, que ejercer la docencia en estos tiempos se vuelve una tarea titánica, pues antes se podía resolver en lo privado situaciones que hoy tocan el ámbito público, como lo es decidir el castigo a un alumno que he hecho algo en la escuela, por parte de un noticiero vespertino que hace enlace en directo y llama a la sociedad y diferentes secretarías a emitir su juicio, a la par de que consulta con los expertos, que como bien lo señaló André Bretón, “lo saben todo, pero nada más”.
Es en este contexto donde se presentan dichas dificultades. ¿Cómo cuáles? Alguien le dijo o insultó a alguien; que un niño no quiere trabajar, que se porta mal, que tiene problemas de conducta, que tiene problemas de autoestima, que no pone atención, que no hace las tareas, que se la pasa distraído todo el tiempo, etc. etc. expresiones que si notamos a detalle, funcionan como lugar común que nos dejan sin saber nada, por lo que habría que analizar el caso en lo particular: 1) ¿Qué se dice que hizo el niño o niña en cuestión? 2) ¿Ante quién? 3) ¿Eso que se dice que hizo, cómo lo entiende, como lo toma quién ahí funge en el papel de la autoridad, maestro, directivo, padres, etc.)? 3) ¿Cuál fue la respuesta del maestro ante lo que hizo su alumno? Es decir, ¿Cómo encaró el maestro (padres, gobernantes, etc. cualquier persona en el lugar de autoridad) “eso” que se presenta como una dificultad en su práctica? 4) ¿Cómo respondió el alumno? Es decir cuáles fueron los efectos.
Tales puntos pueden orientarnos en nuestra labor docente, posibilitando responder a eso que sucede que se considera problemático; más que sacarnos de ella refiriendo con un especialista al alumno (pues incluso aunque el alumno sea remitido con el psicólogo el maestro no queda anulado respecto a la función de educar) es plantearnos encarar, es decir, implicarnos en lo que sucede ante nosotros, en última instancia todo maestro ante el cual se presenta una x problemática debiera preguntarse: ¿Cómo me toca, qué me plantea eso que el alumno hace? ¿De qué forma participo también yo-maestro-padre-directivo-autoridad, etc. en eso de lo cual digo que es un problema en mi trabajo y función? ¿De qué forma respondo (me hago responsable) de lo que sucede?
Preguntas que inscriben lo que acontece en un contexto determinado (escuela, casa, etc.) Ya que a menudo la consideración a priori de un “problema que alguien trae” bajo diferentes figuras neurológicas, genéticas, psicológicas y la familiares, en donde se le adjudica “el problema” a algo más (una enfermedad) fuera de la competencia de quien “ve” lo que sucede (los maestros y padres a menudo dirán que es un problema de la familia, del cerebro del niño o de la escuela) des-implicándose de responder ante lo que su alumno hace, es decir, lo más elemental: proponer algo para solucionar el o las cosas que son mis problemas de mi práctica, y no “los problemas” a secas de ese alumno.
Una de las dificultades que a desde siempre se comenta es el predominio de la memorización por encima de la comprensión por parte del alumno (¿También del maestro?) de los contenidos del curso; que éste solo está buscando “pasar” la materia sumando porcentajes en vez de atravesar por una verdadera experiencia de aprendizaje en donde desarrolle habilidades que lo faculten para desplegar su acción en el campo laboral. Que los alumnos asistan a clases movidos por el deseo de aprender y no que estén al limite de faltas y calificaciones mínimas aprobatorias, etc. Para explicar semejantes malestares educativos se arguyen a diferentes lugares comunes, desde la pérdida de valores, pasando por la baja autoestima, hasta la poca responsabilidad y condena de ésta generación, etc. etc. Sin embargo si atendemos seriamente al hecho que se proponía anteriormente, cada institución educativa, cada escuela produce cierto tipo de alumnos, tendríamos que plantearnos la pregunta ¿Cómo participa la escuela en ese síntoma que algunos de sus alumnos padecen?
Llama la atención que es justamente la misma escuela la que se organiza matemáticamente en base a los criterios de evaluación. Es el mismo sistema que plantea ponderaciones. Y eso apunta al centro del asunto ¿Cómo es que, por un lado se plantean como requisitos para “pasar” la materia cierto número de asistencias y calificaciones mínimas aprobatorias, y por otro lado se espera que sean las excelsas virtudes trascendentales y búsqueda de la sabiduría las que debieran avivar la voluntad de los alumnos al asistir al salón de clases? ¿Cómo esperar un afecto diverso? ¿Cómo vincular al alumno durante su formación con los requerimientos de su campo laboral de la actualidad, si éste no va a disponer precisamente de un trabajo en donde desplegar dichas habilidades?
Ciertamente que la escuela desde su invención ha crecido aritméticamente. Motivo por el cual se han realizado disposiciones, programas, políticas educativas, criterios de acreditación, competencias para cada área y grado, sin embargo lo que se debe de transmitir la escuela no está en los programas estandarizados que homologan los procesos de presentación de información, calificación y evaluación, que tienen el objetivo de agilizar la administración de información (¿Qué, cómo, cuándo se hace que cosa?) es decir, no vendrán de la cuantificación de la experiencia de aprendizaje, sino del vínculo particular donde se produce esa experiencia que es el aprendizaje: la relación entre el alumno y su maestro. En donde cada uno participa de cierta forma especial: el maestro mirando y significando a sus alumnos, deseando algo para ellos más allá de la sola acreditación de la materia, en ese sentido, solo aquellos docentes apasionados con su función podrán transmitir algo, ser modelo que sostenga y permita un acompañamiento con sus alumnos. Pues el maestro, al igual que el psicoanalista, transmite más por lo que es que por lo que dice. Aquí cabría que cada maestro se planteara la pregunta en singular, para cada alumno ¿Quién es mi alumno(a) para mí? ¿Cómo participo en su problema? ¿Cómo puedo participar e involucrarme en la solución de su problemática? Qué, más que “pasarle la pelota” a otro, incluso especialista ¿Cómo encarar dicha situación desde la función que nos vincula?
Friday, June 13, 2008
Monday, June 09, 2008
SEMINARIO:
¿ Y AHORA QUE… ?
a cargo de:
Camilo Ramírez Garza*
DIRIGIDO A: estudiantes y egresados de facultades de psicología
FECHA: jueves 12 de junio 2008
HORARIO: 18:30-21:30 hrs.
LUGAR: Café 16mm. Serafín Peña 746 Sur. Entre Padre Mier y Matamoros. Centro de Monterrey
COSTO: $ 200 pesos (Café o refresco incluido)
INFORMES:
83 46 20 09
Celular 0448 11 501 97 39
camilormz@gmail.com
ARGUMENTO:
Las realidades superan toda teorización. A menudo quines terminan sus estudios universitarios carecen de lo más elemental: ¿Cómo buscar y conseguir un trabajo? ¿De qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuánto?...
