"Between joke and joke... the truth is shown"

psychoanalysis, culture, art and technology

Tuesday, March 27, 2007

"cardenal-coca-cola" Camilo Ramírez, 2007

LA PÉRDIDA DE LOS REFERENTES[1]

Camilo Ernesto Ramírez Garza

La pérdida de los referentes consiste en la deslocalización -en la cultura- de valores y expresiones que otrora fueran inherentes y soporte de la misma: culpa; respeto por el otro, sea autoridad, mis mayores, mi semejante; el sentido del esfuerzo, el sufrimiento y la muerte. La actualidad está plagada de discursos políticamente correctos en los que todo es limpio y ordenado; transparente y certificado; para todo hay tiempos, procesos, mecanismos y estrategias que salvaguardan de las contrariedades, junto al bienestar de todos. Son los tiempos de una era democrática, en donde se supone que todos aparentemente tenemos la libertad de elegir, alzar nuestra voz y emitir nuestro voto y opinión, sobre cualquier tema, situación, institución o candidato. Atrás han quedado los regimenes autoritarios e impositivos, machistas, que solo buscaban someter y controlar abiertamente. Hay quienes piensan que en la actualidad no se han erradicado, sino que realmente se ha pasado a nuevas formas de control más finas y sutiles. ¿Pero quién osará pensar semejante cosa? Seguramente un pesimista, aguafiestas que está en contra del progreso y desarrollo.

Notas, conferencias y artículos; conversaciones al sabor de un café o por teléfono; en la sala de maestros; entre padres, comentan la pérdida del respeto a la autoridad (padres, maestros, sacerdotes, políticos, policía, etc.) ¿Dónde ha quedado la autoridad, los valores humanos, el respeto? Después se dice que los adolescentes cada vez están más bárbaros; que no es exclusivo de ciertos niveles socioeconómicos, que igual hay chiflados, groseros e indiferentes en fomerrey que en la colonia del Valle; que incluso éstos últimos son peores, ya que disponen de carteras a reventar y veloces automóviles, con la excelente combinación de unos padres que miden –cuando no sacian- sus culpas dándoles todo: autos, casas, viajes, ropa, dinero… un status. Sin proveerlos de lo único esencial: reglas y límites, que como el borde de un vaso permite al agua no desbordarse, tomar forma, así sus hijos e hijas solicitan a gritos con sus actos que les pongan un freno a sus deseos, esos deseos que como bien señaló Freud, pasan de ser pulsión de vida a pulsión de muerte: accidentes al volante en donde la velocidad fue la pasión que finalmente los tomó; las drogas, como posibilidad sintética de tener la alegría al alcance del bolsillo, etc.

Todo esto sucede en cascada, por varios factores que van desde la excesiva permisividad que con la bandera sesentera de Let it be! (¡Déjalo ser!) “No le digas nadas porque se trauma”; Un constructivismo mal entendido por los colegios, quienes psicologizan todo (“Lavándose las manos”) haciendo desaparecer el sentido común, sustituido por los discursos especializados, llenos de evoluciones, estandarizaciones y estadísticas; números y cifras que no resuelven nada. Por otro lado, el estado asumiendo los asuntos otrora dominio de las familias, deslocalizándose aun más la paternidad; Las lógicas empresariales de la “calidad total” adentrándose en la educación, en donde todo proceso se basa en la evidencia tanto de su diseño, operación, evaluación y resultados. Quedando así el sujeto reducido a evidencia certificada y transparente. En detrimento del diálogo y el juicio critico. ¿Algunas claves? Hoy se escuchan tantos discursos políticamente correctos: los medios tienen la fuerza necesaria para crear o destruir imágenes públicas a la velocidad del cliché, por las altas sumas de dinero empleadas en imagen personal en radio, prensa y televisión monopolizada.

Si los hijos ahora no respetan ni a sus padres, maestros y familiares, y éstos se sienten anclados, solicitándoles, pidiéndoles, ¡rogándoles! que se porten bien, es justamente porque en ellos se ha permitido instalarse las lógicas más egoístas y crueles que organizan nuestro mundo: “Toma lo que quieras, puedes gozar todo lo que quieras, basta con que te cubras diciendo lo políticamente correcto, que sabes todos quieren escuchar” Primero la iglesia perdió su fuerza y referentes, gracias a su autoritarismo, ineficiencia y atrocidades cometidas: solapamiento de abusos sexuales, políticas misóginas. Después el gobierno con su corrupción y tráfico de influencias; con decir una cosa en la tele y hacer otra fuera de los refelctotres; minando aún más su autoridad.

camilormz@gmail.com



[1] Articulo publicado en periódico El Porvenir (21.03.07) Sección Cultural, p.3

1 comment:

Reva Doiss said...

Estimado Camilo.

Tú ya conoces por obvias razones nuestra página el SextoPiso (http://www.elsextopiso.com).

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