Interrogantes con las cuales se intenta abrir la experiencia laboral: ofrecer los conocimientos y saber-es que uno supone que posee. Como toda experiencia, hay que transitarla para advertir sus efectos; no hay a priori garantizado, todo es una búsqueda, cambio y apuesta, nada está dado.
Con ese talante nos disponemos abordar, por vez primera, acerca de la experiencia de buscar empleo en un campo particular como es el “psi”[1] Pues ¡No hay nada escrito! o al menos es tan privado y exclusivo que no circula en lo público, de eso no se habla ni se enseña, ¿Cómo cobrar? ¿Cuánto cobrar? Parecieran temas malditos, proscritos de ciertos ámbitos. En el contexto de la postmodernidad en donde lo seguro es lo inseguro; los puntos de apoyo (trabajo seguro, ahorro, seguridad laboral, etc.) se flexibilizan al grado de tambalearse; solo quines asuman ese riesgo podrán inventarse otras vías para subsistir y proponer algo, desplegar una práctica; los que no, se quedarán pegados padeciendo los efectos de ese malestar llamado homogenización de procesos, conocida también con el nombre malévolo de “calidad en el servicio”
* Licenciado en psicología (UANL) Maestría en psicología clínica. Especialidad en psicoterapia (UANL) Doctorando en Artes y Humanidades (ICAHM) Docente y supervisor área clínica. Facultad de Psicología (UANL) Escritor periódico El Porvenir. Atención clínica psicoanalítica a niños, jóvenes, adultos. Miembro Sociedad de Criminología Capítulo Nuevo León. Miembro de Anemos, clínica psicoanalítica. Blog: “Entre broma y broma…la verdad se asoma” http://camiloramirez-garza.blogspot.com
[1] ¿Se tratará en verdad de un campo? ¿Será acaso tal noción –la de lo psi- la que introduce ciertas dificultades y malestares en la búsqueda de empleo del egresado en psicología, quien intenta hacerse de un trabajo, labrarse un nombre en el ámbito laboral?
Thursday, May 15, 2008
Esa noción que recientemente se ha introducido con la palabra en lengua inglesa Bullying y los angilisismos buleado, buleador, etc. para dar cuenta de algo que sucede en el ámbito escolar y que tiene que ver con los golpes y las burlas a alguien, ahí donde otrora “el cabul” “el choteo” “la carrilla” “el carro” dibujaran una realidad diferente. Al ser una generalización –el bullying- que homologa cuanta agresión suceda en la escuela, no contempla la singularidad de cada situación, es decir, ¿A qué le pega alguien cuando pega a otro? Pues se trata de un acto singular. No todo el mundo “ve” y “le pega” a lo mismo. Las preguntas se responden de manera singular. En ese sentido ambos, tanto el que pega como el que es pegado, poseen un vínculo especular, en donde el otro es mi reverso, sea como manifestación o materialización de la agresión o como polo pasivo en donde se “ve” que algo se porta, pero justamente ahí donde se pone algo por la mirada de quien mira, el terreno de “lo no visible”. En ese sentido, quien golpea mantiene un lazo con “eso” que ve del otro, haciéndole mirada, y que busca atacar; “¿Te haz dado cuenta de cómo me mira ?… Me mira como diciéndome…” Las interpretaciones se multiplican al por mayor, cada quien debe reconocerse en “eso” que le hace mirada (que odia-ama) y le implica un acto de ataque, de golpe o de burla a “eso” del otro que me concierne (“Solo lo semejante conoce a lo semejante” dice Aristóteles) y que por lo tanto es compartido. Lo más extraño y lejano, es al mismo tiempo lo más propio. “Donde ello era Yo debo devenir” –ha dicho Freud. En ese sentido por ejemplo, aquel que dice cosas a la fealdad, defectos, incapacidades de otro, de igual forma participa de “eso” que ataca (ama-odia) en el otro, también se siente marcado por eso que supone en el otro, su fealdad e ignorancia, ser looser, etc., ya que se recibe el propio mensaje pero de manera inversa, -a planteado Jacques Lacan. Como lo ha propuesto la sabiduría popular en nuestra lengua: “El león cree que todos son de su condición”
Si decíamos que el amor y el odio son dos caras de la misma moneda, entonces preguntamos ¿Es el bullying el único amor posible en la escuela? Incluso yendo más allá, ¿Son aquellos golpes que un esposo u esposa dirige a su cónyuge, la única pasión (afecto) que le puede otorgar? ¿A qué se pega cuando se pega? ¿Qué se mata cuando se mata? Interrogantes que apuntan hacia la búsqueda del sentido del golpe, del insulto, del ataque al otro, (¿Por qué el otro me es molestamente peligroso? que no es más que otra forma de vincularse con lo “aberrante” no reconocido de sí mismo: algo veo en ti que me mira y me señala, por eso debe de desfallecer, acabarse, morir.
Si por otro lado, la noción del bullying es inscrita en la de la victimología de los cuentos estrechos donde solo existen “buenos” y “malos”, los derechos humanos, “la victima y su verdugo”, historias simples y huecas donde parece ser más el desfogue condenatorio su objetivo, entonces no estaremos advirtiendo su sentido, es decir, su anudamiento, el lazo entre quines ahí convergen y se implican: quien da algo y recibe igualmente algo ante las miradas de quines solo cuantifican los datos, delimitan, depuran y correlacionan variables, a fin de pretender hacerlas desaparecer “oportunamente” mediante una actividad preventiva, por demás patética, que en primera instancia da risa a quines ahí conviven bajo esos formatos: golpes al cuerpo como registro en lo Real de ese otro, especular, como una cierta insignia con un dejo de nostalgia que no se resiste a olvidar y rememorar a ese gran Otro, demandándole que finalmente haga algo.
camilormz@gmail.com
Wednesday, May 07, 2008
Wednesday, April 23, 2008
Wednesday, April 02, 2008
Camilo Ramírez Garza
Sin embargo muy pronto se perdió su principal aporte: se intentó codificar toda su experiencia, volviéndose escuela, instituto de formación y asociación política, en donde las pugnas por el poder, terminaron por casi destruirlo. Llevando al mismo Freud, en vida, a permanecer periférico a la misma asociación internacional (IPA) que había creado. ¿Sus efectos? Se dejó de escuchar para controlar y dispensar un poder. Aún se seguía nombrando “psicoanálisis”, pero era lo más contrario al legado freudiano: estar directamente atendiendo la cotidianidad (sueños, lapsus, chistes, errores, etc.) Todo se volvió teorías cerradas, que a priori, explicaran la totalidad de la vida humana. De tal manera que en pocos años nociones como sexualidad infantil, inconsciente, interpretación de los sueños, lapsus, psicoanálisis, asociación libre, resistencias, transferencias, complejo de Edipo…impregnaron la totalidad de la cultura al grado de volverse nociones universales ampliamente aceptadas. Que más que aportar algo nuevo, se volvían caricaturas inservibles, respuestas para todo. Así fue como el psicoanálisis fue “herido de muerte”: volviéndose un saber dogmático, que solo hay que estudiar y aplicar a todo lo que se mueva: pacientes, sociedad y arte. Las quejas y demandas no tardaron en llegar, existieron algunas acertadas criticas en torno a lo cerrado del -mal considerado- edificio teórico freudiano, lleno de candados, pues se consideraba que cualquier critica y ataque debería provenir de las resistencias de quien las realizaba, tal como el padre del psicoanálisis lo dijo en alguna ocasión, pero él refiriéndose a la cerrazón ideológica y moral de la Viena Victoriana de su tiempo, particularmente al ámbito médico universitario.
A partir de ese malestar del psicoanálisis, tendiente a estar encerrado en una academia y asociación obsoleta, sujeto a luchas de poder político y económico, cuando no relegado a los limites del consultorio, ahora más parecido a la psiquiatría, más farmacológico o a la psicología clínica u humanista, lleno de jerga hueca que no sirve para nada, que no aporta nada, surge una actividad de transmisión que busca atender la cotidianidad de aquellas inquietudes surgidas en nuestra comunidad. Como fue el caso de la Profa. Magdalena Álvarez Castillo, quien disparara a sus hijas y se suicidara posteriormente, tan solo hace unas cuantas semanas en el municipio de Hualahuises.
Este caso, paradigmático, nos muestra algo: 1) la deslocalización de la locura de la cultura 2) los efectos de la reducción excesiva de la causalidad psicológica a aspectos meramente neurológicos, genéticos, adicciones, etc. mismos que se dejan sentir también en el malestar de la escuela: ahora los alumnos no solamente son referidos con el médico psiquiatra o psicólogo, sino también con el neurólogo; en pocos años seguramente se les sumarán el genetista y el ingeniero genético. 3) la urgente necesidad de aproximarse a los casos desde los propios elementos que el caso aporta, más allá de remitirlo a una teoría psicológica, neurológica o estadística, generalizante, que intente explicar la totalidad de lo que acontece en nuestra cotidianidad.
Es por ello que la Facultad de Psicología de la UANL, en conjunto con la Unidad de Servicios Psicológicos, se plantea realizar actividades de transmisión del psicoanálisis tituladas Psicoanálisis Itinerante (seminarios, conferencias, charlas, talleres, etc.) en las diversas dependencias prestadoras de servicios (DIF, escuelas, empresas, medios de comunicación, comisiones de derechos humanos, etc.) encaminadas, más allá de dar una respuesta ya acabada, plantear formas de escucha, reflexión e intervención en cada caso particular. De igual forma se extiende a la comunidad la invitación al Seminario de Psicoanálisis, todos los lunes de 12:00-14:00 hrs., en el auditorio de la facultad de psicología (UANL) Mitras Centro, Mty. Entrada libre, actividad a cargo de Héctor Mendoza y Camilo Ramírez.
camilormz@gmail.com
Saturday, March 01, 2008

La experiencia mística comprende atravesar por una vivencia intensa con lo inefable: aquello que está más allá de las palabras. En donde solo la des-materialización de la palabra -vía el silencio y el grito, ambos presentes en la música- puede acompañar y hacer soportar el cuerpo en un atravesamiento por lo estrictamente vital del ímpetu más básico de la vida y su fluir perpetuo.
La música con sus vibraciones intensas hace calar hondo aquello que solo puede ser dicho de manera sugerida. Por ello desde la antigüedad el producir sonidos en base a cierto ritmo tenía el objetivo de unir al hombre con la divinidad; lo terreno con lo celeste, el tiempo con la eternidad, fuera para invocar o alabar al Dios, unido al danzar formando rituales sagrados (amado y temido) San Agustín dirá que “Cantar es orar dos veces”; con sus respectivo opuesto: algunos de los grandes compositores, hoy clásicos (Mozart, Beethoven, Bach, etc. ) fueron considerados en su tiempo, adoradores del diablo, pues su música hacía retumbar las grandes construcciones acostumbradas a acordes menos intensos, como eran los cantos gregorianos, cantos permitidos por la liturgia, que la intensidad de algunos instrumentos se asociaba con el culto a Satanás. (“El que come y canta, loco se levanta” “De música, poeta y loco, todos tenemos un poco”) Mostrando con ello ese otro vínculo de la música con lo vital de la vida, con lo intensamente erótico: los afectos suscitados en el espectador creían hacían “despertar” a ese cuerpo medieval (cuerpo de pecado, concupiscente, al que había que someter a la penitencia, ayuno y oración) relacionado con el pecado de lujuria, concupiscencia, es decir, con el diablo; lo finito e imperfecto, la ignorancia, la enfermedad y la muerte. Aún y en la actualidad continúa pendiendo dicho lastre sobre el rock y el heavy metal. Pero ahora bajo ideas más acordes al discurso biopolítico: se dirá que se ha comprobado con quien sabe cuantas estadísticas, que cierto tipo de música producen ciertas conductas criminales (agresión, violencia, suicidio, homicidio, etc.) sin bien ya no se puede argumentar la presencia e influencia del diablo (¡Estamos en el siglo XXI en donde las neurociencias y la genética comandan las explicaciones sobre lo humano!) se plantea que ciertas músicas transforman y afectan de una determinada manera ciertos procesos neuroendocrinos ocasionando problemáticas, así como su contraparte igualmente absurda e ignorante, si se escucha cierta música durante la gestación en el vientre materno, se puede desarrollar una inteligencia superior, más habilidades, prevenir enfermedades, etc. Perdiendo de vista lo que el arte de la música aporta y ha aportado desde sus orígenes: ser vehículo de expresión de todas esas cosas que no pueden ser dichas en palabras, pero que articuladas, hechas melodía, pueden si acaso, tocar, eso imposible de asir del todo. Pensemos ¿Qué sería del amor sin José Alfredo, Manzanero, Dalesio, Vicente y Paquita?
Ahí es donde irrumpe el Heavy Metal con su ímpetu, no de destrucción como lo etiquetará ignorantemente el conservadurismo, sino creativo, siendo una vía privilegiada para tocar las paradojas y angustias humanas entorno al poder, el amor, la vida y la muerte, la eternidad, el más allá, los miedos y ansiedades.
camilormz@gmail.com
Thursday, February 14, 2008
Por
Camilo E. Ramírez Garza*
“Jamás olviden que nada de lo tocante al comportamiento
del ser humano en tanto sujeto, puede escapar
del sometimiento a las leyes de la palabra”
J. Lacan, 1956 “Las Psicosis”
El pasado domingo 3 de febrero a las 6:30 a.m., en el municipio de Hualahuises, N.L.[2] la profesora Magdalena Álvarez Castillo, de 43 años, empuñando una pistola calibre .38 especial -herencia de su padre- disparó a sus hijas mientras dormían: a Mónica de 9 años, en la cabeza, falleciendo al instante; Magdalena de 18 en el tórax y a Cinthia de 20, en la sien, para finalmente suicidarse. Magdalena y Cinthia se encuentran aún internadas en el hospital.
La noticia se transmite, se va construyendo “un caso público”; que para efectos de lo que se desea transmitir, poco importan los hechos en sí, lo que éstos podrían enseñarnos; viéndose reducido a una enferma mental, locuras de una trastornada que pudo haberse atendido oportunamente, inclusive no hay quien falte en ofrecer tan lamentable suceso como justificación para aprobar la “Ley de la familia” para el estado de Nuevo León.
Miradas de condena-explicación-delimitación y prevención[3], y no la que Magdalena Álvarez Castillo refiere: que se trata de un acto (extremo) de amor por sus hijas. Como sucede a menudo, la palabra del loco se desacredita, se le quita todo valor, no se le escucha. ¿La muestra? Se presentan extractos de lo que se dice su diario, pero siempre en trozos y de manera estática formando una imagen ya acabada, a un lado de palabras como ¡PELIGRO! Cuando en realidad se tratan de 10 hojas de una apretada escritura, a puño y letra, que ha dejado en la mesa del comedor de su casa la Profra. Magdalena. Entre las que se dice: “No hay salvación: Mis hijas son mis hijas y me iré con ellas en búsqueda de un mundo mejor. Lo siento. Te quiero. Compréndeme. Amo a mis hijas, vivo y muero por ellas. Dios es mi fuerza” “Defendí a nuestras hijas con fe y con amor, pero creo que la muerte también es justa y estaremos en paz: Entiérranos juntas donde están tus papás”, etc. (EL NORTE 05.02.08)
Se deslindan responsabilidades: ella, él, esos, los locos, están allá, son enfermos neurológicos, genéticos o adictos (“Pudiera ser, también que esta mujer consumiera cocaína o anfetaminas que le dispararan delirios de persecución o pánico por un daño potencial;“El estrés crónico en una persona genéticamente susceptible es un detonante…”, “Culpa y mucho conflicto con la sexualidad, determinantes previos- dijeron los expertos, Leroux, De León y Gzz” (El NORTE 6.02.08) No importa la precisión de los diagnósticos, basta con sugerirlo (esquizofrenia paranoide, paranoia, psicosis, etc.) La cuestión es plantear la vigilancia de “las señales de alarma” (“Hay otras Magdas” EL NORTE 8.02.08) que de haber recibido atención médica oportuna se habría podido pre-venir. Nótese que “los expertos” se suprimen de lo que dicen. ¿Ellos que serían, sociópatas, amos de los diagnósticos, jueces con delirios de grandeza –como catalogan a la Profra Magdalena Álvarez? Jueces paralelos, les ha llamado Foucault.
¿Por qué no reproducir completamente las 10 hojas? Ver, a la letra, lo que éstas plantean: que se trata de un acto loco por amor o una locura amorosa, valga la redundancia -pues el amor es ya una locura- donde la normalidad no existe. Por eso mismo, al ser algo compartido, reímos al escuchar: “Recuerda, si te traje al mundo, también te puedo sacar de él” porque nos muestra un matiz del amor, en particular del amor materno, su entrega y exclusividad. Si acaso estos hechos pueden enseñarnos algo, más allá de las reducciones mecánicas (cerebrales, morales y genéticas) es que el amor, más allá de flores y chocolates, se sostiene (pende) en una implicación de arrebato, deseo, sufrimiento, protección y muerte.
Monterrey, Nuevo León, México
Domingo 10 de febrero 2008
[2] Municipio que, junto a Allende, Montemorelos, General Terán y Linares, conforman la Zona Citrícola, o “naranjera” del Estado de Nuevo León, México.
[3] Lo mismo sucedió hace ya casi un año (16 de abril 2007) con la masacre en Virginia Tech, Seung-Hui Cho escribió y video grabó un amplio testimonio, que finalmente no fue escuchado; predominando las explicaciones sobre trastornos neurológicos, psiquiátricos, preexistencia de ciertos marcadores genéticos (diagnósticos de todos tipos, autismo, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar) incluso llegó a tener cinco diferentes terapeutas. Véanse los resultados, las “señales de alarma” del Virginia Tech Panel Review http://www.vtreviewpanel.org/
Thursday, February 07, 2008
Camilo Ramírez Garza
15:00-17:00 hrs.
“El psicoanálisis no es como un sistema filosófico que
parte de ciertos conceptos fundamentales rigurosamente definidos, se sirve de ellos para abarcar la totalidad del mundo y, una vez acabado, no tiene lugar ya para nuevos descubrimientos ni mejorías. Por el contrario, permanece ligado a los hechos que se producen en su campo de trabajo, trata de resolver los problemas más inmediatos de la observación, prosigue su experiencia a tientas, siempre está inacabado, siempre dispuesto a
rectificar o a modificar sus teorías.”
Sigmund Freud, 1926[1]
“El discurso del sujeto histérico le enseñó (a Freud)
esa otra cosa, que en realidad se reduce a esto: que el
significante existe. Al recoger el efecto de este significante
en el discurso del sujeto histérico, logró darle ese
cuatro de giro necesario que lo convirtió en un discurso analítico”
Jacques Lacan, XX, 41[2]
Antes de 1895 el cuerpo y el psiquismo eran conceptualizados de manera plana; fuera como organismo (conjunto de células, tejidos, sistemas y aparatos) o como pensamiento conciente (psicología de la conciencia, paralelismos psicofísicos, etc.) no había lugar para las paradojas de la subjetividad, el deseo y el amor.
Fueron las grietas y fallas que introdujo la histeria -un padecimiento donde eso del cuerpo no se comporta como simple organismo descrito por la biología, trastocando las nociones anatomofisiológicas del mismo- la que planteó a Freud, que el cuerpo y el psiquismo son textos en los que se puede leer “algo” “Nuestros enfermos de histeria (neuróticos) padecen de reminiscencias. Sus síntomas son restos y símbolos mnémicos”[3] “Saben, pero no saben que saben” –exclamará Freud.
Los síntomas en la histeria le fueron dando –no de manera simple, sino a través de intentos, fallas, pruebas, fracasos y constataciones por diferentes métodos[4]- las pistas para su desciframiento. Dirigiéndose simultáneamente hacia los sueños, los olvidos, errores y lapsus, así como hacia el Witz[5] Encontrando similitudes entre cada uno de ellos: todos poseen un sentido cifrado. No en la “profundidad” del Inconsciente, sino en la superficie del texto que los hace discursos.[6]
La propuesta del presente Seminario de Psicoanálisis es seguir dichas pistas (¿Quién ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?...) hacia un cuerpo y psiquismo parlantes[7] propuesto -sin igual- por Freud, en su invención del psicoanálisis. Es decir, colocar en el centro de nuestra actividad y discusión, su más grande aporte: los síntomas, sueños, lapsus, errores, olvidos, así como el Witz poseen sentido (para quien los padece, ejecuta y sueña) en tanto que se puede leer algo en ellos.
Por lo tanto la labor del psicoanalista es la de un cierto lector de “eso” (al. Es, Ello decimos en castellano) que se articula en lo Inconsciente, que como bien ha dicho Jacques Lacan, “…es un saber estructurado como un lenguaje”
Bibliografía:[8]
Freud, S., Breuer, J. (1895) Estudios sobre la histeria. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999. Tomo II
Freud, S. (1900) La interpretación de los sueños. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999.Tomo IV y V
Freud, S. (1901) Psicopatología de la vida cotidiana. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999, Tomo VI
Freud, S. (1905) Fragmento de análisis de un caso de histeria. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999, Tomo VII
Freud, S. (1905) El Chiste y su relación con lo Inconsciente. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999. Tomo VIII
LUGAR: Loma Grande 2717 interior 204 (2º piso) Col. Lomas de San Francisco, Monterrey, Nuevo León, México.
HORARIO: Sábados de 15:00 – 17:00 hrs. Inicio sábado 16 de febrero 08
COSTO: $100 por sesión
INFORMES E
INSCRIPCIONES: 0448 11 501 97 39
83 46 20 09
83 47 51 97
camilormz@gmail.com
[2] Citado en Verghaeghe, P ¿Existe la mujer? De la histérica de Freud a lo femenino en Lacan, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1999, pp.9
[3] Freud, S. (1910) Cinco conferencias de introducción al psicoanálisis. Obras Completas. Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 1999, pp.13 y sigs.
[4] En dicha búsqueda Freud probó de todo con sus pacientes, desde las curas del campo en aquellos asilos apartados, versión antigua del actual “spa”, sobre alimentación, magnetoterapia e hidroterapia, hasta la hipnosis, la catarsis, la sugestión, casi rayando en la amenaza (“Si para mañana a esta hora no logra recordar…”) la imposición en la frente, el cuestionamiento tesonero, hasta que finalmente le pidieron guardar silencio, y, entonces pudo encontrarse con eso que llamó “compulsión a asociar” a lo que dará el nombre de Asociación Libre.
[5] La palabra alemana Witz, tiene una significación amplia, se refiere no solamente a los chistes, sino al humor y lo gracioso, a la agudeza, el ingenio y lo cómico; diríamos en términos compartidos, “las madreadas” “ocurrencias” “puntadas” “carilla” “burlas” que ponen “el dedo en la yaga” produciéndonos verdaderos ataques de risa, así como aquellos dichos agudos que con ingeniosos juegos de palabras (como en los refranes) se muestran de manera velada, sugerida, las verdades, como “Entre broma y broma…la verdad se asoma”
[6] Al inicio (tiempo de la catarsis y la su concepción sobre el trauma) dice Freud, partía de resolver cada síntoma, posteriormente se abandonó a escuchar lo que la superficie del discurso del paciente le iba ofreciendo en cada sesión.
[7] En psicoanálisis no se conceptualiza el organismo y la psiqué o lo psicológico como algo separado, en ese sentido el psicoanálisis no es dualista, sino que se aproxima –con todo lo que esto implique- a investigar los avatares de la subjetividad desde su singularidad, evitando las generalizaciones (el todo para todos)
[8] Además se entregará un CD con las versiones electrónicas de las obras completas de Freud (edición Biblioteca Nueva y Amorrortu).
Wednesday, January 30, 2008

Camilo E. Ramírez Garza
Uno de los principales aportes –si no es que, el aporte- del psicoanálisis es el descubrimiento de que los síntomas y sufrimientos, al igual que los sueños, los chistes, lapsus y olvidos… poseen sentido (aunque oculto para quien los porta-padece, de ahí lo Inconsciente: "El sujeto sabe, pero no sabe que sabe" -plantea Freud) es decir, son un tipo de escritura, por lo tanto se pueden leer diversos sentidos en ellos.
El psicoanálisis propone una nueva forma, no solamente de investigación y tratamiento de las enfermedades nerviosas (psíquicas) un tipo de tratamiento psicológico, sino una forma de conceptualizar al ser humano. Mediante un particular método de investigación de la psique humana y sus procesos inconscientes, el psicoanálisis propone otras vías para estudiar las diversas construcciones subjetivas (devenir humano), derivando conocimiento (teorías) -en constante cuestionamiento y replanteamiento- respecto a la subjetividad humana: los infinitos avatares respecto a la conformación de la identidad; el amor-odio, la sexualidad, la agresividad, la conciencia, la moral, el juicio, las paradojas humanas entre el deseo, el placer y el goce, etc.
A diferencia de la psiquiatría, para el psicoanálisis “la enfermedad mental” no es meramente algo extraño al sujeto, como una afectación orgánica de un substrato anatómico o fisiológico; un trastorno o proceso psicopatológico que hay que quitar, dar la cura, sino formas subjetivas, es decir, posiciones particulares desde donde cada cual se vincula, percibe, ama-odia, vive y convive con el otro y con su realidad circundante. Donde la normalidad es inexistente. En última instancia, todos estamos constituidos por los mismos elementos y procesos que se infieren en la locura.
Para llevar a cabo su tarea, el psicoanalista le solicita al sujeto en análisis (analizante) hablar de todo lo que se le ocurra –entorno a sus ocurrencias, sufrimientos, sueños, quejas, recuerdos, problemas, amores y desamores, etc.- tratando de no callar nada, por más disparatado, extraño, ilógico y vergonzoso que le parezca. Al realizar esto, se efectúa una supresión en el discurso de tres aspectos usualmente en funcionamiento al hablar conciente: el juicio, la moral y la ideología, con lo cual el sujeto está en posibilidades de escuchar y dejarse sorprender por las cosas que va diciendo, por el múltiple encadenamiento de ocurrencias de una idea a otra, y a otra; encontrando –durante el recorrido- con algunas elementos claves que le darán la pauta para la interpretación de ora un síntoma, ora un problema
Este método (método psicoanalítico) recibe el nombre de Asociación Libre. Recostado en un diván, fuera de la mirada del psicoanalista, pero tan presente en su escucha, el analizante (recibe este nombre, pues es él quien activamente va desarrollando su análisis, a partir de sus asociaciones –que elemento le sugiere que otros-) va diciendo todo lo que se le ocurre, yendo de una idea a otra, tratando de no descartar nada. Decirlo es fácil, realizarlo no tanto, pues hay pensamientos que ni siquiera se reconocerían ante sí mismo. Pero el esfuerzo es recompensado, pues el saber que se deriva de tal experiencia, no solamente permite –en algunos casos, bajo ciertas circunstancias- solucionar un asunto, un problema, sino conocer el sentido del porqué se hace (padece, piensa, reacciona, etc.) tal o cual cosa, en ultima instancia, cuáles han sido las palabras, discursos, ideas, recuerdos, imágenes, modelos, figuras…que han desempeñado un papel formador de la identidad, la personalidad y el carácter, lo que coloquialmente se nombra como “formas de ser”. Usualmente hay una idea equivocada referente a que el psicoanálisis se ocupa solo de la primera infancia (la madre, el complejo de Edipo…) de ahí que el psicoanalista pida se le narren las historias del pasado, obviando el tiempo actual, presente, cosa por demás equivocada, simples caricaturizaciones. Para el psicoanálisis el pasado importa, en cuanto eficaz en el presente, pues es en el tiempo actual en donde se dejan sentir los efectos y problemáticas “del allá y el entonces” pero bajo nuevas formas de cifamiento.
camilormz@gmail.com
Tuesday, January 08, 2008

PRISIONEROS DE SUS PROPIOS ACTOS:
UNA LLAMADA (DEMANDA) AL OTRO
¿QUIEN CONTESTARÁ?
Por
Camilo Ramírez Garza
“…las realidades del ingreso, la despersonalización sistemática que acompaña al proceso de convertirse en un paciente. Te cambian tu ropa por un pijama blanco anónimo, te ponen en la muñeca un brazalete de identificación con un número. Pasas a estar sometido a normas y regulaciones institucionales. No eres ya una persona libre; no tienes derechos; no estás ya en el mundo. Existe una analogía rigurosa con el proceso por el que uno se convierte en un preso, y todo te recuerda de forma humillante el primer día de escuela”
Oliver Sacks, Con una sola pierna, 1984
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Como siempre tales notas surcaron el ciberespacio. Gracias a la inmediatez de la Internet y diversos medios electrónicos, circularon en pocas horas por todo el mundo. España, Australia, Japón, Inglaterra, entre otros países. “Anti-glob School” decía el dibujo que acompañaba la nota en el portal Yahoo del Reino Unido; "Mexican boy glues self to bed to avoid school", una página. Esto no es nuevo, recordemos la “famosa” caída de Edgar, universalizada bajo diversas versiones, lo mismo que el “Me chocaron” de la joven ebria que argüía que “alguien” le había chocado, ¿¡Un poste!?
Tanto en el caso de Edgar, como en el de Diego, la reacción de los adultos, comenzando con sus padres, fue de risa: “Pues me pareció gracioso, pero al mismo tiempo peligroso, porque también le pudo haber caído en un ojo o en un oído, no sé, veda, pero en el momento me causó gracia verlo ahí pegado a la cama, literalmente, pegado a la cama” –declaró la madre de Diego (El NORTE. 7.01.08) Adultos que ríen por las “travesuras” de sus hijos, mismas que los hacen lograr cierta fama. Incluso después de que Edgar dio decenas de entrevistas en radio y televisión, teniendo cierta notoriedad local e internacional fue contratado por la empresa Gamesa para filmar un comercial de las galletas emperador, donde precisamente se decía “Saca al emperador que llevamos dentro” retratando diversas situaciones: él mismo con su primo y el de la cámara, y el clásico “Ya wey, ya wey…” donde aparecía una legión de soldados para cumplir sus órdenes; un joven profesionista que es despedido de su trabajo, etc.
La siguiente respuesta en el caso del niño pegado, Diego, un psiquiatra, especialista en niños y adolescentes, comenta que habría que ver si el niño no es un caso de Bullying, que esté siendo molestado por compañeros en la escuela, cosa que el mismo refiere al ser entrevistado: “Es que porque en la escuela muchos niños me molestan o me pegan o me dicen muchas cosas” reconociéndose en el lugar de víctima, siempre inocente; el psiquiatra que se debe “…ayudar al chico a superar el miedo, ya sea fortaleciendo su autoestima, corrigiendo algunas actitudes que le provoquen ser el agredido en la escuela y dialogando con las autoridades escolares” –declaró el psiquiatra infantil.
O que a lo mejor –la bolita se mueve, y entonces la victima se convierte en victimario- se trata de “Un negativista desafiante” pues al ser entrevistado por los medios, se estaba riendo: “Ya que durante el episodio mostró una actitud despreocupada y hasta confesó su travesura entre risas”
¿Qué es lo que tenemos aquí? Por un lado un reo que escribe y escribe –durante la madrugada- sobre lo que vive en prisión: abusos, contrabando, drogadicción, hacinamiento, suciedad:
“Son las cuatro de la mañana. Escribo esto un poco a ciegas, sentado en una tabla sobre el excusado. No quiero hacer ruido para que nadie se entere aquí adentro lo que escribo, pero sí quiero que se enteren afuera. Es necesario. En la cárcel los días son más largos, las ratas más gordas y los muertos más baratos. A las pocas horas de mi ingreso ya lo había podido comprobar. Es un mundo difícil de imaginar por quienes están afuera y que solamente conocemos los que lo hemos recorrido. Es una concepción distinta del bien y del mal, de la vida y la muerte, del tiempo y el espacio.¿A qué hora comienza un día en la cárcel? Nadie lo sabe y a nadie le importa, porque depende de tantas cosas ajenas que la salida del sol es lo de menos.Aquí no se cuenta el tiempo por horas, sino por rutinas, una cadena sin fin de rutinas.” (Reforma. 07.02.08)
Afortunadamente al reo le sirve el símbolo para lidiar con su encierro, resistiendo día a día, tal cual fue dicho por muchos como Primo Levi sobreviviente a los campos de concentración en Auschwitz. En la presentación de su texto Si esto fuera un hombre (1958) declara:“No he escrito con intención de formular nuevos cargos; sino más bien de proporcionar documentación para un estudio sereno de algunos aspectos del alma humana” Con la diferencia de que el reo cometió un crimen por lo que le fue impuesta una condena, es decir es culpable y se le hace responsable, lo asuma o no, de lo que ha hecho, mientras que los Nazis convirtieron a los judíos en responsables de “algo” de lo cual no había culpa alguna. Con la contraparte de que ellos mismos -los nazis- quienes exterminaban se asumían culpables pero no responsables por sus actos, solo obedecían órdenes, haciendo un bien superior (como durante la santa inquisición, más vale que muera el cuerpo para salvar el alma) al mundo, la patria, el progreso.
Por otro lado, tenemos a un niño pegado con resistol industrial a la estructura tubular de su cama, ¡claro! cerca de la televisión, (“No la brinca sin huarache” “No hay borracho que coma lumbre”) viendo caricaturas, para no ir a la escuela. ¿Habrá alguna relación entre la escuela y los campos de concentración, esos que despersonalizan, homologan y matan el espíritu, la inquietud, la curiosidad, lo más preciado del humano? ¿Será que los alumnos ahora, como zombis, deambulan por las aulas, sin ton ni son, tal cual lo hacían aquellos concentrados, forzados a largas jornadas de trabajo, la mayoría de ellos, asesinados, exterminados?
En este caso, el niño de quinto año utiliza pegamento para adherir su mano derecha a la cama, tal vez para prolongar el letargo frente al televisor, es decir, utiliza su cuerpo como una herramienta, que mezclada con el pegamento, se convierte en un ancla; por lo que introduce un nuevo orden, “el orden del pegamento”[2], se hecha andar algo que no puede ya pararse (“Yo creí que era de los normales que te pegas y despegas después”) como en los casos de suicidios por intoxicación: una vez que se ha ingerido algo (pastillas, veneno, etc.) ya no hay marcha atrás.
Recuerdo algunas maestras de la escuela primaria que en su desesperación por no poder controlar a sus alumnos, amenazaban con pegar al banco a quienes no pudieran mantenerse sentados, lo cual nunca, que yo sepa, sucedió –como dice la madre de Diego- literalmente. En ese sentido, el presente caso muestra un cambio radical en la consideración del cuerpo y lo dicho, retornando a una literalidad matizada de primitivismo, bajo el artefacto del pegamento (“Pega de locura” –reza el slogan de cola loca) Donde posiblemente la lógica es la siguiente: “Mira mamá, no soy yo, ni eres tu, es el pegamento que me puse; yo soy solo culpable solo de ponerlo, no sabía que iba a ser tan difícil después despegarme” Con lo cual el orden del pegamento logra detener por momentos, que era lo que él esperaba: postergar la ida a la escuela. Finalmente de todas formas lo enviaron a clases. Y tal vez las burlas ahora se intensifiquen, la ocasión lo amerita, después de todo ¿quién dejaría pasar una oportunidad como esa? ¿Alguien que se pega con pegamento a su cama para no ir a la escuela?
Ello da cuenta de que lo temido es también lo deseado, así como lo terrorífico del cumplimiento de los deseos, el goce sin restricción, las vacaciones sin término, tal como lo ha expuesto Freud respecto a las pesadillas,[3] puesto que lo que dice Diego que temía (deseaba) era ir a la escuela porque hay compañeros que lo molestan y le dicen cosas. Salvo que, posiblemente hace referencia al bullying precisamente por ser un discurso políticamente correcto con el cual cubrirse, desimplicarse de toda responsabilidad, en donde se tiene la ilusión de no poseer responsabilidad ni culpa de no querer ir a la escuela, puesto que son los otros, ellos (compañeros, genes, cerebro, enfermedad) los que me hacen (a Yo) hacer y decir estas cosas: pegarme a la cama para no ir a la escuela, no es que sea flojo o la escuela aburrida. Como en el caso del reo que escribe su testimonio, de igual forma ni él ni el periódico a donde supuestamente envió sus escritos, hablan del delito cometido, aún y estando preso el acento se dirige a otras cuestiones, por demás necesarias de cuidado y limpieza dentro de las cárceles, de eso no cabe duda. La cuestión es el tono en el que se dicen y hacen las cosas: la línea sutil y de múltiples filos del discurso de las víctimas, que descarta totalmente el aporte psicoanalítico básico “Wo Es War Solle Ich Werden”[4] (“Donde Ello era yo debo devenir”, es decir, reconocerme en eso que supongo desean los otros) Que fácilmente en el caso del discurso psiquiátrico se pasa de víctima (enfermo) que hay que proteger y cuidar, fortalecer su autoestima, a alguien de quien no hay que fiarse del todo, porque a lo mejor nos está viendo la cara a todos, fingiendo y desafiando negativamente a la autoridad ¿Cuál autoridad? ¿La psiquiátrica? ¿La policíaca? ¿La parental? pues se ríe y confiesa tanto el móvil como el método de sus travesuras. Con lo cual se muestra el sentido de tal rubro diagnóstico psiquiátrico, a partir de la codificación de la totalidad de lo que el humano hace o dice a través de un supuesto “ser” contenido en una clasificación.
Donde lo “negativista desafiante” se complementaría o continuaría (desarrollaría) con la psicopatía o sociopatía adultas. ¿Qué no acaso ambos tratan de burlar un orden, buscando que este se vuelva –para ellos mismos- más severo, como aquel hombre de fe que al mismo tiempo que desea creer, duda con la misma intensidad, solicitando que aparezca el orden tan temido y querido del Otro? Así, Diego con su acto solo está en vías de agenciarse tener lo tan temido (amado) que le molesten -¿qué le peguen?- en la escuela[5]. No muy alejado de lo que posiblemente le suceda al reo, en donde solo en la privación extrema pueda estar cercano a experimentar la libertad de espíritu, ver con otros ojos la vida y el tiempo.
Y si intercambiáramos ambos casos, ambas estrategias o formas de situarse ante la obligación de cumplir un mandato del gran Otro: ir a la escuela, portarse bien, no delinquir, cumplir la condena. ¿Que sucedería si le enviásemos el pegamento al reo para que pegue sus manos a la cabecera –si es que tiene- cama donde duerme? No podría escribir pegado de manos –en vez de atado- estaría a merced de los demás, que pudieran dañarlo, herirlo, matarlo, robarlo, violarlo, etc. ¿Y al niño Diego, enviarle un montón de hojas y un lápiz para que escriba o dibuje algo, no sé, cualquier cosa, que envista la letra con afecto, así como lo ha hecho el reo? Pero lamentablemente eso no se forza –el amor a las letras- sino surge de una limitación, de una falla. Ante el hecho de no poderse despegar Diego se angustia, habla a su hermana para que le diga a su madre y lo despeguen (¿De la tele? ¿Habrá pedido que lo despeguen de la tele? ¿De su madre?) Mientras que el reo se angustia y produce algo, hace escritura. Por eso uno es más primitivo que el otro. Las dos son escrituras sintomáticas e partir del encierro: uno posterga la idea la escuela, el otro sale mediante su testimonio. La escritura del reo es equivalente a la enorme televisión que tenía Diego a un lado de la cama. Si esta no hubiera estado, la espera habría sido insoportable, tal vez la desesperación inició cuando se empezó a aburrir de lo que había en la tele o cuando vencido por el sueño no pudo acomodarse placidamente; o más radical, en el preciso instante en donde se advierte que algo que se (Yo) ha hecho “pegarse a la cama para no ir a la escuela” –tal vez otro habría fingido estar enfermo- ha producido efectos angustiantes (“Ten cuidado con lo que deseas” –advierte la sabiduría china) que le dan a uno más de lo que deseaba, ante lo cual no le quedó de otra, mas que tomar distancia exclamando: “Yo no creí que eso fuera a suceder…”
Monterrey, 8 de enero de 2008
camilormz@gmail.com
http://camiloramirez-garza.blogspot.com/
* Psicoanalista. Docente. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) Facultad de Psicología Universidad Tecnológica de México (UNITEC)
[1] Etimológicamente la palabra reo significa “el que cuenta” no solo los años, días, horas, que le faltan para cubrir su condena (“su cana”, como dicen los presos en las cárceles en México) sino el que despliega su narración dando cuenta de lo que vive dentro de la prisión.
[2] Como el caso de otro personaje de fama mundial, el regiomontano Manuel Uribe, quien se quedó “pegado” a su cama, pero por la inconmensurabilidad de su peso, introduciendo el “orden del peso” donde el peso, así como el pegamento, se vuelve un acompañante gozosos que detienen en la cama. Captando la atención de médicos italianos, al creador de la dieta de la zona, Dr. Barry Sears, la secretaria de salud del estado de nuevo león, el canal Discovery Channel. Incluso se creó una fundación http://www.manueluribeac.org/
[3] Freud, S. (1900) La interpretación de los sueños. Obras completas, Tomo IV y V, Buenos Aires, Amorrortu.
[4] Cfr. Freud. S. (1923) El Yo y el Ello. Obras Completas, Tomo XIX, Buenos Aires, Amorrortu.
[5] Ese sería un rasgo interesante a revisar y discutir en aquellos quienes se reconocen como victimas de bullying o acoso sexual: un goce mayor que el que ejerce los golpes activamente, pues éstos solo serían un vehiculo para la materialización de las fantasías de los otros: ser pegado, dejado, humillado. Ello está siempre a la vista, aquellos que son golpeados y humillados poseen un aspecto y comportamiento que es toda una invitación -¿pasiva? ¿activa?- la sabiduría popular dice: “Te pones de pechito para que abusen de ti, si te encanta, no te hagas”, refiriéndose a alguien que va haciendo cosas que le colocan en una situación vulnerable para ser blanco de burlas y golpes, ser tomado en cuenta (amado) de esa forma.
Thursday, January 03, 2008
EN LA VIDA ACTUAL
Por
Camilo Ramírez Garza
Hoy vivimos impregnados de discursos políticamente correctos validados por una tecno-mercado-ciencia (protección de las desvalidas mujeres y niños, los derechos humanos, la prevención de la violencia, la protección de las victimas, que siempre serán inocentes, y si padecen de alguna enfermedad, con mayor razón. Padres llenos de temor y resentimiento hacia sus propios padres autoritarios- “Padres y jóvenes se quedan…privados de timonel, después de haberlo tirado por la borda, de común acuerdo, luego de un reciente motín…Pero ¿dónde están los padres de antes?” Verhaeghe, P. El amor en los tiempos de la soledad, Paidós, 2005)
Los padres se lanzan a la tarea de –bajo ninguna circunstancia- ser como fueron sus padres (“Yo si les voy a dejar…” “Nunca les regañaré ni pegaré con el cinto. En vez de eso, les hablaré, les explicaré por qué está mal lo que hacen, para que lo entiendan y no sufran lo que yo sufrí”) Creyendo instaurar un ambiente “perfecto”, libre y democrático en donde nadie va a ser obligado a hacer nada, sino –y he ahí el absurdo- enseñado a entender, racional y afectivamente el sentido de lo que se hace y dice, comprendiendo el sentido de las reglas, la ley, etc.
¿Su efecto en los hijos? Hijos y padres-hijos cada vez más angustiados, con una habilidad enorme para negociar y evidenciar las fallas lógicas de las reglas y los castigos, pero sin posibilidad de encarar y contener (responder) con autoridad y mirada, (cosa que hacían muy bien los considerados padres autoritarios) qué significa “eso” que hace y dice el niño, dándole trámite y solución, y no con la sola y triste estrategia del mercadeo tendiente al fracaso (dinero, cosas: “Si haces…entonces te compro”) con lo cual se entra en el imposible intercambio, dar “X por Y” donde en vez de eso se recibe “Gato por liebre” ¿El mensaje? “Como no sé que hacer contigo, entonces te voy a dar, quitar…” En vez de decir clásicamente “Porque soy tu padre/madre y te callas” pero esa expresión es políticamente incorrecta no ajustada al contexto postmoderno de la democracia, de que todo es violencia, los derechos de los niños, etc.
Los hijos-padres angustiados van –sin ellos saberlo- tras la búsqueda de verdaderas figuras de autoridad (¡Alguien en quién creer!) que en realidad contengan, y gobiernen, siendo referentes ante los cuales, incluso, poderse revelar. “En otros tiempos, los padres eran convocados a la escuela porque los hijos habían “hecho” algo, hoy los padres son convocados porque el padre es incapaz de controlar sus manos” Abstrayéndose igualmente la escuela y los maestros como autoridad: “Ayúdelo usted, Dígale algo, regáñelo” -dicen a los padres. “Llévelo con un especialista" –psicólogo, psiquiatra, neurólogo, etc. Evidenciándose otra figura de autoridad perdida.
camilormz@hotmail.com
Saturday, December 29, 2007
Camilo E. Ramírez Garza
Al decir “una ficción”, no nos referimos a “menos cierto”, una mentira, y aún así, algo hay de eso (¡Miénteme, pero no me dejes!) sino que, al estar conformada la realidad humana como una ficción, en donde el amor es una de ellas, libera al humano de la regulación instintiva que organiza lo real (para cada instinto un objeto) lanzándolo a la conformación de sujeto hablante, que tiene que intentar articular (imaginar) en palabras lo que piensa, siente y desea. De ahí que la verdad solo pueda decirse como verdad a medias. Si se habla, entonces se miente, no sabemos lo que decimos cuando hablamos.
Un ejemplo patético: las listas de intercambios de regalos, en donde cada quién solicita se le regale algo entre dos o tres opciones, es decir un compromiso asignado mediante acuerdo previo (¡Dame eso que te pido!) que para nada es un regalo como don, sino sujeto al control (¡Chin…esto no vale en lo que habíamos quedado!”) a la erradicación de la sorpresa, a intentar llenar la falta con algo. Como las nuevas modalidades de cartas a Santa Claus, en donde los hijos pueden negociar con sus padres, de acuerdo a su presupuesto y a lo que desean, el regalo adecuado (para llenar la falta y el deseo; “esto deseas eso tendrás”) como si se tuviera miedo a frustrar al “pobre niño” no dándole lo que pide. Hecho que posibilitaría ingeniárselas con la carencia, inherente a la condición humana- no poder satisfacer el deseo completamente ni de forma perfecta, sin fallas o errores (Enojándose con Santa Claus, siendo creativo –poético- para desplazar el deseo a otra cosa, etc.)
La ilusión es que podríamos saber lo que realmente deseamos, creer poder recibir siempre lo que se desea (Que me amen en la misma medida en que lo requiero) que la falta pueda ser llenada con lo que el otro da, como cuando se dice: “¿Pídeme lo que quieras y te lo daré?” “De no ser por ti habría sido muy feliz” Que se puede responder directamente en el mismo sentido de la petición, es decir, que el otro puede dar lo que realmente estoy buscando, que el otro por lo tanto, tiene que sujetarse a mostrar y dar “eso” que ando buscando, y en los términos en los que lo deseo, como el clásico de desear rosas y frustrarse, mandando todo al traste, por recibir chocolates, literal y figurativamente hablando.
“No hay nada espontáneo o natural en el deseo humano” (Slavoj Zizek) El deseo se produce, se crea, se desplaza, se satisface de infinitas maneras; así como la mercadotecnia juega a dar lo que se desea “Compre esto y entonces tendrá…” En donde el objeto causa de deseo (objeto pequeño a, dirá Lacan) aquel objeto perdido de la regulación instintiva, sin diferencia, d-ecisión y deseo, simple reacción, al perderse, posibilita el lenguaje, la cultura. Y de ahí el eterno peregrinar ¿Qué es lo que realmente deseamos? ¿Cómo saber que se desea?...
A partir del deseo es que se puede hablar, jugar, reír… ¡Amar! El amor es buscar y hacer como si se hubiera encontrado algo, pero no en el fingimiento absurdo, sino en la “real” experienc





























